Este es el archivo para la Categoría ‘ La Generación del Atardecer Presenta: ’

La tercera vertiente II

By Daniel Pommers on Domingo, 22 de agosto del 2010

En esta entrada para La Generación del Atardecer, Daniel Pommers, narra la continuación y parte final de uno de los muchos pedazos desiguales que dan forma a la colección de escritos bajo el título, Escotilla 29.

Continuación

"There’s much to move in a moving sea."

“The wheels are turning and
the world is burning as
all fall to sweet defeat.”

-HWM-

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Es entonces cuando la tristeza más terrible de todas me consume las entrañas.  No hay manera de localizar la escotilla, es humanamente imposible dar con su paradero; menos cuando los esfuerzos del grupo están dedicados a la supervivencia; a nuestra ocultación.  No puede ser fácil hallar leyendas ―esporádicamente tal vez― pero apuntar a un imposible, (dirigirse a un mejor lugar) es menester cuando la norma es que desaparezcan súbitamente tantos.  El responsable a duras cuentas no puedo ser yo, tampoco la búsqueda interminable de la escotilla.  Quien debería cargar con el peso de nuestro dolor es el Volcán Ramírez: esa guerra que nos aprieta.  Por supuesto, hecatombes como la del veintiséis de octubre pudieron evitarse.  Pero luego tuvimos tiempo de sincronizar filas para repostar, y hacerlo era imperativo.

Y bajo estricta confidencialidad, un diminuto grupo se dio a la tarea de elaborar un plan de contraataque.  Luego de estudiar múltiples opciones, llegamos a una conclusión que prometía dejar en cero a las investigaciones de la zona central y del Volcán…

“We are but wayfarers with a wish to stay alive for a cause and for a dream.
There’s much to move in a moving sea.”

-HWM-

Colocando mi cuerpo en el suelo para arrastrarlo rápidamente hasta el desagüe.  El desagüe sirve de escupidero para la Central de Investigaciones.  Huele mal pero llevo una mascarilla.  Con mucho cuidado cargo una mochila impermeable, en su interior guardo una sorpresa para los guardianes de la Central.  Llevo conmigo una diminuta navaja por si la situación es meritoria.  Tengo conocimiento de que las cámaras dejaron de grabar hace ya más de diez años, según lo indicó el informante.  Entonces encuentro la entrada, la que demarca el salón de archivos, donde es guardada una espeluznante base de datos en relación a la disidencia.  Saco de la mochila un radio transmisor de baja frecuencia.  Al meterme en el canal de los guardianes logro escuchar en frecuencia que ha llegado la hora del relevo:

Todo el personal favor de dirigirse al salón principal para la entrega de sus respectivos informes de turno.

"We are but wayfarers with a wish to stay alive for a cause and for a dream."

Ahora es cuando emerjo a la superficie de la Central.  Y lo que me ha tocado encontrar es horrendo.  Lo que encuentro figura como una pesadilla interminable.  Entonces observo cómo en las paredes laterales, techo y en el suelo del inmenso salón se encuentran almacenados los perfiles de miles y miles de sospechosos.  Sus rostros estaban iluminados por un sádico verde que hacía un contraste lúgubre con los expedientes y con la blancura del salón.  Por algunos segundos permití que los millones de bits investigativos arroparan mis sentidos.  Tenía el cuerpo paralizado.  Sacudí mis ojos y caminé por el laberinto informativo hasta llegar al Archivo Central, a la memoria.  Me apresuré a sacar la bomba de la mochila, luego de observarla detenidamente la coloqué bajo el regazo de la Memoria.  Cuando las líneas para la detonación estuvieron funcionales, confeccionar el cronometro según lo planeado, me otorgaría doce minutos para retornar a terreno seguro.  Y así lo hice.  A mis espaldas no quedó ni un minúsculo rastro de mí.  Al adentrarme en la maleza para escabullirme, sentí el estruendoso movimiento de tierra, “glorioso”, pensé.  El mecanismo de intercepción por archivo de la zona central ha dejado de existir. Y sentí regocijo de pensar que en Isla Grande no sospecharán de la tercera vertiente…al menos una noche estaremos seguros; por ahora tendremos tiempo para pensar en el paradero de la escotilla, en nuestra liberación.

Fin

El Espectro de lo Real

By Miguel Santos on Domingo, 15 de agosto del 2010

La Generacion del Atardecer Presenta: “El Espectro de lo Real“, conclusión del cuento, “El Desierto de la Desertización de la Tierra“. Decodificando en sincronicidad, esa ontología virtual que produce al cuerpo enredado en Verdades que siempre son catacumbas.

-Programando un Corto/Circuito -

 

Máquinas, Laberintos y Circuitos.

 

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“Nunca he dicho una verdad y a la misma vez nunca he dicho una mentira,
no creo en la falsedad y no debes creer todo lo que diga.
Soy un cuento de ficción, nunca habrá nada real en mi vida,
una puta alucinación… YO soy el engaño, YO soy la mentira”

