En esta entrada de la Generación del Atardecer Presenta:, Miguel Santos explora los señuelos afectivos del vivir cotidiano y las violentas apariciones de lo in-visible que delata y revienta nuestro orden racional.
- Soñando con esa fisonomía de nuevo, de nuevo -
Siempre se disuelve la espuma de la cerveza, sea en el paladar, en los labios o como residuo en las paredes del vaso. Espuma nostálgicamente atrapada en el clamor de aquella estructura que la moldeaba antes de ser consumida por algún apetito voraz. Memorias de labios y risas con ese otro ser que deseé. Pero en definitiva, este vaso será uno de los muchos bretes en agobiarse, esta cerveza unas onzas entre océanos de maltosa fermentada que me he tendido que beber y beber para deslizarme y para sobrevivir. Y como se licuan los espíritus de la condená ciudad, esa cuestión de cuestionar el contenedor, sea aluminio, sea concreto, sea el cristal, o mi vejiga, porque cada baba de cerveza le sigue las pistas a alguna esencia sub-natural. Acechando los suburbios, las aldeas y uno que otro sospechoso usual. Que entre encerronas de espejos, entre recipiente con destellos o silencios de las muchedumbres. O quizá como todo cuerpo derretido pero contenido, yo solamente hostigo, hago mi parte en algún teatro de nadie, en búsqueda abierta de alguna fuerza no nombrada, una fibra que une y destruye, que lanza a un infinito goce embriagante, que por ciertas conjeturas micro-físicas se nos hace imposible de sobar con todos mis miembros. Acorralaré a estos monstruos en todos los cuartos, pasadizos y cloacas, o entre mis neuronas, memorias y descomunales afectos compactos, sofisticados y en definitiva artificiales. No he dormido en 15 horas y tengo demasiado en que pensar como para largarme al sueño, enfrentando dolores y ansias en muchos escenarios de mi subsistencia violenta y mercantil. Ya se tejían trucos entre mis encías y lóbulos a las largas horas de esta noche, solo esperaban a que mi percepción las explicara. Hace una hora un informante me envío coordenadas y fotografías solicitadas. Ordene una redada en 10 bloques adyacentes. Estuve tan cerca. Esto solo consigue controlar los daños del circuito cardinal.
“Cinder and smoke,
the snake in the basement found the juniper shade,
the farmhouse is burning down.
Give me your hand and take what you will tonight,
I’ll give it as fast and high as the flame will rise,
Cinder and smoke.”
- Iron and Wine, Cinder And Smoke
Mi día comenzó de madrugada, huyéndole a espectros en mi cama y enseguida me largué a procurar a los fantasmas pertinentes a este plano, el caso del Sujeto explosivo. Un individuo se exploto hace 8 días a las horas de la madrugada, en la Avenida Pendular en Lomas Perenne, adicional al peón portador de la bomba, nadie mas resulto herido, solo se desmoronó la fachada de unos edificios. Encontramos trozos de carne, hueso y ropa a grandes distancias del lugar de la detonación. No quedó nada del artefacto explosivo ni de alguna pista que nos permitiera establecer la identidad de la persona que se reventó como confeti. El estallido de una bomba, sea del origen que sea, deja un rastro que revela algo escondido, difícil de divisar. El equipo de Forense de explosivos analizó y peino el perímetro alrededor del lugar de la zona cero, y por suerte encontraron residuos de los químicos que alcanzaron reventar. Asimismo lograron recuperar, aislar e identificar ese coctel bombástico para recrear la situación en modelos. Pero no me sirven muchos este tipo de modelos si no sé con quien estábamos lidiando. Encontramos lo que creemos es la billetera del susodicho, a más de 150 pies de la explosión, repleta de restantes químicos en el piso de la plazoleta junto a la solemne fuente de Libertalia. Estaba algo achicharrada, pero en buenas condiciones. Lo que prometía revelar todos los enigmas. Un nombre un apellido termino brindándome frutos inconclusos. En el interior de la billetera no había ninguna identificación, solo tarjetas de presentación de negocios, templos, hospitales, bibliotecas, laboratorios. Una de las tarjetas, de la Corporación de Electricidad Utilitaria, tenía un nombre en la parte de atrás escrito en bolígrafo negro, Mauricio Delavre. Unas 13 horas después de eso, estalló un coche bomba en el centro mercantil de la ciudad Nermalense de Calih. Me confirmaron que la explosión, causo 5 muertes, 20 heridos y considerables daños materiales. El vehículo, había sido admitido como robado unas horas antes, era un taxi repleto de explosivos, según cámaras de seguridad fue puesto a la medianoche en pleno corazón de ciudadela Calih. Entre los muertos estaba el Sr. Delavre, empresario, y su hija de 7 años.
