Miguel Santos investiga la cotidianidad de la dominación, espacios para modular vigilancia imperativa, predecir y controlar aquella conducta pensada desviada en esta edición de La Generación del Atardecer Presenta:
-Halt! who goes there?-
Recuerdo los días de la Academia con cierta nostalgia, para entonces sentía que estaba ayudando a crear un mundo mejor, me sentía como parte de algo. “El conglomerado es ley, es natural y es divino” era el credo en la academia. Decían que estas pautas eran las más realistas, y que vivir bajo la Ley era una receta para el buen vivir y la felicidad. En la Academia se realizaban escrutinios en los dormitorios sin previo aviso. Nos instruían a estar siempre listos y en vigilia; el mal nunca duerme. Así que un día cualquiera podía ser que un inspector de régimen disciplinario se pasara a primera hora de la mañana para saber quien seguía holgazaneando en la cama. También realizaban inspecciones para ver si la habitación cumplía con los parámetros de perfección y estética necesarios para exteriorizar Justicia. Camas mal hechas, toallas guindando de las literas, objetos dejados encima de la mesa, o posesión de material ilícito (condones, revistas pornográficas, drogas, cigarrillos) eran motivo de sanción. El bloque de Monty, así le decíamos los muchachos a nuestro dormitorio. La labor más cotidiana era el servicio de fiscalización de los dormitorios. Dos alumnos deben pasarse el día en el vestíbulo de su dormitorio controlando las variables dentro de este, limitando el acceso al mismo. Anotábamos cada evento, registrábamos cada situación, era muy estimulante ser parte de toda una conspiración de regulaciones para el buen vivir. Una dermis y otra epidermis. Por suerte a Rob y a mi nos tocaron varias labores juntos. Rob y yo higienizando al mundo una inspección a la vez.
La tarea comenzaba a primera hora de la mañana antes de que los demás despertasen y finalizaba una vez realizado el conteo de todos los alumnos que viven en el bloque de Monty. La academia se jacta de ser el mejor lugar para ir a aprender los mejores y más probados métodos y teorías para salvaguardar sociedades con disciplina; primero debemos entender como cada uno de nosotros debíamos convertirnos en avizores, en ojos del organismo social. Y esa transformación y adquisición de modos de ver y ser visto, de moldear y ser moldeado fue lo que conocimos y valoramos como necesario en aquellos cuartos y pasillos del bloque Monty. Esta limitación tiene como propósito distribuir las fuerzas productivas, alcanzar el máximo rendimiento de estas y a la vez poder someter y vigilar a cada unidad que la conforma. Para disciplinar es práctico darle a cada individuo un espacio y a cada espacio un individuo, como técnica es muy funcional, ya que si la distribución de ese espacio es equitativa, ósea, si ese espacio es bien racionado, se evitan las congestiones, y evitando esto se puede vigilar mejor. En la Academia se nos instruía en una variedad de ciencias de la conducta; un sinmunero de tablas y gráficas que demuestran en etapas y fases la estructura de nuestra personalidad. ¿¡Qué mejor que un juicio racional para determinar lo normal de lo anormal!?
“Nomenclaturas sirven a los jueces, los policías y los médicos forenses para codificar y cumplir su misión higienista de vigilancia y normalización de clases llamadas peligrosas. Antropometría de Bertillon, biometría y eugenesia de Galton, y antropología criminal de Lombroso concurren con la identificación del individuo, al establecimiento de perfiles.”
- Mattelart-Mattelart, Historia de las Teorías de la Comunicación
Además nos entrenaban con armas no letales, de fuego y sobre todo de condición física. Tantas disciplinas distintas, todo este conjunto de saberes para poder lograr que la sociedad funcione naturalmente. Como investigador veo la importancia de poseer herramientas fidedignas que nos digan como es la gente realmente, y quienes son los buenos y quienes son los malos. Aunque pensándolo bien, en realidad es un poco más complejo. El Profesor Matías Selame decía, “El comportamiento del delincuente y los efectos de ese comportamiento en el mundo exterior son significativísimos para engranar nuestra labor retributiva en la sociedad. Debemos pues, con nuestras lupas y nuestras gigantes retinas, penetrar a cabalidad la psique, la personalidad del infractor, de la víctima y el control social del comportamiento delictivo. El crimen responde a una serie de factores entre el individuo y la sociedad. Existen peculiaridades biológicas y culturales (anatómicas, rítmicas) en la personalidad del delincuente que nos sirven para conocer la psicología del malhechor. Esta comprensión nos permite el no pecar de ignorancia acerca del comportamiento desviado.”

Continuamos con la celebración de nuestro décimo aniversario con el segundo programa de una serie muy especial… Durante este mes de abril varios de nuestros grupos locales favoritos se encargan de seleccionar toda la música que escucharán en el programa. En esta ocasión Superaquello se dispone a curar las tres horas de nuestro programa con la música [...]
En este nuestro tercer FADcast, exploramos la música de Juventud Crasa. En esta tercera sesión del FADcast, escuchamos la música de Juventud Crasa, banda de punk puertorriqueña cuya trayectoria incluye dos producciones y 8 años tocando en la escena puertorriqueña de rock. Un FADcast enérgico para una banda enérgica que siempre nos pone a gozar [...]
En este nuestro segundo FADcast, exploramos la música de Denario & the Whisky Band. El FADcast #2 presenta la música de Denario & the Whisky Band, el proyecto solista de Denario Ruiz del fenecido proyecto de rock acustico Rituales. Luego de su salida de Rituales, Denario, junto a una selección músicos de alta calibre, se [...]
En este nuestro primer FADcast, exploramos la música de Dávila 666, una banda que es y no es. Compuesta por miembros de variados proyectos musicales puertorriqueños, Dávila 666 es una dosis refrescante de rock que alude a la estética del rock de los años 60 y 70. Los integrantes de este grupo llegaron a donde nosotros [...]