- Un Final Fatal, El Engaño y La Mentira

Un buen día en plena hora de recreo, cuando la locura de arena estaba en todo su apogeo, varios de l@s chic@s habían teorizado, gracias a una conspiración previsoramente codificada, la triangulacion de los brazos de silicon que se acercaban a cobrar la cuota del día. La brigada prontamente se aferro de las coyunturas de defensa, consiguiendo mantenerse enganchados lo suficiente como para ascender a niveles superiores. Aquellos que estaban cautivos gritaban e imploraban por ser  liberados de las siniestras manos por los vanguardistas del arenal. Estos intentaron separar los miembros de las palancas pero sin ningún efecto. Finalmente los mecanismos de seguridad se detuvieron en un nivel con múltiples vías de jaulas autómatas, allí fueron arrojados y velozmente movilizados. para nunca más ser vistos. Minutos de ascensión mas tarde, las manos se detuvieron y los escapistas, al fin pisando suelo firme, exploraban el territorio donde acaecían, un nuevo nivel de la supra-estructura. Este nivel poseía paredes distintas a las acostumbradas en el sótano, de metales mohosos y cemento fracturado por donde quier. Aquí los paneles, el techo y el piso tenían luces en su interior, emanaban una dulce y pasiva luminosidad. Entre más se internaban en las tripas de este nivel, los pasillos se tornaban en cilindros que de ves en cuando conectaban con almacenes repletos de puertas y portales. Los monstruitos, ya aptos y eficientes en las artes espaciales de la simulación y la di-simulación espacial, analizaban y ponían en marcha métodos de deducción e inducción psico-matemáticos, co-rrelacionando cautelosamente  el territorio, aquellos fenómenos físicos chocarreros, con el mapa codificado, la multitud de pasillos, cuartos, almacenes, túneles, escaleras, abismos y trampas. Toda una cosmovisión de saberes fluidos,  producciones/tecnologías simbologicas, (con)ciencia-poética del orden establecido en los dispositivos que necesariamente inscribieron en sus neuronas  para navegar la Maquina.  Así  es como el eficiente escuadrón de sobrevivientes se vertían en cada espacio, hábiles agentes foráneos, indagando, calcando y chupando esas inmensas venas del Levitan por un portal de escape.

“Survivor!  He knows no prison.  They are all over the prison floor, but you never saw them looking melancholy.  They kept Cruising.  No imprisonment for the cockroach.  Life impending drastic survivor through the millenias, through the eruptions of time, past the dinosaurs, witnessing the flight of birds for the first time.  Clouds dying, asteroids hitting the earth.  No prison for the cockroach. I have such respect for those bastards.”

- Timothy Speed Levitch

26 horas de caminata post-éxodo. Después de haber burlado las defensas del primer circuito de control, la cuadrilla ya sentía la hostilidad de la falta de H2O y nutrientes. Los mismos se aproximaban a una compuerta de hierro reforzado de aproximadamente unos 15 metros de altura y 20 metros de ancho; una puerta lógica. Dieron cuenta de lo que yacía frente a la misma, un surtido de esqueletos empolvados por el camino, seguramente de otros elegidos de otros tiempos ya olvidados. Pasaron los minutos en lo que encontraban algún panel por el cual filtrar sus herramientas en el circuito del portal, y acezar a su orden/programacion simbolic@. Ese juego de binarios, esa señal de 1 – lógico que es afirmar, activar o verdadera, y su gemelo aquel 0 – lógico, es la otra señal de no afirmación, negativa o falsa. Al representar las señales mediante variables lógicas. Como cada compuerta es un diagrama en un diagrama, meros circuitos fractales, pues se representa mediante un símbolo que incluye las entradas y salidas, por donde los monstruitos escapistas calculan su lógica operacional, la gnosis de la bomba heuristica. Finalmente logran su propósito de hackear aquel terminal improvisado y la compuerta comienza a abrirse. Cuando de repente una voz se hace escuchar por todo el complejo y les dijo lo siguiente “¿No quieren jugar mas? ¿Buscan alejarse de esta machina de experiencia? ¿con que fin? Allá afuera no hay nada. Si continúan esta hazaña penosamente morirán. Aquí se les alimenta, se les mantiene vivos bajo estrictas normas de espacio, tiempo y biometría. El juego siempre debe continuar.”

 

Outburst of Fear by Paul Klee

 

58 horas post-éxodo. El terror, la incertidumbre, la frustración jugaban con su reserva y determinación de la gran huida de aquella estructura. Pasaban las horas y se disminuía la energía de sus organismos, con la misma se desvanecía su eficiencia cognitiva. La voz, ese protocolo invisible de seguridad del cual no habían prevenido los seguía con su temible omnipresencia. “¿Donde esta el mundo que buscan? ya no queda lugar alguno al que huir, los peligros y los miedos también tienen consistencia, y claro la seguridad, el fantasma de la vulnerabilidad habita en ustedes, planea como un furioso virus sobre todos los planetas. Todos estamos en peligro y todos somos un peligro para los demás, solo hay tres roles posibles que representar: el de perpetradores, el de victimas y el de daño colateral. Las victimas claman venganza y cambiar de rol y los que no son victimas tiemblan en la noche, en la soledad que solo la mortalidad les ofrece de que en cualquier momento pueda llegarles su turno, como sin duda llegara”. El escuadrón de bestias sapientes, de aquellas criaturas atrevidas continúo transitando cuartos tras cansado cuarto, de diferentes tamaños, algunos bien alumbrados, otros en total oscuridad, con numerosas puertas y portones en cada uno, pero todos repletos desperdicios orgánicos, libros, maniquíes, muebles e inmensas maquinas muertas. Transcurrían los espacios y los tiempos, comprendiendo que si desean tomar espacio en el universo como seres multicelulares tendrían que ser mas veloces, su tiempo se agota.

“Hoy atraparon a otro hoy, aparece en todos los periódicos: ‘Joven arrestado por delito informático’, ‘Hacker arrestado por irrumpir en un sistema bancario, ‘Malditos críos, son todos iguales’… O nos gobiernan los sádicos o nos ignoran los apáticos. Los pocos que tienen algo que enseñarnos encontraron en nosotros alumnos dispuestos, pero esos pocos son como gotas de agua en el desierto. Este mundo es nuestro, el mundo de los electrones y los interruptores; la belleza del baudio. Pueden eliminar a algunos de nosotros, pero no a todos…  después de todo, somos todos iguales.”

- Ultima transmisión del Mentor, La Conciencia de un Hacker

93 horas post-éxodo. Así fueron cayendo uno a uno, deshidratados y enloquecidos; inútiles cuerpos aquellos que no se movían ya. Y la voz acompañaba a los 3 residuos monstruosos sapientitos en su travesía. “Ya veo que perdieron otro recurso, que penoso. Pero prueba mi punto, la perversión no es una burda y anticuada psicopatología, sino todo lo contrario, posibilita y produce, designa una actitud subjetiva muy precisa que es una actitud de auto-instrumentalización. Considerando que el miedo histérico típico es volverse una herramienta del otro, por mera solidaridad o elaboración material. Así el componente cardinal de la subjetividad es histeria, ustedes piensan… Yo no sé lo que yo soy para el otro.”