“…La gran Cédula, expone la metodología del exegesis, el orador deriva su poder de significado de estas cuatro Fuentes: Aquel que habla, la forma de lo que se habla, al que se le quiere hablar, y el propósito del discurso […] Por ejemplo si el discurso es en la forma de de un comando o una prohibición, necesitara del orador y su autoridad, del mismo modo con su posición. Consideremos el comandante que grita frenéticamente ‘Marchemos hacia delante’. Estas palabras representan cohesión, solo si los destinatarios del ordenamiento están sujetos a la disciplina y domesticación del gran orador, a la plasticina que se les inyecta para programar su respuesta. Es una relación lo que entendemos y buscamos; o más abarcador aún, una inmersión total que viabiliza los contextos de la programación semántica.”
- Biblia de lo In-nombrable
Llevo casi una semana escaneando los cuartos, objetos, rostros y sujetos para entablar una narrativa, crear una comunidad de hechos y no-hechos, de líneas que recreen el crimen una y otra vez en mi cabeza. Solo son asunciones eficientes pero quiero la Verdad. Estuve tres horas encontrándome con los usuales infiltrados que tenemos através de organizaciones y rincones fructíferos de nebulosidades. Chia Express fue el denominador común, además del buen Mauricio. El Chia Express es una casona de casonas en la boca del barrio de Tetuan, en esta edificación abandonada, de alrededor de siete millas, residen decenas de miles de personas de diferentes comunidades de los de abajo, agrupaciones de sapientes humanos y no-humanos. Armónicas rotas y alucinantes verborreaban desde numerosas tuberías y artefactos una neblina de toxinas justas y necesarias. Una dinámica de lenguas aborda el tramo, risas, necesidades y encojonamientos. Fósforos y cigarrillos; peste y sazón. Y la lluvia siempre manteniendo el pavimento y mi frente fresca. El trabajo; el corazón de las bestias de piedra. El caso se complica como buena enredadera, fiel al sinsabor del sinsabor. Necesito un rastro que seguir, un nombre que no consigo, porque las apariciones son cautelosas, no solo ocultándose, sino ofreciendo todo espécimen de señuelos que tu mente racional no puede aguantarse de correlacionar convincentemente al infinito. Como relámpago, un aroma detiene en seco todo proceso de pensamiento. Una fragancia juguetona y maravillosa hurgaba mi agarre con el tiempo y el espacio en estas calles húmedas y opacas. Ella solía usar esos olores sintéticos, aceites con cenizas en sus brazos, rodillas, batatas, abdomen; confecciones que traían consigo mensajes de ultratumba. Busque en mis alrededores pero no pude detectar el origen del estimulo, la fuente de donde emanaba tan familiar memoria olfativa. Su nombre era Sandra, ella solía ser mi clavo, arraigándome a estas coordenadas de conciencia, mi deliciosa amada. Nuestros cuerpos se acoplaban casi instantáneamente casi por providencia y así yo me recomponía olfateándola. La sombra, mi selección de signos me delata como siempre, ¿la sombra por qué?… ahora no nos aguantamos ni a distancia, solo apatía activa y crujiente. Del símbolo originario apátheia, la supuesta falta de sentimiento, que velozmente cubre aquello que no es pertinente, aquello que da gozo con la actuación, el performance de lo que reconozco y de lo que excluyo del yo. Alguna fuerza entre los cuerpos nos ataba, alguna valentía. Y que me sirve esto sin confidencias y sin esposa. Bajo este estado en el que me encuentro, solamente el trabajo frío ofrece su piedad para mantenerme eficiente. Sola desfilo y rindo mis fallas a las dinámicas invisibles del gran Logo de las Ciudades. Líneas, cuadrados y círculos donde el orden de las palabras es externo en todo caminar.
Continuara…






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