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	<title>Frecuencias Alternas &#187; La Generación del Atardecer Presenta:</title>
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		<title>El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón IV</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 10:10:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta entrada para La Generación del Atardecer Presenta, Daniel Pommers, narra el cuarto y último fragmento del apocalipsis según ansiado por el agente, Deca Costurón. “Theres a killer on the road His brain is squirmin like a toad&#8221; Leyenda y escupitajo del fin.                                   [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2012/01/21/elacabecuatro/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1Ha&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=El%20acabe%20del%20mundo%20seg%C3%BAn%20anunciado%20por%20Deca%20Costur%C3%B3n%20IV' class='twitter-share-button' data-text='El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón IV' data-url='http://wp.me/pm01H-1Ha' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2012/01/21/elacabecuatro/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h1>En esta entrada para <em>La Generación del Atardecer Presenta</em>, <em>Daniel Pommers, </em>narra el cuarto y último fragmento del apocalipsis <strong>según</strong> ansiado por el agente, Deca <strong>Costurón</strong>.</h1>
<p align="center">“Theres a killer on the road<em><br />
His brain is squirmin like a toad&#8221;<br />
</em></p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/Horca.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6608" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/Horca.jpg" alt="" width="525" height="487" /></a></p>
<h2><em>Leyenda y escupitajo del fin.                                                   Sabotaje con triunfo.                                                                     Los inseparables hermanos Boltz.</em></h2>
<p>A cinco meses de la fundación del gobierno autónomo conocido como, Montaña Libertad, las autoridades de Martinica ya habían purgado las calles de los nongratos. La planificación urbana de Libertad, simplemente, era una locura; tenía uno que ser una especie de experto en mapas o en tácticas de guerrilla para evitar los continuos extravíos y no ser víctima de las incongruencias selváticas del cañón natural que daba la bienvenida a Montaña Libertad; escenario que era más probable que la mismísima noción de aceptar al Sol como la estrella que a través de los siglos ha controlado nuestro destino.  En la región, abismos de piedra y de terreno pantanoso provocaban vértigos; allí, con tan sólo una carretera principal ─hecha con brea de segunda mano a través de las infinitas montañas─ los nongratos habrían de repartirse las parcelas.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Take a long holiday<br />
Let your children play<br />
If ya give this man a ride<br />
Sweet memory will die&#8221;<br />
</em></p>
<p>La repartición de parcelas hubiera sido equitativa si los hermanos Boltz fueran administradores decentes. Amelia y Franco Boltz (gemelos de nacimiento), suponían ser nativos de la lejana isla de Australia; ambos, siendo funcionarios del Ministerio, armaron la estrategia para engañar a los nongratos de Libertad.  El siguiente anexo es una réplica del croquis utilizado durante la primera repartición:</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/11/Plano-Libertad.jpg"><img class=" wp-image-6526 alignleft" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/11/Plano-Libertad.jpg" alt="" width="327" height="233" /></a>Los nongratos eran cabreros, agricultores y ebanistas, en su mayoría, hombres y mujeres dedicados al duro laburo, de sol a sol; con ellos y alrededor de sus hogares, andaban  roedores y animales raros.  Obligados a construir vivienda en Libertad, cada familia distribuyó las tareas diarias entre los miembros del hogar hasta erguir, como les fue posible, columnas y techo sobre los barrancos y el fango.  El sistema que los Boltz diseñaron, imposibilitaba en gran manera el libre flujo de transito; solamente, las dos mega estructuras que servían como fortaleza de los gemelos así como las comisarías y las oficinas Control (registro, seguridad, hospital, entre otros), contaban con la facilidad para moverse sin problemas por las montañas.</p>
<p align="center"><em>&#8220;Killer on the road, yeah”</em></p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/Entrada-Libertad1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6604" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/Entrada-Libertad1.jpg" alt="" width="412" height="379" /></a></p>
<h4 align="center"><strong>.           .           .</strong></h4>
<p>Siguiendo las instrucciones del jefe, Deca Costurón se preparaba para ingresar en la nueva patria de los nongratos, quienes, entre ellos (obviamente) preferían llamarse peregrinos.  Se llamaban peregrinos en honor al viaje llevado a cabo a pie desde los límites fronterizos de Martinica o de la ahora conocida como, Ciudad Uno, hasta sus respectivas parcelas, pues, el bus del Ministerio hacía una última parada en la entrada principal de Libertad, lo demás, quedaba en manos del extranjero.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Take him by the hand<br />
Make him understand&#8221;<br />
</em></p>
<p>Según el teniente le había prometido, ninguna circunstancia amenazó la seguridad de Deca, incluso ahora que éste estaba próximo a abandonar Martinica; de todas formas, disfrutaría de la buena suerte y de los favores que Amelia Boltz le debía al teniente Ulcera: “Por supuesto, ¿qué mejor momento para que la australiana finalmente muestre un poco de reciprocidad?”, pensó el teniente, echándole las bendiciones a Deca, (respecto a tal ocasión, Présteme mucha atención, pues, ni siquiera yo podría decir cuántas oraciones fueron inventadas aquella tarde, porque cuando el teniente fue a despedirse, siendo un hombre, digamos, de tan variada devoción, fácilmente habrán pasado dos horas antes de que su joven amigo resultara formalmente ungido), encomendándole a los espíritus protectores a que custodiaran al viajero.  Así fue el agente Deca por el largo sendero hacia Libertad.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;The world on you depends<br />
Our life will never end”</em></p>
<p>‘Bienvenido a nuestra humilde casa, señor Costurón.  ¿Eugenio pasó por usted a la hora debida, correcto?</p>
<p>&#8216;Eso es correcto dama (dijo Deca mientras observaba incisivamente la exagerada altura del muro de contención que bordeaba la residencia de Amelia).</p>
<p>‘Esa monstruosidad (Amelia, manifestó, muy seria, señalando con sus grandes ojos al muro), está ahí para evitar la salida de cualquiera que ponga un pie en esta casa (concluyó, ahora llevando su mirada hacia el rostro de Deca).</p>
<p>‘¿Cómo ha dicho? (las manos de Deca comenzaron a temblar.)</p>
<p>Luego de un silencio bastante incomodo, la anfitriona dejó que una sutil sonrisa y una limonada hicieran claras sus intenciones, entonces, dijo:</p>
<p>‘Relájese, hombre, cómo iríamos a enjaular a alguien (ahora riendo y cuestionando graciosamente la cara de espanto de Deca), ¿usted es un pájaro?  No lo creo, venga, siéntese y tome jugo que el calor puede ser el peor asesino en esta zona.</p>
<p>‘Se lo agradezco (dijo aliviado, tragando rápidamente el líquido).  No sabría explicarle lo mucho que significa esta oportunidad de trabajo en la Comisaria, y más en esta zona tan prestigiosa.</p>
<p>‘No hay porqué sudar tantos agradecimientos, querido, mi hermano y yo haríamos lo imposible si así lo solicitara el teniente.  Mire, al contrario, estoy segura de que su presencia aquí en Libertad, nos hará muy agraciados.</p>
<p>“Increíble la influencia que tiene el hombre”, Deca reflexionó.</p>
<p>‘De todas formas, quiero decirle que desde hoy estoy dispuesto a comenzar mis labores.</p>
<p>‘Excelente (dijo Amelia, estrechando fuertemente su mano con Deca).  Por lo pronto, me despido de usted.  Ha sido un placer conocerle.</p>
<p>‘Adelante, madame (una voz femenina interrumpió la conversación).</p>
<p>‘Un segundo por favor (Amelia se disculpó alcanzando un radio transmisor portátil que llevaba en su espalda), copiando directo.</p>
<p>‘Madame, las gestiones relacionadas al nuevo vecino están terminadas (respondió la voz).</p>
<p>‘Perfecto.</p>
<p>Luego le dijo a Deca que esa era la notificación de que su residencia ya estaba preparada; también le indicó que se habían hecho los movimientos necesarios para que la residencia quedara situada junto a la Comisaria, en donde Deca estaba supuesto a iniciar labores durante la jornada mañanera.</p>
<p align="center"><em>“. . .Into this house were born. . .Into this world were thrown. . .<br />
Like a dog without a bone. . .”</em></p>
<h4 align="center"><strong>.           .           .</strong></h4>
<p>Todavía el agente Deca acomodaba sus pertenencias en la parcela cuando de repente las luces del procesador comenzaron a parpadear.  Un mensaje del jefe había llegado.  En esta ocasión, el mensaje era conciso:</p>
<p align="center"><em>D. Costurón.</em></p>
<p align="center"><em>Producir evidencia/Ambos cadáveres.</em></p>
<p align="center"><em>Retornar al distrito y finalizar.</em></p>
<p align="center"><em>Ha llegado el momento. . .te esperamos, ansiosamente, agente, un abrazo solidario.</em></p>