 

Venas, tripas y cartílagos de la Maquina.

 

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“Siento una voz que me dice agúzate que te están velando. Siento una voz que me dice agáchate que te están tirando. y yo pasaría de tonto si no supiera que uno debe estar mosca por donde quiera y es por eso que yo digo de esta manera, que ese individuo no sabe en que se metió”

- Ricardo Ray & Bobby Cruz, Aguzate

-¿?- Con el agotamiento crítico de cada extremidad y facultad hábil de su organismo perdieron la capacidad de navegar. Reposaban mudos y aturdidos observando las sombras grises de este cuarto sintiendo la pesadez de su cuerpo y la fuerza que ejerce contra la todo poderosa gravedad. Cuando de repente, uno de los chicos siente un curioso y sutil movimiento en su rodilla, que se traslada al muslo y velozmente a su estomago. Sin energía casi para inspeccionarse, alza la cabeza del piso y da cuenta de algo que hace años no veía, un par de antenas miniatura ondulando. Una cucaracha imprevista siempre rastreando y caminando por su reinado. La misma continua su ruta através del cuarto y los monstruitos velozmente se incorporan y siguen la ruta de la bendita aparición callejera. La cucaracha se detenía y transitaba el laberinto (y sus dispositivos), siguiendo trayectos que parecían un terrible azar, como todo eficiente y adaptado agregado de proteínas, hasta arribar a una habitación con una bañera, un lavamanos y un toilettes. Justo en el techo de la misma había una escotilla desde donde irradiaba luminiscencia. Afanosamente los monstruitos reían entre gemidos secos y abrazos cansados; abriendo el portal hacia la perenne libertad siempre incógnita. “¡Jajajajajajajaja!” vociferaba la voz.

“El elemento del pensar mismo, el elemento de la exteriorización vital del pensamiento, el lenguaje, es naturaleza sensible. La realidad social de la naturaleza y la Ciencia natural humana… son expresiones idénticas… No sólo el material de mi actividad me es dado como producto social (como lo es inclusive el lenguaje por el cual el pensador esta activo), sino que mi propia existencia es actividad social, por eso lo que yo hago, lo hago de mi mismo para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.”

- Karl Marx

El Desierto de la Desertización de la Tierra

By Miguel Santos on Martes, 10 de agosto del 2010

La Generacion del Atardecer Presenta: El Desierto de la Desertización de la Tierra. Camina, obra y sobrevive el complejo método bio-métrico de la seca era Moderna.

-Bienvenido al Mundo-

"La lucidez es el único vicio que nos hace libre: libre en un desierto." - Emil Cioran

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Neil Young – Dead Man soundtrack

Los niños que viven en la fábrica realizaban labores a través de todo el magno edificio. Vertían metales derretidos en moldes inmensos, soldaban los ángulos y las coyunturas necesarias de la edificación. Eran diestros y siniestros en la elaboración de circuitos integrados y la minuciosa instalación y regulación de redes. Cámaras vigilaban cada movimiento, cada respiro, cada función neuronal. A los chiquitines que no siguieran las instrucciones ilustradas claramente por colores en el manual del buen vivir, se los llevaban en la noche de los aposentos. El protocolo de extracción era bien conocido por todos en la comunidad de metal. Unas entidades robóticas de cuatro patas se materializaban en nuestro nivel y emprendían a tragarse el cuerpo del blanco, de un bocado si era posible y luego desaparecían, según se rumora, a los niveles superiores, que estaban fuera de alcance por razones de autorización y de distancia. En el recreo todos suspendían sus labores y corrían gritando y riendo al patio interno del complejo. Era un gran cuadrado repleto de arena, las paredes que enmarcaban el arenal eran al menos de una milla de altura y no poseía techo, así que se podía divisar una luminiscencia en la lejanía.

“Por qué un cordero que había sido salvado de la muerte acabó muriendo oveja, cuestión tan estúpida como cualquiera puede ver, pero que se comprende mejor si la traducimos así, ninguna salvación es suficiente, cualquier condena es definitiva”

- Jose Saramago

Dunas entre dunas recorrían el corral, donde todos corrían y hacían núcleos de charla y vacilon. Discutían, gruñían, se empujaban, se tocaban. Aunque existían muchos sistemas centinelas, monitoreando por el bien de la facilidad, este era el único momento del día cuando no era posible cuantificar la totalidad de las funciones anatómicas de los monstruitos. De repente una ensordecedora y furiosa sirena se escucho por todo el rectángulo, los chicos instantáneamente se descontrolaron, su conducta trastocada por  el estimulo sonoro. Unos aullaban y se arrancaban el pelo, otros brincaban vomitando, algunos se laceraban con las tuberías y maquinaria que brotaba de las paredes, otros golpeaban a puñetazo limpio la arena. La sirena debió haber durado unos 30 segundos, desatando todo un ordenamiento de caos. En la secuela de los hechos solo se podían discernir gemidos y suspiros en el silencio, y cientos de cuerpos jadeantes. Según leyendas virtuales distribuidas por l@s xuan-xue, aquel clan de nómadas que subsiste comprometiendo y descifrando dispositivos, engranes y circuitos desde una etérea periferia, el protocolo de la exaltación colectiva tenía un propósito específico. El trauma y la angustia post-estimulo era de tal magnitud que la conducta de los monstruitos aun  buscaba reproducir ese éxtasis.  En sincronía, todos se movilizaron, unos buscaban en sus bolsillos objetos cortantes, otros corrían a las esquinas y comenzaban a desenterrar envases, unos otros arrancaban trozos de la fábrica en si, para usarlos como artefactos. Velozmente los llenaban de arena y los lanzaban con toda su fuerza a algún pobre diablo en esa inmensa caja de arena. De vez en cuando se formaban cortas alianzas para exhumar objetos enormes entre las partículas. Lámparas, baldes, cráneos, botas; todas muy útiles para verter arena en su interior y hacerlos volar por los aires dejando rastros entre rastros de polvo que se entremezclaban en nubes. La arena se pegaba a sus cuerpos húmedos gracias al sudor, la sangre, las lágrimas, el excremento y la orina que emergía de sus organismos en acción y crisis, todo era parte del juego. En estos momentos se activaban protocolos de seguridad en el cuadrilátero de la Maquina. Entre la confusión de la conmoción, brazos mecánicos de silicón emergían de los niveles superiores y extraían a varias de las criaturas, se dice que para estudios adicionales sobre su anatomía o porque estaban en la lista de posible escapistas o insurgentes. Pero no se sabía a ciencia cierta donde los llevaban porque nadie regresaba. En cada ciclo de juego y desencadenamiento moría al menos un 10% de la población. Ya sea por contusiones, por sofocación o hemorragias. Más de una vez observe a alguno caer y ser pisoteado o enterrado vivos bajo toneladas esa arena compuesta de trocitos minúsculos de metales triturados, caracoles, rocas, hueso y plástico. Luego de una hora de juego sonaba nuevamente la sirena, inmovilizándolos para anunciar la clausura del tiempo de recreo.

