
Caroline Gil reflexiona sobre la apropiación cultural a través de la yuxtaposición de dos carreras musicales.
Donde el concepto de la apropiación se encuentra turbio, la apropiación cultural se ve oscilante y turbulenta; fluctuando constantemente, los géneros musicales, son un apropiado campo de batalla. En este artículo de la página web Racialicious y seguidamente de la publicación periódica The Nation (un poco viejos, pero vale la pena leer) se acreditan todo un menagerie de influencias a Amy Winehouse, luego volveremos a ello. Primeramente Wikepedia (aja,) define la apropiación cultural como toda una relación de poder-historia y poder, centrándose en las culturas anglosajonas y Eurocéntricas, por ser las más codiciadas y por, generalmente, estar en posiciones de poder sobre territorios colonizados:
(It) often connotes a negative view towards acculturation from a minority culture by a dominant culture.[1][2] It can include the introduction of forms of dress or personal adornment, music and art, religion, language, or social behavior. These elements, once removed from their indigenous cultural contexts, may take on meanings that are significantly divergent from, or merely less nuanced than, those they originally held. Or, they may be stripped of meaning altogether.
Con el legado de connotación negativa o cómica, como en los minstrel shows precursor del vodevil, blackface, o este tremendísimo video de Dr. Dre dirigido por F. Gary Gray en aproximádamente el minuto 4:30
La apropiación cultural es sin duda un término escurridizo e importa mucho quien se está apropiando o tomando prestado, como lo sitúa Daphne Brooks en el artículo de The Nation Winehouse le debe en sonido, forma y presentación a los estilos del Jazz, Doo-woop, R&B, Motown Soul y 60’s girl groups incorporado con un poco libertinaje punk toxicómano. Brooks tiene issues con que haya arrastrado vocalmente en una rendición de Free Nelson Mandela en la presencia de Mandela mismo, que la pillaron cantando racist slurs en un vídeo y mayormente que su backup band en Back to Black, The Dap Kings, nunca antes habían tenido el éxito que ha gozado con Winehouse (5 Grammys y 10 millones de copias vendidas), con su lead singer afroamericana de 52 años, Sharon Jones. Allá en Racialicious se preguntan:
“Should black folks be glad that white artists are able to appropriate music rooted in the African diaspora and the black American experience, tone down the soul, market it behind a paler face and find the fame that eludes similar artists of color?”
Y es que The Dap Kings son la cabeza de la lanza en el género neo-soul revival usando equipos de grabación análoga de modo canónico.
Encabezado por Sharon Jones, el grupo retumba mucho más auténtico y, bueno, superior, aquí acompañado de una entrevista donde Jones revela que la percepción general de ella era que su look no era apropiado, punzantemente ya que es (aparentemente) too dark skinned, too short, too fat, too old.
Aunque los maullidos condimentados de Winehouse revestidos de licor citen a Mamie Smith, The Ronettes, Eartha Kitt en St. Louis Blues entre otras, resulta para muchos una parodia, una caricatura, un encolado de una cultura robusta y dinámica.
[Winehouse] Ha creado, según Brooks un disco sobre una mujer blanca queriendo ser un hombre negro:
“Whether letting her man know that she’d “rather be at home with Ray” (Charles) than in rehab; hatin’ on a suitor for having gotten in the way of her and her “man, Mr. Jones” (a k a the New York rapper Nas, Nasir Jones); spitting remorse for having “missed the Slick Rick gig”; or, perhaps most cryptically, telling a confidant that “‘side from Sammy, you’re my best black Jew,” Winehouse may be belting it out like a black woman, but her references and posturings are so, so def, pop-ya-collar, hip-hop machismo, all the way down to her weirdly inverted “you my nigga” bonding reference to Sammy Davis Jr. Witness too how, in her videos, Winehouse rehearses the lowdown “junkie jazz musician” caricature, idling in the bar long after closing time when he should be home with his woman.”
¿Son estos argumentos los que asumen que tal etnia, género o afiliación deben estar circunscritos a un modus operandi específico? Isn’t that called stereotyping? Should we let it slide? Are we looking too much into it? Does she have a pass for being a Jew Woman minority? (debatible, lo sé) Is it harmless? Y finalmente, Deberíamos cuestionar el street cred de Calle 13 y su afición por comunidades marginales tales como La Perla, Gwen Stefani vestida de Chola, Elvis, Led Zeppelin, Vanilla Ice? ¿Quizás, Quizás?




















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