<p>            “Un abrazo solidario”, Deca pensaba, “así se despedía Márena cada vez que su intuición le hacía pensar que no iba a verme durante largo tiempo”.</p>
<p>Para cuando los funcionarios de Montaña Libertad se disponían a tomar servicio temprano en la mañana, un fuerte diluvio caía sobre la región.  El diluvio no fue la única bienvenida de los empleados; tan pronto pusieron un pie en la zona de registro encontraron que, atados a una cuerda de alambres, dos cuerpos completamente desnudos colgaban desde el letrero de la Comisaria; ambos, hombre y mujer, habían sido decapitados.  Uno de los temblorosos funcionarios se atrevió a verificar en el interior de un par de bolsas plásticas que habían sido puestas debajo de cada víctima; fue el primero en confirmar que aquellas eran las cabezas, eran los distinguidos gemelos Boltz.</p>
<p>En cuestión de minutos, la noticia del brutal asesinato había llegado a los oídos de todos en la oficina central del Ministerio, pero cuando uno de los ayudantes de la directora se personó a la residencia de la jefa para notificarle lo ocurrido, tan sólo pudo hallar una servilleta ensangrentada, pegada al espejo en el baño de la habitación matrimonial. . .en la ducha, encontró los cuerpos sin vida del esposo y los dos hijos de la directora.  Hasta el ojo menos entrenado podría armar en un parpadeo el rompecabezas, la familia ministerial había sido víctima de una salvaje golpiza.  Escrito en la servilleta se leía el siguiente mensaje:</p>
<p align="center">LA CABEZA DE UNO DE SUS CERDOS PARA LA PAZ DE NUESTROS MUERTOS</p>
<p align="center"><em>“. . .An actor out alone. . .”</em></p>
<p align="center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/cabeza-mala.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-6623" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2012/01/cabeza-mala.png" alt="" width="434" height="440" /></a></p>
<h4 align="center"><strong>.           .           .</strong><strong> </strong></h4>
<p>Ya de regreso, en La Sierra no hubo comités de bienvenida; sin embargo, tres hombres uniformados escoltaron al agente Costurón y a la hasta entonces directora y líder de Martinica a la Comandancia.  Allí se hizo la entrega oficial de la prisionera, siendo esa la última vez que alguien volvería a verle con vida.</p>
<p>‘El señor Maran espera por usted en la oficina (dijo uno de los hombres explicándole a Deca lo mucho que significaba para todos que un compañero tan ágil como él perteneciera a su mismo precinto).</p>
<p>Como era usual en estos casos, al agente le otorgarían ocho meses de tiempo compensatorio, estos serían pagados semanalmente con regularidad; también, por el tiempo servido en el exilio, disfrutaría de una bonificación instantánea y bastante considerable.</p>
<p>Deca abordó el ascensor del jefe, subiendo hasta el undécimo piso donde el propio Maran esperaba con una exagerada sonrisa de oreja a oreja:</p>
<p>‘No podrías entender la felicidad que siento, viéndote entrar de nuevo a la oficina.  Bienvenido a tu hogar, Costurón.</p>
<p>‘Ya era hora ¿no? (dijo mientras abrazaba a Maran) Indíqueme, señor,  ¿Márena no ha regresado?</p>
<p>‘Negativo, y seré honesto contigo, probablemente pasarán varias temporadas antes de que Márena pueda concluir con las tareas que el Comité le ha asignado. . . ahora la compañera está encargada del Comité Organizador, trabajando exclusivamente para los jefes, así que, podrás imaginar cuál fue la primera regla que le impusieron. . .</p>
<p>‘Nada de sangre (Deca dedujo rápidamente, luego, riéndose secamente continuó) solamente, buena cara, muchas conferencias y a recaudar fondos.</p>
<p>‘Compa, usted lo ha dicho mejor que nadie.</p>
<p>“Tal vez ya no quedan otras formulas de escape”, pensó.</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2012/01/21/elacabecuatro/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p>
<p align="center"><em>“Riders on the storm”</em></p>
<h3 align="center">—The Doors—</h3>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón &#8216;III&#8217;</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 11:34:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta entrada para La Generación del Atardecer Presenta, Daniel Pommers, relata el tercer fragmento correspondiente a la ocupación clandestina del agente, Deca Costurón. “No reason to get excited, The thief, he kindly spoke There are many here among us Who feel that life is but a joke”  Los oficiales aseguraron el perímetro.  Manía y teatro de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/09/15/elacabetres/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1Ge&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=El%20acabe%20del%20mundo%20seg%C3%BAn%20anunciado%20por%20Deca%20Costur%C3%B3n%20%26%23039%3BIII%26%23039%3B' class='twitter-share-button' data-text='El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón &#039;III&#039;' data-url='http://wp.me/pm01H-1Ge' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/09/15/elacabetres/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h1><strong>En esta entrada para <em>La Generación del Atardecer Presenta</em>, <em>Daniel Pommers, relata el tercer fragmento correspondiente a la ocupación clandestina del</em> agente, Deca Costurón.</strong></h1>
<div style="text-align: center"><em>“No reason to get excited,</em><em><br />
The thief, he kindly spoke<br />
There are many here among us<br />
Who feel that life is but a joke” </em></div>
<div style="text-align: left"><strong><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/Montañas-del-Movedizo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6466" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/Montañas-del-Movedizo.jpg" alt="" width="500" height="283" /></a></strong></div>
<div style="text-align: left">
<h3><em>Los oficiales aseguraron el perímetro.  </em><em>Manía y teatro de los poderosos.  Para e</em><em>so de codiciar nuestra autonomía.</em></h3>
<p>Para los encargados de la seguridad en Ciudad Martinica, era obvio que después del misterioso incidente, las personas estarían alarmadas; por lo que, todos los agentes, paramédicos, técnicos de salud y una vasta rama de profesionales habían sido convocados a laborar.  Las órdenes eran claras: todas las pistas deben ser investigadas.</p>
<p>Los agentes de seguridad respondieron con bastante rapidez a la llamada del anciano.  Una unidad de tres hombres, acompañados por su sargento y uno de los tenientes de la zona fueron a la calle Mateos para investigar al alegado sospechoso:</p>
<p>—‘T-8’ a Centro de Mando.</p>
<p>─‘10-22’, teniente.</p>
<p>Centro, estamos en la calle Mateos. . .indique el ‘15’ exacto de la residencia.</p>
<p>─Correcto, el querellante indicó que la A de alpha, número veintitrés.</p>
<p>─Copiado ¿hay color de la residencia?</p>
<p>─Negativo, señor.  No obstante, ha de ser la única casa sin los adornos conmemorativos.</p>
<p>─‘4’, Centro, déme el ‘12’ con Control Satélite.</p>
<p>─Usted lo tiene…</p>
<p>─Copiando directo, teniente, indique para Control.</p>
<p>─Bien, Control, necesito saber si hay personal en el interior de la alpha veintitrés y si alguna señal clandestina o equipo de carácter extraordinario está siendo operado en la residencia.</p>
<p>─Copiado. . .triangulando la zona, señor, le indico en breve.</p>
<p>─‘4’; ‘T-8’ a todas las unidades, ’10-29’ en lo que verificamos&#8230;indique, Control.</p>
<p>─Correcto.  Todo en aparente orden y sin novedad.  Tenemos a un individuo dentro de la residencia.  Se encuentra en el área de la cocina.</p>
<p>─Deme el ‘15’ exacto desde nuestra ubicación.</p>
<p>─‘4’, es la quinta casa a mano derecha, antes de la intersección con la calle Alelí, señor.</p>
<p>─Copiado.  Bien, Centro, próximos a intervenir.</p>
<p>─’10-4’, todas las unidades que copian por este canal, manténganse en STAND-BY.</p>
<p>Rápidamente los oficiales aseguraron el perímetro…</p>
<p>─Bien (dijo uno de los agentes por la frecuencia local) tengo ubicado al individuo. . .tez blanca, pelo y barba obscura.  Viste camisa blanca y pantalón corto de color marrón.  Carga algo en sus manos. . .no logro identificar qué.</p>
<p>Cuando los oficiales estaban próximos a entrar en la residencia, fueron sorprendidos por la silueta de Deca, caminado hacia la terraza; llevaba en sus manos una sabana de tela roja.  Los oficiales se identificaron a la vez que gritaban:</p>
<p>─¡Tírate al piso rápido!</p>
<p>─¡Al piso!</p>
<p>─No te muevas. .  .</p>
<p>─Coloca eso en el piso ¡ahora!</p>
<p>Deca accedió a todos los pedidos.  Permanecía callado, con las manos arriba y con su pecho pegado a la losa de la terraza.  Al cabo de dos minutos se escucharía por la frecuencia la serena voz del teniente.</p>
<p>─Centro de mando, indique ¿me copia?</p>
<p>─’10-22’, indique para Centro, teniente.</p>
<p>─Correcto, Centro, se verificó al individuo (su tono de voz dejaba entrever el tipo de cinismo que se adquiere con una larga carrera policiaca) y negativo.  Todo en orden y sin novedad.</p>
<p>─Copiado, teniente.  Centro de Mando al Inspector de zona central, indique si copió la nota del ‘T-8’.</p>
<p>─Copié directo. .  .adelante, ‘T-8’, dígame ¿todo en orden con los permisos de residencia?</p>
<p>─Positivo, señor.  El caballero es empleado de Zona Recogida, toda su documentación está en orden.</p>
<p>─Copiado.  Me retiro del canal.  Buen trabajo, muchachos (fueron las últimas palabras del Inspector).</p>
<p>─Centro de Mando (dijo el teniente, ahora con voz seca), si el querellante anónimo vuelve a comunicarse. . .exhórtelo a que se beba un buen vaso de leche y a tener paciencia, también dígale que se limpie los ojos y que salga a caminar por la calle Mateos.</p>