"The ancient tradition that the world will be consumed in fire at the end of six thousand years is true, as I have heard from Hell." - William Blake

Cada 15 días una nueva cosecha era suministrada a la fábrica como por arte de ingenio del diseño. Vagones reventando de monstruitos descendían a facilitarlos através del espacio luminoso superior de la arca de arena. Muchas veces no se atrevían o no querían salir de los transportes, por lo tanto unas esferas flotantes entraban a las mismas y los electrocutaban sus extremidades de plata. Prontamente comprendían y corrían a sus nuevos espacios de dormitar, laborar y recrearse en este complejo de hierro. El dolor y el placer configuran el lenguaje universal.


“La cuota diaria de ocio, de las subjetividades de los internados, es necesariamente objetivizada para hacer funcionar el sistema. La población expresa sus impulsos, sus apetitos, sus deseos através de los símbolos que consumen diariamente. Como una válvula de escape que externaliza y cosifica a los sujetos en su totalidad; la máquina externa, experimenta através de los sujetos. Con el tiempo, se solidifica la domesticación simbólica, y la sirena es experimentada por los sujetos como un reflejo natural. En fin, los más íntimos sentimientos sapientes pueden ser radicalmente externalizados.”

- Comunicación de l@s Xuan-xue

Continuara…

The genius of the heart

By Miguel Santos on Domingo, 1 de agosto del 2010

La Generacion del Atardecer Presenta: The Genius of the heart, críptica comunicación recibida en el Templo de Agata, por l@s Ménades.

-Stronger, more evil, and more profound; also more beautiful-

Holy Communion!

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Richard Galliano – Alee Des Brouillard

The multitude of sapients made spirals of desire and worshiped one another, there was no “I” in the temple, which consisted of many torches surrounding a circular setting of large standing boulders. In the centre of the roofless structure lay the Locutus of the Maenads. Its half naked body covered in psychoactive stews, forgetting itself in order to remember, riveting in pleasure and destruction. Its eyes lost in frenzy; within the most dense and phantasmagorical complex of them all. Everyone dwelling in madness and courage, eating themselves away, they all listened to the voice, the communication oozing from their insides:

“And I say unto you, we must wipe the heavens clean and even hell for that matter. To become wholesome, more full in emptiness. Not Modern or just Evolved. To joyfully seek, to let go of tired moods that manifest from all that is dogma, which by itself is far too unclean and must be dealt with gloves on. To seek the venom and dip in a golden stew, until it becomes music for those who restlessly climb Alps and throw themselves to the world taking everything they can in. What do I love? The transparent eye, for it is not splattered with otherworldly debris or predisposed rubbish that will surely derail the hunt. Comrades, Heretics, unorthodox critters, Divine intellects of passions, accompany me! Let us inquire about what hitherto was labeled as the good life, as the attainable!

To transcend into the depths: Abyss. One should have able psy-muscles, a fertile and receptive mind to go with it. To go around looking for that agitated calmness one must be a joker and laugh in a weeping manner. In such a way one can sweat out the unhealthy tendencies of culture, the bad jokes (or perhaps good jokes for a reduced understanding of perception). Once these distinctions have been blessed and manifested, the fields gloom in spirals, with dark and light figures that seem to transgress one another. Into this voyage that one who utters “I am” merely must rely on complex intuitions, savoring the cherry, the rum, the sweat and the blood stew; becoming efficient and terrifying. Some tutor their instincts to be naïve and vile, that will only bring them into a doctrinaire view of the ever falling atom. Abandon the resolve of the “know” in the antagonistic playground, for someone might need it and encounter a tunnel in which to launch away.

Then burn these words from you mind.

A companion? A loud companion or a shy one? I say bring someone who understands destruction, who flies into the oblivion, not ashamed of the rush that eliminating brings along. That Comrade shall not get attached and will kindly offer assistance if one is lost in a sick pleasure. This passenger must be a driver, and when a driver a passenger. Such an organism ought not be afraid of a long trip into the cosmos, ripping apart dark matter and nails from the flesh. An eagle-like vision of high standards. Because unfortunate shall be the wind with a poor sighted mosquito. A wolf not afraid to search and roam among unfamiliar territory.

In voyages lay the stairway to the universe. Untouchables they will be, Oh playful streams of fluorescent twilight! How they rejoice in a serious manner; how they bring clarity into the temples. Blessed be the travelers, the others, the pilgrims that no moral, holiness or God creature can taint! I celebrate the seekers. Go, create chaos in order to create order!”

“…man is to my mind an agreeable, courageous, inventive animal that has no equal on earth; it finds its way in any labyrinth. I am well disposed towards him: I often reflect how I might yet advance him and make him stronger, more evil, and more profound than he is… also more beautiful”

- Dionysus, Beyond Good and Evil, F. Nietzsche

La tercera vertiente

By Daniel Pommers on Sábado, 24 de julio del 2010

La Generación del Atardecer Presenta: la historia sobre un mundo bastante real.

