Jorell A. Meléndez Badillo comenta sobre la crisis cultural, social y política actual.
La actual administración gubernamental ha sido un fracaso. Tras entregarle el país a un pequeño grupo de millonarios, como advirtió que haría el actual gobernador durante su campaña, se ha desatado una guerra en contra del pueblo trabajador puertorriqueño. Esta agresión no va dirigida a un grupo social solamente sino que también articuló un ataque directo a nuestra cultura, atentando en contra de un legado que hemos desarrollado dentro de un sistema colonial de corte opresivo durante siglos.
Debemos recordar, como advertía el historiador anarquista Rudolf Rocker, basándose en las ideas de Friedrich Nietzsche, que el Estado y la cultura están sumergidos en una oposición irreconciliable. La creación cultural se lleva a cabo dentro de un proceso que conlleva la gestación de nuevas formas y actividades sociales que, junto a la libertad de expresión, las multiplicidades de ideas y un caleidoscopio de modificaciones sociales, insta con destruir toda manifestación de vida social que se encuentre en contradicción con esta transformación. Reconociendo este antagonismo, el cual no es un secreto para este aparato administrador, el Estado insta por destruirlo desde sus raíces, los centros académicos e instituciones que sirven al fortalecimiento de las expresiones culturales de las masas. No ha de sorprendernos que se esté llevando un intento de desarticular el funcionamiento de la Universidad de Puerto Rico, la Escuela de Artes Plásticas, el Conservatorio de Música, el Instituto de Cultura y toda la gama de instituciones con fines educacionales y de formación del pueblo. No debe sorprendernos además que ante la precaria situación pedagógica a la que está sometida el sistema de instrucción pública de Puerto Rico, la posible solución planteada por el Departamento de Educación sea el cierre de más de 100 planteles escolares.
El sufragio universal es simplemente un ejercicio simbólico para mantener la ilusión de participación de los individuos en el proceso político. Esto, nos ha demostrado la historia, siendo la elección de Luis Fortuño la ejemplificación más reciente, es una falacia. Dentro de los círculos elitistas de estos grupos poderosos rige la mentalidad de que los intereses en común eluden la opinión pública por completo, es por esto que solamente una clase especializada de hombres responsables son capaces de entender y manejar los asuntos referentes al Estado. Es de aquí donde surge la teoría, analizada por Noam Chomsky y formalizada teóricamente por Edward Bernays y Walter Lippman, de que las masas deben ser “espectadores” y no “participantes” en los procesos democráticos.
Esto nos lleva a valorar las teorías expuestas por el príncipe Pierre Kropotkin, el geógrafo Eliseo Reclus y otros intelectuales de corte libertario. La revolución no se crea por un grupo de personas liderándola sino que es una fase especial dentro del proceso evolutivo, el cual se va gestando cuando las masas van adoptando nuevas aspiraciones sociales y son restringidas de su desarrollo natural por algún tipo de autoridad, la cual deben desafiar y derrotar para que puedan funcionar como nuevos factores en la vida humana. Las demostraciones en masa e individuales que se han dado en Puerto Rico, no solo bajo esta administración sino a través de las últimas décadas demuestran un descontento dentro de las masas puertorriqueñas las cuales optan por una mejor situación social.
Es por esto que el pueblo puertorriqueño no debe limitarse a manifestarse en las calles de forma simbólica, sino que debe comenzar a crear espacios de resistencia, ya sea a nivel individual como también organizativo. No pretendemos que se cree un proceso social al punto de llamarse revolución pero no debemos saciarnos con las migajas en forma de reformas que pueda ofrecernos esta administración de corte neoliberal. Ha quedado demostrado que la postura adoptada por la actual actual administración es una de lucha clasista y nosotros debemos responder de la misma manera. Aunque no rechazamos la teoría de inmediatez presentada por Hakim Bey, en donde considera un acto revolucionario el simple hecho de que estés leyendo estas palabras o hables de tu descontento con otro individuo a diferencia de estar pegado a la televisión, debemos recordar que la adquisición de los derechos y libertades actuales ha sido un proceso que se ha desatado en las calles, tras el derramamiento de sangre por miles de personas que nuestros libros de historia jamás mencionarán. Y aunque el Estado tenga el control de las instituciones opresivas como la Policía y el Sistema Militar, nosotros tenemos la ventaja numérica, la cual no sirve de nada sin la organización y la solidaridad entre nosotros.
Es por esto que exhortamos a mantener una lucha ardua y consistente en la calle. Pues debemos contradecir el argumento expuesto por Rivera Schatz, en referencia a las recientes manifestaciones del pueblo en donde estable que, “Les pasó como el fuego de CAPECO. Se apagó. Lo que queda es humito por ahí.” Y siendo este argumento lo que estalló en mi pecho y dio paso para estas humildes palabras que escribo, debemos demostrar que esto no ha sido la reacción del pueblo ante unas leyes las cuales aceptaremos deliberadamente sino que es un movimiento creciente el cual seguirá en pie de lucha.
Teniendo esto claro, debemos reconocer que los movimientos no son creados por ideas sino que estos las adaptan y crecen a través de las experiencias materiales. Debemos entonces ir creando una lucha basada en el enfrentamiento, la disidencia, la desobediencia y la resistencia ante la política que se nos trata de imponer. Y es a ustedes, miembros de una escena subterránea que se incubó dentro de las ideas libertarias fundamentadas en el individualismo y en la resistencia a lo establecido por los medios y las modas, creando un espacio autónomo el cual servía mucho más allá de un entretenimiento de fin de semana con música en vivo, pasando a ser un movimiento contracultural. Es a ustedes a quienes me dirijo para exhortarlos a unirse a esta contienda. Aunque no seamos un movimiento organizado, somos un grupo gestado en la solidaridad y el apoyo mutuo, demostrado a través de cientos de shows y bandas de corte D.I.Y., el cual podemos aportar muchísimo a la lucha.
Compañero, la lucha se intensifica. Se parte de la misma y ayuda a forjar un mejor futuro para nuestros nietos.
¡Salud!
*Nota etorial por Amarilys Oyola Pérez: Este escrito fue publicado originalmente en prhc.org


