<p>─Indique nuevamente la última nota, teniente. .  .</p>
<p>─Correcto. . .dígale al querellante que el arreglo floral de la casa <em>alpha</em> número veintitrés ya está debidamente colocada en la terraza.</p>
<p>─Copiado, copiado, teniente.  Así se hará.</p>
<p>Así fue como el agente Deca Costurón y el legendario teniente Úlcera, Rigaldi Dupeaunt, se conocieron.</p>
<p>La necesidad en la que el teniente Dupeaunt se encontraría luego de la intervención y, movido por las numerosas peticiones de su señora esposa para, “terminar los benditos arreglos de la casa, Rigo, por todos los espíritus, hace años que llevas diciéndome el cuento ese de que la próxima semana le metes mano a la casa, que si esto y que si lo otro”; pues, el teniente Úlcera se personó a las oficinas de Zona Recogida; allí, Deca Costurón fue el primero en estrecharle la mano al teniente.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;But you and I, we&#8217;ve been through that</em><em> </em><em>And this is not our fate </em><em>So let us not talk falsely now, the hour is getting late&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/El-Ministerio.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-6474" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/El-Ministerio-791x1024.jpg" alt="" width="333" height="430" /></a></p>
<h3 style="text-align: center" align="center"><strong>. . .</strong></h3>
<p><em>Bien, este servidor (sonriéndome como si fuera el mismísimo espíritu del Grinch quien piloteara mis cachetes) entiende los porqués de no desperdiciar ni un solo párrafo tratando de explicarle a usted cómo era el aspecto físico del teniente Úlcera, más aún cuando para usted, tan peculiar alias así como el perfil del hombre apodado aquí como una llaga enferma ya debe de haber calado hondo en su cerebro (bueno, con suerte, quizás usted haya experimentado un poco de curiosidad en relación al teniente); sin embargo, las siguientes son sus cualidades más relevantes: tiene cincuenta y dos años, habiendo ingresado en la fuerza policiaca a sus veinte años de edad; soltero hasta cumplir los cuarenta; sin hijos, tampoco familiares conocidos; ha sido condecorado en varias ocasiones debido a su excelente labor en el campo de las investigaciones; también, y que sea del conocimiento de todos en Martinica, se le adjudican dieciocho arrestos clave y más de una docena de subyugaciones de tipo irremediable, o sea, unos cuantos de terroristas y de fugitivos han sido victimas del duro bastonazo de la ley del Úlcera.</em></p>
<h3 align="center"><strong>. . .</strong></h3>
<p>Durante las labores de recogido en la residencia de los Dupeaunt, ambos veteranos no tardaron mucho en sentir una fuerte conexión que, más allá de resultar beneficiosa para las futuras gestiones de Deca, sentaría las bases de una interesantísima amistad.  Para entonces los estragos del ataque terrorista (pues eventualmente el Ministerio decidió que anunciar a la ciudadanía la realidad de los hallazgos en la sangre de los fallecidos era la mejor opción) que resultaron en la muerte de cientos de personas, parecían entrar en una etapa glacial de desconcierto.  El teniente Úlcera había sido relevado de su cargo como director de operaciones de campo y un oficial de mayor rango enviado por la directiva del Ministerio ocupaba su antigua plaza como “jefe”.  Ante la aspereza que esta movida burocrática ocasionaba, tanto para el teniente como para el circuito regional, un nuevo enfoque policiaco comenzaría a consolidarse.  A puertas cerradas algunos  hablaban de otra posible manera sobre cómo entender la idiosincrasia policiaca del bulevar. . .</p>
<p style="text-align: center" align="center">“All along the watchtower Princes kept the view”</p>
<p>─Voy a ser sumamente honesto contigo, Costurón.</p>
<p>─Me alegro camarada (porque así le decía, cosa que embrujaba al teniente pues le hacía pensar que el hecho de usar ese “camarada”, dejaba entrever que Deca, aún siendo extranjero, posiblemente había vivido un pasado similar al suyo). . .bueno, usted dirá, será sincero respecto a qué cosa.</p>
<p>─Me gustaría saber un poco sobre tu vida, por supuesto, nada grave ¿entiendes?  Porque si algo he aprendido de trabajar en la policía es que, la mayoría de las veces, quienes vienen a esta zona olvidada por el resto de los distritos, lo hacen porque habrán sido victimas de alguna mala racha en sus fronteras.</p>
<p>─Deca escuchaba con mucha atención, analizaba cada una de las palabras que salían desde la enconada garganta del teniente, entonces, respondió:</p>
<p>─Entiendo (dijo, acomodando el maletín de herramientas en el baúl de su pick-up).</p>
<p>─Por ejemplo (el teniente continuó), ¿tienes familiares en las afueras? Tal vez una esposa que lleva siglos esperándote. . .</p>
<p>“Márena” (Deca pensó de inmediato.)</p>
<p>─A lo mejor ¿hijos? No sé, compañero, ahora digo yo. . .usted dirá.</p>
<p>─No. (Deca respondió firmemente pero observó que los ojos del teniente parecían nublarse ante el fallido intento de alcanzar mayor intimidad)  Porque (Deca, continuó) cómo le explico, camarada (dibujando una leve sonrisa), siempre he sido como las abejas, picando aquí, allá, probando todas las flores que cruzaran mi camino (Deca notó que su maniobra, evidentemente, había enganchado al teniente).  Le diré más, allá en mi ciudad, desde muy niño fui apodado como “el abejita”, en honor a tan picara faena de mujeriego (luego miró los ojos del teniente y ambos comenzaron a reír).</p>
<p>─Te entiendo perfectamente.  Yo también fui como las abejitas, vine a colgar los guantes ya cuando me percaté de que las flores del vecindario estaban poniéndose demasiado señoras.</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/Nube-y-silencio.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6485" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/09/Nube-y-silencio.jpg" alt="" width="461" height="346" /></a></p>
<p><strong><em>Hubo nubes y silencio. </em></strong></p>
<p>─Bueno, Costurón, volviendo a lo que quería comentarte (también Deca volvería a adoptar postura y seriedad), tú, que eres empleado del Ministerio. . .</p>
<p>─Sí, Zona Recogida es una agencia privada que tiene contratos por toda la región.</p>
<p>─Correcto, sí, pues, por esa razón quiero prevenirte.</p>
<p>─¿Prevenirme? (Deca preguntó, esta ocasión sin disimulo alguno.)</p>
<p>─Pues, escucha bien, hermano, a raíz del ataque que sucedió semanas atrás, el Ministerio dio a conocer un circular esta mañana.  Lo que estoy diciéndote, Costurón, solamente es del conocimiento de un selecto grupo de oficiales en la alta directiva del bulevar, así que te pido que no comentes a nadie lo que te diré.  El circular está firmado por la propia Directora así como por seis funcionarios que conforman un panel reglamentario durante emergencias y conflictos como los que estamos viviendo al momento.  El contenido de la carta que, personalmente pude leer gracias a ciertas gestiones, era breve y conciso. . .ordenaba a las agencias de seguridad del bulevar a que tan rápido como mañana y efectivo desde las cuatro y media de la madrugada, comenzaran a reclutar personal civil con miras a entrenarlos como instrumentos directos de campo.  Ordenaba que a todos y cada uno de los empleados de la región, comenzando por el sector de empleados por contrato, un agente oficial o uno de los agentes civiles iba a serle asignado, como parte de una serie de investigaciones internas.  Así también, el circular hacía hincapié en que los encargados de cada zona, tenían el deber de entregar inmediatamente una lista con los nombres, hogares, empleos, vínculos sociales y años de residencia de todo extranjero viviendo en Martinica hace una década.</p>
<p>Deca permanecía en silencio, en sus labios tenía un cigarrillo encendido el cual prácticamente se había fumado en cuestión de segundos; no fue hasta que cayó una ceniza todavía enrojecida en su barbilla cuando vino a reaccionar.</p>
<p>─¡Me quemé! (Deca gritó.)</p>
<p>─Hombre, por supuesto que se va a quemar, si se ha fumado el mismísimo filtro de ese cigarrillo.  Pero, entiendo, es lo menos que iba a pasar luego de escuchar la noticia.</p>
<p>El teniente puso su mano sobre el hombro de Deca cosa que lo exaltó momentáneamente, provocándole escalofríos, pero de inmediato la incomodidad sería disimulada con tal de continuar la ocultación del plan.</p>
<p>─Le agradezco con el alma, camarada.  Usted no podría imaginar cuánto significa que me haya confiado tan delicada información.</p>
<p>─No te preocupes (repostó el teniente), lo hago porque veo en ti la cualidad de ser un hombre honesto y trabajador.  El hecho de que hayas dedicado tus esfuerzos en las labores de mi hogar, no sé, Deca, algo me dice que en el fondo, tú y yo somos personas similares.  Y, esa conexión, mi hermano, es más importante que cualquier bandera.</p>
<p>─“Pobre hombre” (Deca pensó, luego, estrechando manos con el extasiado hombre, dijo)  Por supuesto que la hermandad vale más que mil rifles para la guerra, gracias, camarada.</p>
<p>Aquella tarde se hizo noche y madrugada.  Ambos conversaron hasta que volvió a ponerse el sol; buscaban la manera de cómo proteger a Deca del peligroso ciclo de cambios que se avecinaba.  El teniente Úlcera juró por los restos de su santo padre que haría todo a su alcance para desviar la atención de las autoridades de investigar la división correspondiente a Deca; aseguró que ganar tiempo era la mejor opción, antes de que identificaran a Deca como una posible tarjeta a ser fichado y luego removido de la libre comunidad. . .</p>