Dejé a un lado la pasividad cuando los líderes de la zona central desaparecieron al menor de nuestro grupo.  Nunca olvidaré la noche del veintiséis de octubre del año pasado.  Esa fue la noche lo perdimos todo: nuestras casas, nuestros familiares, nuestros barrios; todas las cositas que nos hacían impedimento y nos convertían en enemigos de los escuadrones del señor Volcán, que transformaron nuestras vidas en tumbas perpetuas.

Recuerdo la desesperación de gritar mientras corría al auxilio de otras voces lagrimosas pues (siendo voces que permanecen mecanografiadas en los recovecos de la memoria) eran índice del quebranto, y lastimosamente del final de la inocencia colectiva que nos resguardaba de todo contagio con la  maldad.  Pero los asesinos se desplegaron rápidamente.  Algunos a dura caminata, otros en vehículos equipados con arsenales salvajes de armas largas y con múltiples dispositivos, cada uno equipado para cumplir con la misión a la perfección.  Logré observar cómo dirigían nuestras tecnologías, encausándoles hacia las bodegas de alimentos y de almacenaje de recursos; incendiándolas.

Bajo el régimen de Volcán Ramírez, los escuadrones de intervención social podían ser identificados inmediatamente por su ropaje.  Traje de cuerpo completo, rojizo, y máscaras color negro para cubrir su identidad.  Una investigación de la disidencia recopilado mediante persuasión, fraguado por la Dirigencia de la zona central.

Ahora bien, un año había transcurrido y entre nosotros milicias y seguidores de una complejidad ideológica con las cuales, a pesar del cataclismo informativo sufrido hace décadas en todo lugar, seguían renovándose colosalmente; en cuestión de números éramos pocos, pero suficientes.

Convertimos en hogar las antiguas facilidades del ejército nacional, ubicadas en la islita de Culebra: un monstruo subterráneo que se extendía miles de metros debajo del mar desde tierra adentro.  Clausuramos las viejas entradas y salideros; solamente podíamos entrar a la base desde el tanque abandonado en la loma de la islita.  Para no dejar rastro de las actividades que allí se cuajaban, desmantelamos el rompe olas que protegía del agua salada a las edificaciones cercanas a la orilla; como en arena seca, los canes son agiles rastreadores, la maniobra de ahogar nuestros pasos en la playa, resultaba un logro táctico mas una movida compulsoria.  Nunca ser capturado por el enemigo era juramento de todos.  La tercera vertiente, haciéndose valer del desuso de toda facultad, sistema, herramienta o ideología, que tanto los grupos de la zona central como los libertarios en las regiones costeras habían despachado.  Ambos perniciosos, funcionando como dos referentes contrariados; se apropiaron cruentamente de sus mecanismos de supervivencia y articulación.

Por un lado adoctrinar, hacia una devoción donde, más allá de funcionar como vehículo para la redención del ser, lo llevaba de la mano hacia la caída repetitiva de los siglos; hacia viejos estamentos.

En el tragaluz contrario, la vertiente conglomerada mayormente en las costas de Isla Grande ―aunque más dada al mejoramiento de la humanidad― comprometía a una importación obligatoria hacia un septentrión, su insuperable forma.  Como entendemos que las formas son parámetros, algunos decidimos exiliarnos de isla grande: y en este lugar fue donde vinimos a parar.

Nuestro lugar no se limitaba al purgatorio de maneras tal de accionar o de representarse porque funcionaba como un asilo de la imperfección; de la malquerencia; de la ocultación de regla y, claramente, liberaba al individuo enlistado bajo su cobija de presiones metaintestinales, causadas por monoteísmos de la frivolidad.  Precisamente, de leyendas o cultos a la personalidad se adjudicaban los militantes de otros frentes, para cernir exclusividad en  sus ideas y entenderse como la cura de toda la angustia vivida.

Por eso durante las reuniones opto por reiterar la confianza en nuestras bases:

―La tercera vertiente es el cortafrío de la mentira de la salvedad.  Es la mano amiga del sufrimiento que nos escupe hacia el barranco de los monoteísmos y de las imposiciones ―sentencio en ocasiones durante los mítines, exclusivamente cuando el cólera del grupo es permisivo hacia liderazgo cualquiera― la insuperable verdad, el único esencialismo, es la incesante búsqueda de la escotilla 29 ―y sin excepciones, todos se levantan aplaudiendo y gritando enérgicamente consignas de esperanza y de solidaridad.

Triduo Sibarita

By Daniel Pommers on Sábado, 29 de mayo del 2010

Para esta entrada de la Generacion del Atardecer Presenta: Daniel Pommers narra el comienzo de las fiestas del Sibarita…En Ciudad Hampa se fraguó una leyenda.

Primer día: Ciudad Hampa del Tornillo

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Los hombres del Auditorio del Hampa dan miedo. Se le meten a uno por las narices, inepto sería quien se atreva a visitarlos.
Ninguna región podría igualarse a la Hampa del Tornillo: allí, un gobierno de trece hermanos calibra siniestras fronteras para ocultarse de la nieve y de la niebla. Anticipar una muerte fugaz, construida al margen de las contorsiones, es inevitable. Piénselo bien, y antes de permitirse fantasear con oposiciones, escuche con atención lo que voy a decir.
Hace una década, las cotidianidades en la Hampa comenzaron a heladificarse. El ayuntamiento de la ciudad pasó a manos de la nueva administración. Las oficinas centrales fueron convertidas en salones y pasillos desalojados de vida; nadie podía ingresar en las zonas de etiqueta azul; la esperanza del gentío terminó por ahorcarse en las esquinas, en los comercios, en todo lugar. No exagero al decir ¡he sobrevivido! Pero si me encuentro con vida (en un pedazo) es ejemplo de la rápida pero sabia decisión de abandonar Ciudad Hampa.
Sin aprovechar sentimentalismos, hasta las brújulas fueron erradicadas, pues los dictámenes eran salvajes; para su estricto y fiel cumplimiento si no, la muerte inmediata.
Quien primeramente se encargaba de las sentencias en la Hampa era el señor Rodrigo, el mayor de los hermanos Lamps. Restringir vida y libertad a toda costa fue la maniobra más efectiva del anciano. Los demás hermanos seguían al pie de la letra las órdenes del primogénito comandante. Los hermanos acostumbraron a la población hacia un sometimiento platónico del espíritu…
Todas las mañanas se implementaba un programa blanqueador agresivo: las calles, los árboles, las gentes (nadie quedaba en salvedad) estaban conectados a un circuito de control. Pareceré un alucinado pero no miento, desde sus cuarteles los hermanos Lamps operan el sistema nervioso y sensorial de la población. ¿Y usted quiere ir a la Hampa? Usted es el alucinado querido amigo.
Continúa…

