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Férulas de Moral

By Miguel Santos on Octubre 25, 2009

Miguel Santos investiga la cotidianidad de la dominación, espacios para modular vigilancia imperativa, predecir y controlar aquella conducta pensada desviada en esta edición de La Generación del Atardecer Presenta:

-Halt! who goes there?-

Ilustración por Heberto Morales

Ilustración por Heberto Morales

“The high sheriff told his deputy I want you go out and bring me Lazarus.
Bring him dead or alive! Lawd, lawd! Bring him dead or alive!”

- James Carter and The Prisoners, Po Lazarus

Recuerdo los días de la Academia con cierta nostalgia, para entonces sentía que estaba ayudando a crear un mundo mejor, me sentía como parte de algo. “El conglomerado es ley, es natural y es divino” era el credo en la academia. Decían que estas pautas eran las más realistas, y que vivir bajo la Ley era una receta para el buen vivir y la felicidad. En la Academia se realizaban escrutinios en los dormitorios sin previo aviso. Nos instruían a estar siempre listos y en vigilia; el mal nunca duerme. Así que un día cualquiera podía ser que un inspector de régimen disciplinario se pasara a primera hora de la mañana para saber quien seguía holgazaneando en la cama. También realizaban inspecciones para ver si la habitación cumplía con los parámetros de perfección y estética necesarios para exteriorizar Justicia. Camas mal hechas, toallas guindando de las literas, objetos dejados encima de la mesa, o  posesión de material ilícito (condones, revistas pornográficas, drogas, cigarrillos) eran motivo de sanción. El bloque de Monty, así le decíamos los muchachos a nuestro dormitorio. La labor más cotidiana era el servicio de fiscalización de los dormitorios. Dos alumnos deben pasarse el día en el vestíbulo de su dormitorio controlando las variables dentro de este, limitando el acceso al mismo. Anotábamos cada evento, registrábamos cada situación, era muy estimulante ser parte de toda una conspiración de regulaciones para el buen vivir.  Una dermis y otra epidermis.  Por suerte a Rob y a mi nos tocaron varias labores juntos. Rob y yo higienizando al mundo una inspección a la vez.

Panóptico por Jeremy Bentham, 1791

Panóptico por Jeremy Bentham, 1791

“Siento una voz que me dice; agúzate que te están velando…
Oye esa voz siempre me dice; agáchate que te están tirando”

- Ricardo Ray & Bobby Cruz, Agúzate

La tarea comenzaba a primera hora de la mañana antes de que los demás despertasen y finalizaba una vez realizado el conteo de todos los alumnos que viven en el bloque de Monty. La academia se jacta de ser el mejor lugar para ir a aprender los mejores y más probados métodos y teorías para salvaguardar sociedades con disciplina; primero debemos entender como cada uno de nosotros debíamos convertirnos en avizores, en ojos del organismo social. Y esa transformación y adquisición de modos de ver y ser visto, de moldear y ser moldeado fue lo que conocimos y valoramos como necesario en aquellos cuartos y pasillos del bloque Monty. Esta limitación tiene como propósito distribuir las fuerzas productivas, alcanzar el máximo rendimiento de estas y a la vez poder someter y vigilar a cada unidad que la conforma. Para disciplinar es práctico darle a cada individuo un espacio y a cada espacio un individuo, como técnica es muy funcional, ya que si la distribución de ese espacio es equitativa,  ósea, si ese espacio es bien racionado, se evitan las congestiones, y evitando esto se puede vigilar mejor. En la Academia se nos instruía en una variedad de ciencias de la conducta; un sinmunero de tablas y gráficas que demuestran en etapas y fases la estructura de nuestra personalidad. ¿¡Qué mejor que un juicio racional para determinar lo normal de lo anormal!?

“Nomenclaturas sirven a los jueces, los policías y los médicos forenses para codificar y cumplir su misión higienista de vigilancia y normalización de clases llamadas peligrosas. Antropometría de Bertillon, biometría y eugenesia de Galton, y antropología criminal de Lombroso concurren con la identificación del individuo, al establecimiento de perfiles.”