<p>─Porque esa es la intención del nuevo reglamento, mi hermano, pretenden extraer a todo aquel ciudadano no nativo.  Van a venderles a las personas como tú en Martinica la idea dizque de una oportunidad de poblar una región autónoma en las afueras.  Se habla de que los terrenos ubicados en las Montañas del Movedizo figurarían como cede de tal gobierno; pero, entiende esto, Costurón (dijo Úlcera, observando fijamente a los ojos de Deca), esa región es inestable.  La verdadera razón de la extracción, responde al deseo de segregar a los posibles disidentes, hasta el grado que a nadie en Martinica pueda preocuparle en lo absoluto el destino que les toque enfrentar a ustedes allá en las montañas.</p>
<p>Al finalizar la charla, el veterano agente, Deca Costurón, regresó a la tranquilidad de su hogar.  Como de costumbre, redactó el informe diario de novedades, en esta ocasión, anexando un documento que detallaba al pie de la letra las palabras que el teniente, Rigaldi Dupeaunt, le había confiado.  Luego fragmentó digitalmente el informe, enviándolo al computador del señor Maran.  No habrá transcurrido una hora cuando las nuevas directrices de Maran se materializaron en el monitor:</p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>D. Costurón:</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Informe diario recibido.</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Buen trabajo.</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>*</em><em>Novedad*</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Elaborar perfil del sujeto*</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Extraer data oficial*</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Sujeción transitoria*</em></strong></p>
<p style="text-align: center" align="center"><strong><em>Articular/Despachar*</em></strong></p>
<p style="text-align: center"><strong><p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/09/15/elacabetres/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></strong></p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;There must be some kind of way out of here,&#8221; </em><br />
<em>Said the joker to the thief, </em><br />
<em>&#8220;There&#8217;s too much confusion, </em><br />
<em>I can&#8217;t get no relief. &#8220;</em></p>
<p align="center"><strong>─Jimi Hendrix─<em></em></strong></p>
<h3 align="center"><strong><em>Continuará&#8230;</em></strong></h3>
<h3 style="text-align: center"><strong><br />
</strong></h3>
</div>
]]></content:encoded>
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		<title>El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón &#8216;II&#8217;</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 23:49:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta entrada para La Generación del Atardecer Presenta, Daniel Pommers, continúa narrándonos  la dificultosa agenda del agente, Deca Costurón. “Oh, can’t anybody see. . .We’ve got a war to fight. . .Never found our way. . .Regardless of what you say” Martinica no es lo que era. . . `¡Papeles, papeles sueltos de caucho! ¡Se venden papeles!  Oiga, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/08/10/elacabedos/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1EI&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=El%20acabe%20del%20mundo%20seg%C3%BAn%20anunciado%20por%20Deca%20Costur%C3%B3n%20%26%23039%3BII%26%23039%3B' class='twitter-share-button' data-text='El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón &#039;II&#039;' data-url='http://wp.me/pm01H-1EI' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/08/10/elacabedos/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h1><strong>En esta entrada para <em>La Generación del Atardecer Presenta</em>, <em>Daniel Pommers, continúa </em>narrándonos  la dificultosa agenda del agente, Deca Costurón.</strong></h1>
<p style="text-align: center"><em>“Oh, can’t anybody see. . .We’ve got a war to fight. . .Never found our way. . .</em><em>Regardless of what you say”</em></p>
<p style="text-align: center"><strong><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Bulevar-Central.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6376" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Bulevar-Central.jpg" alt="" width="560" height="445" /></a></strong></p>
<h3 style="text-align: left"><em>Martinica no es lo que era. . .</em></h3>
<h3 style="text-align: left"><em> </em></h3>
<p><em> </em>`¡Papeles, papeles sueltos de caucho! ¡Se venden papeles!  Oiga, usted, señor, si quiere se los dejo baratos porque en la plaza me dieron bastantes yardas.  Cuántos papeles le corto, dígame, rápido.</p>
<p>Cuando Deca vio al jovencito acercarse al vehículo y gritando sus ofertas, inmediatamente cambió la mirada, subiendo la ventana, dejando que la propia urgencia que motivaba al joven bastara para desplazarlo hacia los demás conductores que atrapados en el bulevar central de la ciudad, también parecían estar algo desconcertados ante el irregular estancamiento.</p>
<p>`Pero son las seis de la mañana y es sábado.  Tampoco han anunciado eventos especiales para hoy —comentaba un locutor, ocasionando desconcierto a  los radio escuchas que acompañaban al agente Deca desde la particularidad de sus automóviles.  Alarmado y sorprendido por la sinceridad del locutor, Deca, subió a todo dar el volumen del radiotransmisor.</p>
<p>`Por este medio exhortamos a los encargados de la región central a llevar a cabo una conferencia y…</p>
<p>Entonces un largo vacío en las ondas radiales, automáticamente provocó que algunos se bajaran de los vehículos y comenzaran a dialogar respecto a lo que sucedía. “Pero ¿qué le ocurre a estas personas?  ¿Por qué están nerviosos? Por tan soberana estupidez” —Deca cuestionaba para sí, cuando de repente, un escandaloso sonido seguido por una vibración muy fuerte que fácilmente podría implicar el inicio de un temblor o catástrofe se hicieron sentir; quizás la reyerta habrá durado medio minuto pero, Deca, ahora con los ojos bien despiertos y sujetando el guía, observó cómo decenas de pantallas gigantescas surgían desde las aceras del bulevar.  Cada una de las pantallas fue acomodándose encima de los edificios y vehículos.  La mayoría de los presentes estaban relativamente calmados, todos, excepto Deca Costurón.  El agente nunca había visto semejante despliegue de elementos; tan sólo pudo atreverse a bajar un poco su ventana y al hacerlo, coincidió con la activación sincronizada de los imponentes proyectores.  La imagen clara y poderosa de una mujer fue lo primero que los aparatos mostraron.  Era una dama de tez blanca, cabellera de matiz castaño, delgada; según estimado por el veterano agente, la mujer tendría algunos cuarenta y tantos años de edad, su maduro rostro hacía fácil la presunción.</p>
<p>Luego, la voz de la mujer sonaría por todo el lugar:</p>
<p>`Saludos a todos los residentes de bulevar central y a todo aquel viajante o recién llegado a la ciudad.  Hemos sido convocados mediante la frecuencia radial de su región para aclarar la razón por la cual durante la mañana de hoy se ha visto afectado el libre flujo vehicular del bulevar. . .situación que, lamentablemente, ha demorado la regularidad de sus gestiones respecto a la llegada al trabajo y hogares.  Sin permitir terreno fértil para falsas interpretaciones en relación al asunto. . .indicaremos lo sucedido.</p>
<p>Durante la madrugada de hoy, exactamente a las tres y treinta, llegó a nosotros la escuálida noticia del hallazgo sin vida de los carismáticos, Robert J. y Philippe van der Parijs. . .por tal acontecimiento y ante la presunción de posibles atentados por parte de algunos sectores no-aliados con intención de penetrar en nuestra región, hemos ordenado la instalación de barricadas de control en cada uno de los distritos de Martinica.  Así también, como muestra de solidaridad debido a los percances ocasionados en el bulevar central, durante los siguientes tres días todos los residentes quedan relevados de sus labores, dejando en claro que la remuneración económica correspondiente a la jornada laboral durante el duelo, no se verá afectada.  Buenas noches, se despide de ustedes con un cálido abrazo, su directora, la señora, Itza Meredith Patts.</p>
<p>`¿Escuchó a la directora? Si nuestros enemigos pretenden burlar a las falanges de Martinica van a darse con la peor sorpresa de sus vidas. . .</p>
<p>Comentaba un ciudadano bastante extasiado por lo sucedido; en respuesta, el agente (quien perplejo debido a la inestable posición en la cual ahora se encontraba, lejos de su hogar, prácticamente en la marquesina del enemigo), se limitó a mover la cabeza como signo de afirmación.  Pero, más allá de los apretones de mano y de las lágrimas que se teñían en la psique de los habitantes del bulevar, Deca Costurón sabía que la catástrofe más salvaje se avecinaba.  Tranquilamente, aún el monstruo afilaba sus colmillos.</p>
<h3 style="text-align: center"><p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/08/10/elacabedos/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></h3>
<p style="text-align: center"><em>“Storm in the morning light. . .</em><em>I feel. . .</em><em>No more can I say. . .</em><em>Frozen to myself”</em></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Residencia-de-los-Haltiz1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6380" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Residencia-de-los-Haltiz1.jpg" alt="" width="563" height="352" /></a></p>