La Trivialidad de la Transfiguración

By Miguel Santos on Domingo, 25 de abril del 2010

La Generación del Atardecer Presenta: La Trivialidad de la Transfiguración. En esta sublime narración un/a Chaman participe del gran éxodo intenta re-encantar el cosmos atreves del enfrentamiento y la comunión con la Nada.

“The Gods lift up those who lift each other.”
- The Sacred Scrolls

Principio y Fin.

La patrona Juana la Reveladora, Chaman del mundo in-visible, estaba sentada en su camarote escribiendo las memorias de la comuna. Respiraba íntimamente con los ojos cerrados, exhalaba y sentía su aliento recorrer y estar terriblemente en conexión con el resto de los objetos. Coloco su esferográfico encima de su documento en su despacho y se deslumbro observando por la portilla de su camarote aquel silencio y dicha de los objetos inanimados en la negrura sin atmosfera. Recoge los papeles del escritorio y sale de la habitación, caminando por pasillos mohosos pero adornados con flora de todo tipo que germina de zapatos rotos, de latas de aluminio y de las mismas paredes. Se escucha una armonía de campanas, cada vez con más fuerza mientras se acerca con determinación. Juana confraterniza con las personas que cruza en estos callejones de metal y clorofila. Hasta llegar a lo que parece ser un inmenso teatro, repleto de seres, todos susurrando entre el incienso y la ansiedad. De repente Juana Revela su gnosis:

“Monkey killing monkey killing monkey over pieces of the ground.
Silly monkeys give them thumbs, they make a club and beat their brother down.
How they survived so misguided is a mystery.
Repugnant is a creature who would squander the ability
to lift an eye to heaven conscious of his fleeting time here.”

- Tool

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Y me encontraba en la cima de una colina dando cuenta de las infinitas manifestaciones de la energía, de cómo esta se puede configurar y hasta percibirse a si misma, como manifestación de palabra, de sonido que hace vibrar el átomo y lo confecciona a su paladar. Como el aliento de nuestro desertado planeta Acqua se iba diluyendo mezclándose con todo lo demás. ¡Y en Hora buena! Observáis como estos monstruitos invisibles que me conforman abandonan mi ser, y son reemplazados por otros. La entropía, este juego d perdurar se traga mi esencia no esencial, este cuerpo que es Amo y siervo, Dios y hormiga. Veía un jardín de torbellinos reciclar el cosmos, mantenido orden con su atroz menester de destrucción, así veía desaparecer lentamente los colores vivos, y eran reemplazados por violetas, hasta arribar a un color gris explayado entre la basura que orbita la creación y los cuerpos de los que perdieron su chispa de dinamismo, volviendo a ser Uno con el universo, abandonando la pesadilla que es la Connaissance.

“Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para designar algo en el cuerpo… Dices “yo” y estás orgulloso de esa palabra. Pero esa cosa más grande aún, en la que tú no quieres creer, – tu cuerpo y su gran razón: ésa no dice yo, pero hace yo.”

- Friedrich Nietzsche

Nada quedaba de aquellos hermosos verdes y amarillos que daban vida vegetal al planeta, o de los azules cambiantes de los océanos; ya no se advertían los colores multicolores que le daban a todos los sapientes. Los humanos, los centauros, los marauders todos con sus ciudades, torres de intercambio, prostíbulos, almacenes, baños y vestimentas; todo se hacía uniforme, la Acqua, parecía un inmenso desierto que se extendía en el horizonte, solo caracterizado por grandes montañas y enormes cráteres profundos, en los que solo quedaba polvo. El Sol se comprendía, como una terrible esfera de luz, el sistema solar aquel interesante juego de canicas que nadie iba ganar, pero donde todos debían actuar, ser parte del Drama cósmico, la puesta en escena de procesos y millares de lágrimas. Al no haber atmósfera, casi no se distinguían diferencias de gamas, solo matices de un gris desconsolado, como haciendo eco funerario del final de un astro.

Jardines de Tolyman

El universo es una multiplicidad, un rugido, una avalancha de oportunidad, un monstruo de energía. Constituye ficciones tales como principios y fines, como identidades y simulacros. Todo atrapado dentro de este inmenso espacio de potencial infinito. Pero hermanas y hermanos, se preguntaran aquí en este tan familiar conflicto entre conflictos de sapientes, como es que Dios permite la desgracia, ¿como Dios arremete contra los que aparentan ser puros y deliciosos, amorosos y candentes? Pues en realidad es que la bienaventuranza no requiere ninguna salvación. Dios esta perdido sin nosotros, un mero aliento entre alientos abandonado como cualquiera en el medio del horizonte en la oscuridad de este asentamiento en Tolyman. Aquí, también creció ese apetito, se solidifico. Aquello sin forma busco establecerse como Amo y Dios, como un río de Panóptico que fluían para las nuevas ciudadelas, para los nuevos sistemas de comercios, en las sus sacros templos. La vida con letras mataba al Verbo, lo ahogaba en regulaciones, lo canalizaba hacia la enajenación, hacia una terrible contrariedad. Gracias a la conciencia los antagonismos resurgen, y nosotros los sapientes nos confundimos en esencias, en modus operandi que creemos son univeralisables, nuestra percepción naturaliza chistes arbitrarios que se condensan en identidades irrevocablemente conflictivas. Eso es vida y muerte, eso es día y noche, eso es la historia del mundo. Y a la vez no. Ahora, ninguna de nosotras peca de  la ignorancia, sabemos que se acercan las autoridades a reclamar los globos de agricultura híper-espacial, los centros gravitacionales, los inmensos recicladores de agua y hasta los centros que construimos para educar a los chiquitines. Vienen a domesticar nuestras estructuras de producción y comunidad, que a su ves nosotros tomamos de ellos cuando divisamos que nos esclavizaban. Se acercan ahora mismo mientras nos encontramos aquí en comunión. Bien entrenados para sobrevivir haciendo la voluntad del Mercado intergaláctico, del Magistrado y de la Eklesia dogmática siguiendo dicciones que dicen ser la Verdad, instituciones que antes nos protegían, que antes significaban lo que ahora buscan controlar y devastar.