- Mattelart-Mattelart, Historia de las Teorías de la Comunicación

Además nos entrenaban con armas no letales, de fuego y sobre todo de condición física. Tantas disciplinas distintas, todo este conjunto de saberes para poder lograr que la sociedad funcione naturalmente. Como investigador veo la importancia de poseer herramientas fidedignas que nos digan como es la gente realmente, y quienes son los buenos y quienes son los malos. Aunque pensándolo bien, en realidad es un poco más complejo. El Profesor Matías Selame decía, “El comportamiento del delincuente y los efectos de ese comportamiento en el mundo exterior son significativísimos para engranar nuestra labor retributiva en la sociedad. Debemos pues, con nuestras lupas y nuestras gigantes retinas, penetrar a cabalidad la psique, la personalidad del infractor, de la víctima y el control social del comportamiento delictivo. El crimen responde a una serie de factores entre el individuo y la sociedad. Existen peculiaridades biológicas y culturales (anatómicas, rítmicas) en la personalidad del delincuente que nos sirven para conocer la psicología del malhechor. Esta comprensión nos permite el no pecar de ignorancia acerca del comportamiento desviado.”

Rational ramblings

By Miguel Santos on Septiembre 6, 2009

Miguel Santos nos trae el segundo escrito en inglés para esta entrada de La Generación del Atardecer Presenta:.

- La marca erige el espejismo de continuidad y homogeneidad -

“I want my poison to taste like poison
up there the drinks all watered-down”

-  That Handsome Devil, Standing Room In Heaven

What excruciating perceptions, learning like a phantom, to dream poison into a well. To resist with this useless tool we call a ‘nature’, the inexorable fragmentation, the cognitive downpour that is loss and alienation. I’m down at the lobby of the St Rita Boulevard, taking a trip down the rumbling in my head; doubting across these streets. Tears know neither end nor origin. Strangers go to and fro beyond the rim of my eye sight. Yet we dive along the daily rituals, untouched. Flowing like a river of concrete, along the sidewalks of sidewalks, along we huddle up in back alleys, getting a blowjob by some ultraviolet splendor. Can(‘t) grasp such idea. Wonder how the brainstorm of a heaven was put into motion, pure and angry individualization, a mere suggestion, an ironic remark in some party, a wet dream meant to fool the sentient beings.

Ilustración por Paula Del Toro

Ilustración por Paula Del Toro

Shall we be beyond disgrace, shall I? i? ( )? A decoy.

For it seems the presence remains, after… intangible, a giant, differentiated from me and yet a mirror, and it dictates over a thousand parasites inside my own throat. “The rumors of my demise have been greatly exaggerated” says a specter passing by. “In every shadow there is a legacy of teleological proportions, this very second has a most profound and prominent purpose” says God and the Atom, brothers in arms and personal comrades down at the lab. I’ve been watching the explosions in the social order. Was the world lost somewhere among the path to paradise? Towards the salvation we all seek, towards the better world? By far the assembly of our daily struggles is no easy task. We nurture our cognitive delusions, greyhounds eternally obligated to never stray from the race. Following the artificial bunny until its legs are sprayed along the track. We feed our demons and, of course, our angels. They present themselves boldly and silently everywhere. It is possible to masturbate two jackals at the same time. I have seen it! The lion and the unicorn will make all cities fall, inevitably! To control the subject is to neutralize it. What secret lies in time, but silence in the deserts all over? That is the perfection I found, the lack of anything moving, growing disturbingly. An intact spring of nothingness where all secrets lay bare, but no nasty sentiment being shall interpret. Where indeed is the good stuff, the sweet stuff, the lust and pleasure, the emancipation of the bonds whatever they may be; for only a second and a half? Woes to us, the silly motherfuckers, are all of us. How cost-effective, how soothing it must be for our priests and scholars and businessmen, quite a task to interpret and divide as God and Adam, the language duo. But who indeed is the sufferer, how is this suffering induced into the very core of consciousness? Riddle the riddle out of its head. Moral indignation will not suffice, and the demon and the angels approach, to claim the rightful prey along the gardens of despair and empirical lucidity. For we are masters of the world, we have propagated its deserts with our love.

“You and me and the devil makes three
don’t need no other lovin’ babe.”

- The singing sirens, Didn’t leave Nobody but the baby

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