<h3 style="text-align: center"><strong>.   .   .</strong></h3>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong>Habrán pasado dos tal vez tres serenos años antes de que la peor desgracia entrara en los hogares de Martinica.</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/gusanos-de-luz.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6393" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/gusanos-de-luz-300x258.jpg" alt="" width="300" height="258" /></a>Era una noche sin luna en el bulevar, si alguna lumbre ondulaba alrededor de la ciudad, provenía de los maltratados gusanos de luz que poblaban las calles durante las horas en obscuridad.  En los barrios, las decoraciones florales colgaban de los balcones, balanceándose dentro de unas canastas preparadas con garbanzo cultivado en el huerto de cada hogar.  Segú dictaba la tradición regional, el primogénito de la familia tenía el encargo de juntar la ofrenda como agradecimiento por las pruebas y calamidades que afectarían a las generaciones futuras.  Cada arreglo floral servía de advertencia para que los más jóvenes comenzaran a preocuparse por la estabilidad de su entorno y por el duro trabajo de mantenerse firmes frente a los momentos tormentosos que desde hace décadas vienen pisando los talones de la humanidad.</p>
<p>Uno de los chiquitines que mejor entendería la magnitud del asunto, se había desvelado; desde la intimidad de su habitación, observaba hacia la ventana de otra de las residencias.  Sus ojos estaban enfocados en la canasta que el hermano mayor de los Haltiz, familia de uno de sus colegas de escuela, Sesis, compañero que, también, recibiría el encargo de abrir los ojos para conocer tan desalmada realidad.  El niño observó a su amigo asomar el rostro por una de las ventanas:</p>
<p>“Parece como si Sesis soñara que está persiguiendo luciérnagas” (pensó el niño).</p>
<p style="text-align: center"><em>“I got nobody on my side. . .And surely that ain’t right”</em></p>
<p>No fue hasta que vio al padre de Sesis tambaleándose por las escalinatas cuando el niño sintió escalofríos.  El señor Haltiz terminó desplomado encima del pasamano que daba acceso al jardín; espuma y grandes cantidades de mucosidad salían por las narices del hombre.  Como la brutal escena sucedió a sólo unos metros del joven testigo, tardaría varios minutos para recobrar su aliento; mientras, el conocidísimo funcionario del Ministerio, señor Haltiz, perdía la vida, ahogándose en los ácidos que desertaron sus entrañas.</p>
<p>`¡Dios Todopoderoso, qué ha ocurrido! (Dijo Sesis, muy afligido al encontrar el cadáver de su padre.)</p>
<p>A la mañana siguiente, las oficinas para el Manejo de Muertes Incoherentes de Martinica, estaban repletas de personas que alegaban haber sufrido hechos similares.  En todos los casos, uno si no varios parientes fueron declarados como Persona Fallecida*<em>No</em> <em>Datable</em>*.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/pasillos1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6409" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/pasillos1.jpg" alt="" width="454" height="302" /></a></p>
<p>Llegada la noche, los Haltiz pasaron al departamento de cubículos.  La señora madre, el niño y sus tres hermanas fueron escoltados entre la muchedumbre (acumulada en las decenas de pasillos del edificio) que esperaba por su turno; Sesis, iba arrastrando los pasos, con la mirada extraviada, de vez en cuando atreviéndose a ojear hacia el interior de los otros cubículos; pero, rápidamente, el niño dejaba caer su cuello, no sin antes grabarse aquellos rostros, idos, sangrados; como si luego del alba, esa fachada color gris cemento del edificio hubiera secuestrado para siempre la poca esperanza que quedaba en el bulevar.</p>
<p>`Precisamente quería entrevistarme con ustedes.  ¿La familia Haltiz de bulevar central, correcto?</p>
<p>`Sí (Sesis sentenció con voz grosera). “No sé porqué tanta emoción… gusano.”  El niño pensó al verle los ojos al funcionario, y cómo el brillo contrastaba gravemente con la mirada de los demás.</p>
<p>`Bien (dijo el hombre, sentándose de nuevo y activando una gigantesca bombilla color amarillo), acomódense, por favor (exhortó a la familia); Bueno, permitámonos algunos segundos de aceptación (dijo mientras observaba el monitor de su <em>taipiadora</em>).</p>
<p>`Disculpe, pero, usted podría. . .</p>
<p>`Silencio, niñito ¿acaso no entiendes? Tu señor padre, ha muerto?</p>
<p>Como sintió que el comentario era bastante ofensivo, apretó los puños; exactamente cuando iba a lanzarse sobre el funcionario, Sesis quedó paralizado al percatarse de que los espejuelos de aquel hombre reflejaban de forma inmaculada la ficha fotográfica de su padre.</p>
<p>“Qué joven está papá en la foto”, Sesis reflexionó con nostalgia.</p>
<p><strong><em>¡Beep!</em></strong><em> </em>Sonaría tres veces más. . . <strong><em>¡Beep! ¡Beep! ¡Beep!</em></strong></p>
<p>`Muy bien, ahora sí, continuemos.</p>
<p>`Llevamos escuchando ese ruido desde temprano en la mañana (dijo la madre).</p>
<p>Correcto, señora, y seguirá sonando durante toda la noche.  Esa es la alarma para ponerles a los parientes de los fallecidos los pies en la tierra.  Está diseñada para ustedes.</p>
<p>Sin duda alguna, el abrupto eco de la alarma cumpliría con su deber de capturar la atención de los entristecidos Haltiz, pues, esta vez, Sesis dejó que las palabras fluyeran:</p>
<p>`Díganos lo que sucedió con nuestro padre.  Anoche mi papá estaba vivo.  Después, lo encontré como usted lo ha dicho. . .muerto.</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Taipiadora.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6412" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/Taipiadora-300x283.jpg" alt="" width="126" height="119" /></a>El funcionario se apresuró a cerrar las ventanillas del cubículo; regresó al pequeño escritorio de plástico que a duras penas hacía la labor de sostener en una esquina a la <em>Taipiadora K-7</em>, modelo industrial (típica en las oficinas de la región); luego, puso el monitor frente a la familia Haltiz, y disminuyendo la iluminación del cubículo dijo las siguientes palabras:</p>
<p>`Debido al honorable cargo que el fallecido asambleísta Haltiz acarreó por tantos años, ustedes serán los primeros civiles en conocer esta información.  Por supuesto, algunos detalles han de permanecer clasificados, pero, estoy seguro (ahora postrando su mirada en Seis) de que la data recopilada al momento, bastará para aclarar toda duda razonable.</p>
<p>El funcionario ingresó en la base de datos del Ministerio; y luego de calibrar cuidadosamente los documentos de la grabación, presionó la tecla de reproducción.  Es inexplicable la manera tan extraña cómo las <em>taipiadoras</em> procesan la información; imágenes distorsionadas, poca fidelidad colorativa, audios entrecruzados; sin embargo, el documento explicativo en cuestión, había sido codificado a la perfección. . .</p>
<p>He decidió transcribir el documento según fue entendido por Sesis, dejándome llevar por su perspicacia.  Respecto a lo que a usted concierne, trate de establecer madurez y cordura si es que puede hacerlo, pues, la realidad es que el niño tiene sólo doce años de edad:</p>
<p>Los dictámenes que prevalecen al momento y, después de llevar a cabo los exámenes toxicológicos pertinentes a la autopsia, parecen indicar que en la totalidad de los cadáveres se han descubierto las siguientes anomalías: alto nivel de grasa, sodio, mucosidad y otras toxinas mortíferas.  De igual manera, se hallaron. . .“Me gustaría tener las fuerzas para golpear a este imbécil.  ¿Cómo se atreve a tumbar su cuerpo en la silla sin prestar ni un segundo de su atención al video?  Ojalá mi hermano nos hubiera acompañado ¿por qué habrá querido ser policía?  Siempre tiene que ir corriendo a reportarse cuando hay emergencias.  No entiendo qué está diciendo la máquina. . .algo de un cóctel letal con no sé cuánta dosis de ¿brea, dijo la maquina?  No puede ser real ¿pero, este hombre se ha dormido? ¡Idiota!  Extrañaré esos días cuando mi papá llegaba temprano a la casa. . .cuando pasábamos tiempo en la biblioteca, juntos.”</p>
<h3 style="text-align: center"><strong>.   .   .</strong></h3>
<p>En la afable tranquilidad ocasionada por el vaivén de una hamaca sujetada a las columnas de la terraza y disfrutando sorbo a sorbo de una burbujeante soda con ginebra, Deca Costurón notificaba telefónicamente los avances conseguidos de su gestión.</p>
<p>`Por supuesto, señor, todos los objetivos primarios han sido desechados (pausando para saborear la bebida mientras escucha atentamente)  Negativo (indica, pero rápidamente es interrumpido). . .entiendo.  Tal vez usted pueda (de nuevo es silenciado). . .como usted diga, señor.  Así pasará.</p>
<p>Tan pronto dio por terminada la conversación, entró en la casa.  Afuera en la calle no había la cotidianidad que tanto caracterizaba al bulevar; ahora sólo podían verse algunos vehículos transitando (en su mayoría vehículos oficiales), pues en los alrededores no se avistaban caminantes.  Las personas estaban guardadas en sus hogares: era el momento de rogar salvación por las almas de los perdidos. . .frente a cada hogar, un altar adornado con inciensos y velas blancas había sido arreglado como muestra de que, no importando que el difunto fuera  algún ser querido o cualquier habitante del bulevar, ciertamente, lo que había sucedido era la tragedia de todos.  Por eso la calle simbolizaba una especie de panteón colectivo: pero, esa voluntad era desconocida por el agente, Deca Costurón.</p>