Hunde todo mi ser en la nada de Dios ¡Húndete en el caudal sin fondo! Si salgo de ti, tú vienes a mí, si yo me pierdo, a ti te encuentro. ¡Oh Bien más allá del ser!

- Maestro Eckart

Nosotros los suficientemente viejos como para recordar el viaje hasta estos parajes del cosmos sospechamos de este nuevo comienzo, vimos en el las semillas de la dominación, pero necesitábamos sobrevivir en un ambiente hostil, así que accedimos al llamado. Este nuevo conflicto con las autoridades no es ajeno, llevo mucho tiempo intentando averiguar el paradero de l@s desaparecid@s, y por esto mi congregación ha sufrido. Pero reitero ni la campaña de hostilidades, ni los ciudadanos y monjas en prisión, ni las advertencias de la Capital en Maurachi, consiguieron desviarnos de nuestros propósitos. Mi misión como onda de esta comuna es de defender a los atormentados del nuevo orden, colocando nuestra formidable voluntad y organización al servicio de los perseguidos. Tanto la policía política como los cuerpos de seguridad del estado mantienen una férrea vigilancia, pero se habían dado órdenes de evitar todo tipo de conflicto con la iglesia.

“Tell me who’s that writin’, John the Revelator…
You know I thought I was a policeman, an officer of the Law
But then I had a revelation because of what I saw
The air was always so gloomy; every day was dull and grey
But now I see very clearly; O’ o’ o’ o’ happy day.”

- John the Revelator, Blues Brothers

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Pero queridísimas hermanas, queridísimos hermanos, ¿que es todo esto para nosotros estas divisiones, estas identidades, estas categorías por las cuales se instaura toda una jauría entre nosotros los sapientes, los apalabrados? Aun doy cuenta del eterno renacer, esa voluntad del presente, en ser verbo, en dar cuenta de su metabolismo, y no instaurar el  terror del pasado ni la ansiedad del futuro como una identidad sólida. Entre nosotros hay varios expolicías, inclusive estos dieron cuenta se la posibilidad de comenzar de nuevo, vieron el Vacío de Dios, ese bello vacío que lo llena todo, y optaron por abandonar sus batallones y unirse a la causa, se desintegraron psíquicamente y abandonaron sus pertenencias, y su cementada personalidad. Recordáis, la causa solo sirve de algo, cuando no se solidifica en partícula de planeta, de palabra y de Dogma. ¡Ahora hacia las compuertas, hacia el deslumbrante azar que es pan de todos los días! ¡A la pendencia perenne en dulce cántico!

¡Sigue a esa variable!

By Miguel Santos on Domingo, 18 de abril del 2010

La Generacion del Atardecer Presenta: ¡Sigue a esa variable! Aquellos ojos entrenados para detectar y diagnosticar las coordenadas de verdad/falsedad al mejor postor están al acecho de la perdida formula de magna iluminación.

-¡Que se haga la luz!-

Artefactos del Dr. Mateo Ferbeuch.

Una tiene que estar perspicaz. Jugar con los significados del cuerpo en X o Y ambiente invariablemente, en este o cualquier transatlántico de penurias, ambrosia, conjeturas y perdida… perdida siempre en la esquina de la cocina, por donde uno frega trastes por demasiado tiempo en soledad, pensando, repasando. Porque no hay nada que hacer para recobrar aquella dulzura y esos recuerdos, porque ya se te olvidó que eras. Ahora vivo como buena sabuesa independiente para el mejor postor. No advierto cuentas semanas llevo siguiendo las pistas del Dr. Mateo Ferbeuch, científico venerado del Delila Corp, que elaboraba una nueva tecnología de energía para crear dinámicas en los apartados del continente. Corriente que le daría potencia a las polises e industrias del sistema federalizado. Revitalizaría las operaciones de expansión de mercados através de la oscuridad del cosmos. Pero algo fallo en el laboratorio, perdimos su rastro y desapareció en algún paraje hace dos meses,  quizá fue raptado, o asesinado, pero al día de hoy ni un contacto ni una maldita pista.

“Feeding frenzy on prescription words
Swallowing the silence that returns
Following in footsteps petrified by time
Under madness are familiar faces
And you are just a semblance of before
Following the dust and calling it more.”

- The Ditty Bops

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En las visitas iniciales a su laboratorio, a su residencia no encontré nada significativo, sus pertenencias estaban desoladas, llenas de polvo y telarañas. Al parecer nadie las había movido desde hace mucho. Pero todo cambio hace 30 horas cuando decidí dar una vuelta de nuevo su laboratorio. No funcionaba la corriente, tuve que entrar con mi linterna al magno edificio clausurado desde que obviamente perdió los fondos y la investigación se fue al caño. Subí al segundo piso e iba atravesado pasillo tras pasillo repleto de maquinas, alambrados y estanques excelsos vacíos, buscando algo, cualquier cosa que calentara de nuevo mi olfato. De repente escuche un objeto romperse en el suelo al otro lado del aposento, no estoy sola me dije prontamente, me habrán seguido  pero ¿quien? El sonido como de vidrio rompiéndose estremeció aquel absoluto silencio en la oscuridad. Saque mi moth 45 y comencé a husmear el nivel sombrío, fijándome en la puerta principal desde mi posición.