<p>Fue entonces del entendimiento de uno de los vecinos que, “Por el Manto de Santa María, madre de Dios, que nos cobija y de malos peligros nos defiende”,   era obvio que la criatura tan desconsiderada que reside en la casa, A, número veintitrés de la calle Mateos en Bulevar Central (esas fueron las palabras escogidas por el anciano para alertar a los agentes de la policía), claramente era uno de esos incrédulos extranjeros y, uno bastante sospechoso por lo que ha estado haciendo. . . meciéndose en una hamaca, señor policía, óigame,  ¡sonriendo como un cerdo!  Vengan, investiguen, les aseguro que el hombre, limpio no puede estar.</p>
<p style="text-align: center"><p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/08/10/elacabedos/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Continuará…</em></strong></p>
<p style="text-align: center"><strong><em><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/vela.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6418" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/08/vela.jpg" alt="" width="250" height="304" /></a></em></strong></p>
<p style="text-align: center">“<em>How can it feel, this wrong. . .From this moment. . .How can it feel, this wrong”</em></p>
<p style="text-align: center"><strong>—Portishead—</strong><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 02:50:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<category><![CDATA[La Generación del Atardecer Presenta]]></category>
		<category><![CDATA[Nirvana]]></category>
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		<description><![CDATA[En esta entrada para La Generación del Atardecer Presenta, Daniel Pommers, narra los sucesos que motivan al agente, Deca Costurón, a emprender su dificultosa jornada. “Oh no, not me I never lost control&#8221; 1986.  En la ciudad, Bord De Mer De Limonade, Nord, Haiti.  Los autores han sido secuestrados. Pero, qué esperaban obtener del revuelo que ambos han creado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/07/27/elacabeuno/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1DC&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=El%20acabe%20del%20mundo%20seg%C3%BAn%20anunciado%20por%20Deca%20Costur%C3%B3n' class='twitter-share-button' data-text='El acabe del mundo según anunciado por Deca Costurón' data-url='http://wp.me/pm01H-1DC' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/07/27/elacabeuno/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h2>En esta entrada para <em><strong>La Generación del Atardecer Presenta</strong></em>, <em>Daniel Pommers, </em>narra los sucesos que motivan al agente, Deca Costurón, a emprender su dificultosa jornada.</h2>
<p style="text-align: center"><em>“Oh no, not me</em><em><br />
I never lost control&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Monte.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-6304" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Monte-1024x538.jpg" alt="" width="608" height="320" /></a></p>
<p style="text-align: left"><span style="font-size: 15px;font-weight: bold"><em>1986.  En la ciudad,<strong> </strong>Bord De Mer De Limonade</em>, <em>Nord, Haiti</em><em>.  Los autores han sido secuestrados.</em></span></p>
<h3 style="text-align: left"><em> </em></h3>
<p style="text-align: left">Pero, qué esperaban obtener del revuelo que ambos han creado, dijo muy furioso el señor Allan Maran.  Al hacerlo, cada pestañeo de sus ojos parecería llevar atado el rencor de toda una vida; todavía así, el resuelto anfitrión lograría construir cada palabra a la perfección, con tal de estrujarlas en el cerebro de los secuestrados.  Saben qué, cuestionó Maran, Tal vez ustedes posean una honesta convicción ¿filantrópica, quizás?, dijo para de inmediato soltar una carcajada. Entonces, Maran acercó su silla a donde yacían los cuerpos mutilados de Robert y Philippe; como Robert estaba más muerto que otra cosa, Maran, sádicamente empujó el rostro de Philippe hasta ponerlo tan cerca como le fue posible al oído del moribundo colega, luego, con los ojos puestos en la nuca de Philippe, continuó platicando ásperamente… ¿Escuchas su aliento?  ¿No? Acércate un poco más, Philippe, vamos, sin miedo ¿escuchas algo?; Maran volvió a preguntar con desagrado pero se percató de que el anciano y golpeado Philippe, hacía su mayor esfuerzo para al menos echarle una mirada al salvaje anfitrión que lo hostigaba.</p>
<p>No, no, no intentes moverte… preocúpate por tu colega, y solamente fíjate en él.  Muy bien, dijo Maran, permitiéndose destinar la frialdad de su mirada a las paredes del salón de interrogación para continuar su monólogo, a la vez que sujetaba rudamente la mano de Robert, Cómo es posible que, ambos, ilustrados  colegas de años, con tan honorable reputación… porque, francamente, no logro entender las razones, Philippe.  Pero, cómo es posible que aún estando libres de persecuciones o de ofensas, ustedes pretendieran ridiculizar nuestro orden ¡por Dios, hombre!  Maran (cegado por la rabia) gritaba al oído del anciano, mostrándole una copia del artículo que había sido titulado y adjudicado a los secuestrados… “Una vía capitalista al comunismo” ¿Cómo se atreven?  Ambos han sido los autores de su propia muerte.</p>
<p><strong><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Norte-de-Haiti.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6328" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Norte-de-Haiti.jpg" alt="" width="438" height="288" /></a></strong></p>
<h4 style="text-align: center"><strong>. . .</strong></h4>
<p style="text-align: center"><strong>{</strong><strong><em>Al cabo de dos semanas desde su repentina desaparición, los cadáveres de Philippe van Parijs y Robert J. fueron hallados en una residencia ubicada en la ciudad costera, Bor De Mer De Limonade, al norte de Haití…</em></strong><strong>}</strong></p>
<h4 style="text-align: center"><strong> </strong></h4>
<p>Al escuchar la noticia, Deca Costurón se apresuró a sintonizar otra emisora; como el sanguinario agente conocía muy bien los reglamentos oficiales para transitar por la vía del Pasadero Luzbel sin afrontar multas o malos ratos, permaneció callado; ni el mínimo gesto de arrepentimiento se dibujaría ni en las extremidades de su rostro ni en su alma, simplemente, continuaría su travesía conduciendo hasta el límite de la Sierra; dejaría que unas cuantas hierbas y que la apacible mañana de ciudad Martinica, limpiaran el fango que en la actualidad cubría los colores de su espíritu.  Deca viajaba por la vía de Luzbel, acompañado por sus tribulaciones de existir prisionero de la túnica invisible que portan los combatientes como él, y que lo empujaba a conformarse con la distancia del constante adiós:</p>
<p>“Ojalá que pudieras estar conmigo ahora… mi pequeña e incorregible, Márena.  Custodiándome; con el sol dándote en los labios y en tu pecho, despojándote de las ropas, dejándome ver tu ombligo y la curvatura de tus piernas; poquito a poco, metiendo tu mano entre el espaldar del asiento y mi cabeza, por siempre acariciando mi nuca.  ¿Qué estarías tramando para el momento cuando arribáramos al puesto de vigilancia?  Estoy seguro de que ya tendrías tus lentes favoritos como una diadema aguantando tu oscura cabellera, con la falda enrollada hasta los muslos, y sobre todo armada con las palabras necesarias para embrujar con tus encantos al idiota del vigilante de la frontera, para que sin problema alguno diera luz verde para así continuar nuestro camino.  Qué increíble me parece tu magnífico rostro, diablita mía, daría todo por tenerte junto a mí, guiándome desde el asiento del pasajero y previniendo las locuras que me esperaran durante este viaje.”</p>
<p style="text-align: center"><em>“I searched for form and land, </em><em>for years and years I roamed </em><em>I gazed a gazely stare </em><em>at all the millions here”</em></p>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Frontera-y-monte1.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-6321" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/Frontera-y-monte1-1024x768.jpg" alt="" width="430" height="323" /></a></p>
<p style="text-align: left">Para cuando el joven y nebuloso hombre comenzaba a mostrar signos de agotamiento, con sus pupilas próximas a rendirse debido a las numerosas horas sin descanso, súbitamente se vio en la obligación de reducir por completo la velocidad hasta quedar estacionado en uno de los muchos carriles que antecedían a la estación fronteriza; pues, tal y como lo había planeado, una gran cantidad de automóviles obstaculizaban el paso hacia la ciudad.  El veterano agente respiro hondo (fue un bostezo de hambre más que un suspiro de satisfacción); pero, si era cierto que Deca ansiaba llegar a su destino para devorar un buen plato de comida y calmar la violenta hambre que sentía, el hecho de encontrar tan marcado atascamiento vehicular, lo colmaba de esperanzas.  Y, faltando menos de una hora para el cierre diario del paso, Deca sabía que a estas horas los vigilantes serían menos especulativos ya que, según la ordenanza interestatal relacionada a los civiles con la intención de abandonar definitivamente los terrenos de la Sierra, o sea, aquel viajero que se encontrara a una distancia razonable de la Estación Fronteriza (y así lo estipulaba tal ordenanza), a ninguno le correspondía ser victima de prolongadas esperas o en el peor de los casos, verse en la obligación de permanecer dentro del límite fronterizo al cual el viajero se encontraba cercano a atravesar.</p>
<p style="text-align: left">Efectivamente, al llegar a la estación, uno de los vigilantes no atrasó un minuto en concederle al joven el paso a la ciudad.</p>
<p><em><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/mercado-de-pulgas-1.jpg"><img class="size-full wp-image-6340 alignleft" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/mercado-de-pulgas-1.jpg" alt="" width="230" height="331" /></a></em></p>
<p>Deca apresuró la marcha entre las montañas y los cientos de barracas que los refugiados habían ideado como pequeños comercios.  La región parecía un gigantesco mercado de pulgas que recogía una infinitud de olores y de sabores que cambiaba su forma con cada quilómetro que el agente recorría; todo tipo de comestibles y de licores podía ser adquirido por una diminuta cantidad de dinero, inclusive, era del conocimiento de todos que para obtener algún suministro, bastaba para los refugiados que el peticionario estimulara una breve conversación; luego en respuesta al simple gesto de intercambiar unas cuantas palabras, y si el mercader encontraba en el peticionario cualidades extraordinarias, pues el viajero era laureado con el poder de escoger gratuitamente cualquier pertenencia que estuviera al alcance de las humildes gentes de la montaña (así era como los extranjeros habían apodado a las familias que habitaban los campos de refugiados).  Deca peinaba con la punta de los dedos su negra y aparatosa barba, pero, no lo hacía como aquellos tranquilos días cuando laboraba como instructor de tiro en la Comandancia; esta vez conducía y el nerviosismo de ir a toda velocidad por la obscuridad del bosque se hacía más grande con cada minuto que transcurría.  Lo único que cargaba como un axioma en sus entrañas, eran las órdenes que el señor Maran le había encargado al veterano agente.</p>
<p>“Vete rápidamente del país.  No deberás llevar contigo ninguna identificación ni documento oficial.  Viajarás por carreta hasta La Martinica, allí buscarás a la directora del Ministerio, no necesitas saber su nombre, cuando llegues a la ciudad sabrás los porqués.  Escucha con atención, Deca, una vez conozcas la ubicación exacta de la directora, tendrás que hacer todo lo que esté a tu alcance para acercarte a ella.  Agente, entienda lo que digo, usted tiene la encomienda de ingeniar la manera de traer a la directora de regreso a nuestra zona.  Los métodos quedan estrictamente a tu discreción. ¿Entendido?”</p>
<p style="text-align: left">—Copiado, señor—.  Fue el balbuceo final que escapó de la silenciosa travesía de Deca Costurón cuando conducía su salida de la región, dejando atrás los inmensos arboles y las cálidas miradas de la gente sin nombre.</p>
<p style="text-align: center"><p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/07/27/elacabeuno/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></p>
<h5 style="text-align: center"><em> Nirvana interpretando, The Man Who Sold The World. (C) 1994 Geffen Records</em></h5>
<h3 style="text-align: center"><em><strong>Continuará&#8230;</strong></em></h3>
<p style="text-align: center"><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/montaña-de-Haiti.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6346" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/07/montaña-de-Haiti.jpg" alt="" width="650" height="433" /></a></p>
<p style="text-align: center"><em> </em><em>“You&#8217;re face to face With the Man Who Sold The World”</em> <strong>—David Bowie—</strong></p>
<p style="text-align: center">&nbsp;</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Enano suspenso II</title>
		<link>http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/05/06/enano-suspenso-ii/</link>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2011 06:06:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En esta entrada para La Generación del Atardecer Presenta, Daniel Pommers narra el segundo fragmento y parte final de la estremecedora confidencia que ahora usted también hace suya Enano Suspenso. *Fragmento extirpado de la colección de textos inéditos titulada, Monstruos* &#8220;Que cuando quieras decir: &#8220;Mi amor&#8221;, digas: &#8220;Pescado frito&#8221;; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/05/06/enano-suspenso-ii/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1Bk&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=Enano%20suspenso%20II' class='twitter-share-button' data-text='Enano suspenso II' data-url='http://wp.me/pm01H-1Bk' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/05/06/enano-suspenso-ii/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h2>En esta entrada para <strong>La Generación del Atardecer Presenta</strong>, <em>Daniel Pommers</em> narra el segundo fragmento y parte final de la estremecedora confidencia que ahora usted también hace suya <a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/04/19/enano-suspenso/">Enano Suspenso</a>.</h2>
<h3><strong>*</strong>Fragmento extirpado de la colección de textos inéditos titulada, <em>Monstruos</em><strong>*</strong></h3>
<p><strong><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/colmado.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6204" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/colmado.jpg" alt="" width="550" height="550" /></a> </strong></p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Que cuando quieras decir: &#8220;Mi amor&#8221;,</em><br />
<em>digas: &#8220;Pescado frito&#8221;;</em><br />
<em>que tus manos intenten estrangularte a cada rato,</em><br />
<em>y que en vez de tirar el cigarrillo,</em><br />
<em>seas tú el que te arrojes en las salivaderas.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><strong>—Oliverio Girondo—</strong></p>
<h3>*Segundo fragmento*</h3>
<p>Recuerdo el humentín del viejo Chevy cubriendo la calle y la mayoría de la acera que bordeaba el colmado La Rosa (entiéndase que la nube de toxinas nos golpeó sorpresivamente); de inmediato la nausea y la tos ocasionada por las pocas dimensiones del colmadito, así también la súbita lluvia de ron con toronja o ron con coca cola o los güisquis y el agua de coco que se vertía desde los vasos hasta meterse en nuestras narices terminó asfixiándonos.<br />
Para cuando la nube piroclástica comenzaba a disiparse y la brisa de la noche nuevamente se estrujaba contra las campanillas que colgaban del marco de la puerta que hacía entrada al colmado, también se materializó el saco de huesos del amigo loco y junto a él, quien una vez fue conocido como cadete de la infantería y ahora cien por ciento pensionado, el soldado Jiménez.<br />
Entonces amplificada por un mórbido tartamudeo, la voz de Jiménez se hizo escuchar:<br />
—¡Ra ra ra ra yiiiito hijoe’ pu putaaa te voy a a ma matal!<br />
<em><strong>…SILENCIO ABISMAL…</strong></em></p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Que al salir a la calle,<br />
hasta los faroles te corran a patadas;<br />
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte<br />
ante los tachos de basura<br />
y que todos los habitantes de la ciudad<br />
te confundan con un madero.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><strong>—Oliverio Girondo—</strong></p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/05/caja-registradora.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6223" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/05/caja-registradora.jpg" alt="" width="280" height="264" /></a><a href="http://www.youtube.com/watch?v=tsuwJ4JwkjI">\&#8221;Color Me Blood Red\&#8221; -Converge-</a></p>
<p>De repente se vio un olímpico tórax emerger desde la caja registradora:<br />
—¡Yo te voy a matar flaco cab…<br />
(Pero) Antes de completar su rugido, Rayito había tumbado a los borrachines; abriéndose camino, brincando, corriendo, balanceándose (de un lado a otro); jadeando ¡hasta espuma saliéndole por las narices llegué a verle! Como si fuese el orangután más salvaje del reino.<br />
Brevísima pero inolvidable es la imagen que logré captar/capturar/ver de Rayito avanzando hacia la bruma (porque el colmadito todavía hospedaba gases del mofleriento Chevy), exactamente en dirección a las templadas neveras del colmado y en donde el rabioso soldado y su amigo se habían atrincherado.<br />
Tal vez lo que ocurrió luego haya sido una locura de hombres sin cabeza o de hombres borrachos.  Para serle sincero, jamás —présteme toda su atención— pues ¡jamás! Entenderé cómo, o sea (piénselo bien) pero, ausente ya el humo y para cuando al fin pudimos visualizar a la perfección lo que había sucedido… tropezamos con Rayito, con Jiménez y con el loco. Bueno (mejor dicho) hallamos tres cuerpos tajados, sin ombligos ni cabeza ni intestinos.<br />
Porque las extremidades estaban acomodadas junto a los lácteos y los otros refrigerios; congelándose.  Había sangre ¡mucha sangre! Litros y litros de caliente, espesa y apestosa sangre; así, acostados cada uno encima del otro, encontramos al famoso trío de anormales/galanes/cadáveres.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;</em><br />
<em>que al acostarse junto a ti,</em><br />
<em>se metamorfosee en sanguijuela,</em><br />
<em>y que después de parir un cuervo,</em><br />
<em>alumbre una llave inglesa.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><strong>—Oliverio Girondo—</strong></p>
<p>Ahora bien, respire y de ser necesario deje que la piadosa agua de un duchazo quite la mugre de sus poros.  Y si al momento del descanso, cuando usted se haya acaomodado en las sabanas o en su esquina favorita de la cama y esté preparado para abordar de una vez y por todas el transbordador/tren/navío hacia sus sueños, pero la dura y aniquiladora llaga de la verdad decide buscarle, y hostigar hasta el hastío esa cotidiana y benigna tranquilidad que usted ha sudado tanto para mantener al margen de toda la monstruosidad… pues, con el corazón en la mano me disculpo… y adelantándome a tal posibilidad, le daré un consejo.<br />
Acepte la responsabilidad de inmediato, disimulando espontaneidad.  Materialice con todas las piezas de su rostro estar bajo el hechizo de la sorpresa; arrugue exageradamente la frente y los ojos a la vez que contrae un poco los labios y su cuerpo.<br />
Entonces pegunte qué sucede, al menos dispare dos o tres palabras con tono de infante y de interrogación.  El nivel de preocupación deberá ser moderado, más dulce que amargo…<br />
… lo demás es cuestión de improvisar. Pues para vivir del engaño no hacen falta doctorados, eso se lo puedo asegurar a usted, mi dulce aspirante a la mentira: una humilde sonrisa, esa es la receta perfecta.</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,</em><br />
<em>para que los espejos, al mirarte,</em><br />
<em>se suiciden de repugnancia;</em><br />
<em>que tu único entretenimiento consista en instalarte</em><br />
<em>en la sala de espera de los dentistas,</em><br />
<em>disfrazado de cocodrilo,</em><br />
<em>y que te enamores, tan locamente,</em><br />
<em>de una caja de hierro,</em><br />
<em>que no puedas dejar, ni por un solo instante,</em><br />
<em>de lamerle la cerradura.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: center"><strong>—Oliverio Girondo—</strong></p>
<p style="text-align: center"><strong><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/05/grinchgrinch.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6226" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/05/grinchgrinch.jpg" alt="" width="340" height="287" /></a><br />
</strong></p>
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		<title>Enano suspenso</title>
		<link>http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/04/19/enano-suspenso/</link>
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		<pubDate>Tue, 19 Apr 2011 05:38:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Pommers</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>En esta entrada para <strong>La Generación del Atardecer Presenta</strong>, <em>Daniel Pommers</em> narra una estremecedora confidencia que ha sido tartamudeada durante años por cualquier lengua o silencio desde la comunidad tan dulce donde vivimos todos.</p>
<p>&#160;</p>
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<fb:like href='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/04/19/enano-suspenso/' send='false' layout='standard' show_faces='true' width='450' height='65' action='like' colorscheme='light' font='lucida+grande'></fb:like><a href='http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwp.me%2Fpm01H-1Bc&count=horizontal&related=PuertoRicoIndie&text=Enano%20suspenso' class='twitter-share-button' data-text='Enano suspenso' data-url='http://wp.me/pm01H-1Bc' data-counturl='http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/2011/04/19/enano-suspenso/' data-count='horizontal' data-via='FrAlternas' data-related='PuertoRicoIndie'></a><h2>En esta entrada para <strong>La Generación del Atardecer Presenta</strong>, <em>Daniel Pommers</em> narra una estremecedora confidencia que ha sido tartamudeada durante años por cualquier lengua o silencio desde la comunidad tan dulce donde vivimos todos.</h2>
<p><span style="font-size: 15px; font-weight: bold;"><strong>*</strong>Fragmento extirpado de la colección de textos inéditos titulada, <em>Monstruos</em><strong>*</strong></span></p>
<h4><em><br />
</em></h4>
<p><strong><em><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/chevydiabloFB1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6162" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/chevydiabloFB1.jpg" alt="" width="500" height="335" /></a></em></strong></p>
<h5 style="text-align: center;"><em>Que los ruidos te perforen los dientes,</em><em> </em><em><br />
como una lima de dentista,<br />
y la memoria se te llene de herrumbre,<br />
de olores descompuestos y de palabras rotas.”</em></h5>
<p style="text-align: center;"><strong>—Oliverio Girondo—</strong></p>
<h4><strong><em> *Primer fragmento*</em></strong></h4>
<p style="text-align: left;">Existía un soldado terriblemente grueso; tenía envenenados los ojos, el espíritu, la lengua y toda la porción frontal del cráneo; más allá de llevar un banal y simpático impedimento, su rostro ilustraba una degeneración descomunal y paradójica.  Sus ojos parecían linterna/radiografía/trapecio.</p>
<p>El soldado tenía un amigo.</p>
<p>El amigo era loco y se había enamorado de la pensión que todos los meses le pagaba su antigua esposa, una señora que toda la vida pareció ser tan pero que tan tranquilita, (cuando la realidad era que la mujer estaba tan y tan y tan cansada de tener que bregar con el esquelético y flácido marido que tenía) hasta que una tarde, y luego de haber pronosticado que tan pronto advirtiera la posibilidad de saborear la otredad de alguna canita al aire no dudaría ni un segundo en consentirla, optó por apiñarse a la humedad y al ardorcito de un exquisito bomboncito de mantequilla que se atrevió a insinuarse.</p>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/el-colmado-ggg.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6167" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/el-colmado-ggg.jpg" alt="" width="550" height="304" /></a></p>
<h5 style="text-align: center;"><em>&#8220;Love hurts, Love scars </em><br />
<em>Love wounds, and marks any heart</em><br />
<em>Not tough or strong enough</em><br />
<em>To take a lot of pain, take a lot of pain</em><br />
<em>Love is like a cloud, holds a lot of rain</em><br />
<em>Love hurts&#8230;&#8230;ooh, ooh love hurts&#8221;</em></h5>
<p style="text-align: center;"><strong>—Roy Orbison—</strong></p>
<p style="text-align: left;">Ocurrió que abatida por una tiránica fiebre en el hemisferio de su libido, la señorona logró enmarañar a un muchacho que laboraba como cajero en el Colmado <em>La Rosa</em>, ubicado en la calle principal de Villa Margarita (uno de los Sectores más gloriosos del recién proclamado Gobierno Autónomo de Trujillo Alto).  Pero bastanterápido se hizo popular el trapito al aire, y los secreteos del vecindario no tardaron en bautizar a la esposa del loco como doña Isabel, la Siempre Callaíta Pero Caliente y Dañosa Jiménez.</p>
<p>Durante la temprana etapa del <em><strong>No sabes que tu mujer te las está Pegando Incident</strong></em>, ambos (combatiente y divorciado) inseparables amigos de la infancia, solían encontrarse para almorzar: todos los días a las once en punto.</p>
<p>Juntos  iban como ráfagas/aullando como lobos montados en una fantástica carcacha y nave con cuatro ruedas; una anticuada, difunta pero resucitada máquina de los años 50’s.</p>
<p>El loco decía que el glorioso Chevy no era cualquier carro pues en ese carro, un innovador dispositivo había sido escondido debajo del asiento del pasajero, y que supuestamente al momento de ser activado…</p>
<p>—Claro está —el loco y el soldado decían—con la antelada obligación de haberse uno leído hasta la saciedad el Manual para el Uso del Botón Increíble que meticulosamente los científicos de la Chevrolet habían preparado para esos modelos fabricados tan sólo durante un fugaz espacio de tiempo y financiados mediante el bolsillo y el cargo de un reducido número de clientes—</p>
<p>…entonces el propio vehículo sería quien automáticamente desmantelaría toda la carrocería, transformándose (y cito las palabras exactas del loco) —Como en una especie de jodienda ahí, tu sabes ¡como toda una máquina voladora!</p>
<p>—Mi hermano, el Chevy hace to&#8217; eso hasta con los pasajeros dentro y no hay santo que toca o raspe a uno —el soldado atestiguaba y los ojos le brillaban como diamantes.</p>
<h5 style="text-align: center;"><em>&#8220;I know it isn&#8217;t true , know it isn&#8217;t true</em><br />
<em>Love is just a lie, made to make you blue</em><br />
<em>Love hurts&#8230;&#8230;</em><br />
<em>Ooh, ooh love hurts,Ooh, ooh love hurts&#8221;</em></h5>
<p style="text-align: center;"><strong>—Roy Orbison—</strong><em><br />
</em></p>
<p style="text-align: left;">Cierto era que ante tanto disparate no había alma que lograra aguantarse: ¡lágrimas y mocos le bajaban por los cachetes a cualquiera! Pasábamos horas riendo del loco y de sus ocurrencias de loco.</p>
<p>Pero, una noche —aquella borracha y leve noche— señor soldado y don loco quedarían tatuados en las vísceras de nuestros recuerdos, atropellando el mínimo intento de disfrutar toda conversación; incordiando, como si dependiéramos de la piedad que una histérica muletilla consintiese regalarnos.</p>
<h3 style="text-align: center;"><em><strong>Continuará&#8230;</strong></em></h3>
<p><a href="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/roncitofb.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-6178" src="http://www.frecuenciasalternas.com/fablog/wp-content/uploads/2011/04/roncitofb.jpg" alt="" width="550" height="475" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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