Laboratorio de Dr. Mateo Ferbeuch en Delilah Corp.

Finalmente cuando llegue al lugar del sonido anónimo, los restos de una probeta se hallaban en el piso desmoronados gracias a alguna fuerza que se le opuso, más la gravedad que atrae a los justos y a los injustos. En ese santiamén, todas las maquinas se encendieron, brinque alarmada hacia atrás, empujando un servidor central, cayo al piso planamente alzando una nube de polvo en los aires. Al fijarme en el suelo debajo de donde se encontraba la gran computadora había una compuerta a un nivel inferior, que había pasado desapercibido en la investigación originaria. Prontamente abrí la puerta y me adentre a este desconocido nivel, no había ventanas, ni muebles, estaba totalmente vacío ecepto por un escritorio al final del cuarto. Me acercaba al escritorio y note que había un libro justo en el centro, como esperando ser encontrado, como haciendo antesala de un espectáculo.  Lo coloque en el interior de mi chaqueta y me largue del lugar con cautela. En mi despacho en la avenida Edmatoise, note que era un diario, y el mismo pedía ser inspeccionado a todo fervor, como derritiéndose de data que iluminaba el camino o al menos eso yo sentía. He aquí lo que encontré:

Crónicas del Dr. Ferbeuch – Día 68

“Como erupciones de varicela se revienta mi cognición a gritos. Un burbujeo de desolación y dulce naufragio. Ya no había a donde ir, no había lugares que tuviesen esa cualidad de hacerme sentir cómodo y seguro. En lo contrario, los techos y las paredes debían ser vigiladas, observadas constantemente. ¿Que tipo de organismo perverso confeccionaría estos espacios de eterno invernar? No tengo idea, ni reservas ya.

“Hiking canyons where people have fallen
These are places where some learn to fly
Breaking escaping molds that are growing
Stepping over cutting off the ties.”

- The Ditty Bops

Estaba lleno de tanta culpa que no sabia como proceder. El asco propio se había convertido en ley suprema, como ente congelado prestando atención a toda dinámica desde afuera en todos los tiempos. Bloqueado por masa, saberes y sabores. Por células y racionalidad, fríos calabozos de razón pura a la que me entrego, pero la potencia se enfurece a tal grado que ofreció un despertar, derritiendo así toda estructuración. Como un desierto eterno o un cosmos ya sin energías, cayéndose encantos encima de si mismo. El experimento termino tragándome, lo que se escondía de mi broto, todo lo que no podía ser era. Y mi estructura de supuesto poderío y valentía se revelo como un antifaz. Solo perseveraba la espeluznante realización de todo lo que ocultaban las palabras de mis contribuciones, de mis modelos de desarrollo en las ciudades. Todo lo que yo no quería hacer parte de mí. Esa porción de mi ente, de mi narrativa era escalofriante al igual que las zonas ocultas de la ciudadela; esos callejones y domicilios nebulosos donde nunca llega la luz. ¿Pero que pasa si llegase la luz?

Y dijo Dios: "Sea la luz" y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. {Genesis}

[Zona de prueba, No entre sin autorización] decía un letrero mohoso en esta colina. La llanta de mi motocicleta se reventó con los escombros que cubren todo el piso entre cemento y metal. Desde aquí se veían luces en el sector de cuarentena a la distancia, el hoyo negro creció tanto que ya trago los barrios y las aldeas cercanas. Los soldados y los monstruos automáticos seguían desgarrándose. Solo violencia y desolación en este nuevo desierto territorial.  La milicia me avisto y enviaban avispazos para causar algún tipo de daño al cuerpo que late y hace. Me escondo detrás de la motocicleta, saco mi rifle desde las alturas y los coloco uno a uno en la visión de este aparato, como siluetas caen, desanimados, cosificados. Me apresuro en cambiar la llanta, si vienen más patrullas no cuento con suficientes municiones para desalentarlos. Me monto en la moto y arranco dejando atrás en el polvo un solitario letrero roto que leía carretera #108, unos minutos después ya a varias millas del enfrentamiento, con el corazón pompeando, recordándome que aun vivo, una luz cegadora se hizo desde el cielo, insoportable era esa luminiscencia omnisciente. Me puse gafas para testiguar lo ocurrido, se revelo aquel morador de moradores y el cráter detono, llevándose todo a su alrededor a la luz. Me alejo con el alma helada de estos espacios relegados en la cordillera de Samosá, juego táctico y estratégico de fuerzas que están más allá y más acá de nuestro entendimiento, pero que era imperativo que la aprehendiese en mis huesos.”

Dizziness all over the walls

By Miguel Santos on Domingo, 11 de abril del 2010

La Generación del Atardecer Presenta: Dizziness all over the walls, trozo final de On Route to the Golem’s Tummy. Ánimos y conductos, haciendo presión uno contra otro, dándole funciones, operaciones de vida-muerte al traficante, al centinela y a los insectos que en toda (des)comformidad son chispa y gasolina en cada espacio.

- Writing our names on the flesh of the concrete wonder, what else could be done? -

Peripheral District, Charmes.

2:13 am

Dizziness all over the wall, an uncontrollable euphoria gripped me, and I knew all too well that a return was no longer possible. I put my hands over the bar and stood up, the musical egotism pouncing every single orifice in my body, pores aching. How had I arrived to this state? What insipid stranger is keeping me here?  Is there a memory? Why are all these questions necessary? I looked to my right and a boulder of a man was all over the bar, barely keeping himself together, screaming things like “I’ll kill you motherfucker, I’ll kill you!” and “if destiny fails, you better run to the casino!”. Like some aware fox I pulled myself together; time and space had returned to me. The current spectacle triggered images in my unfocused head about my purpose on this town “the packages!” I shouted slamming the beer into the counter. Nobody paid attention, there was just too many things going on at once in there, so I move. This underground tavern has hidden demons within it, tits and sugar, delicious algorithms on every corner, to study, but only with the right kind of ocular apparatus at the correct occasion. “I must be going officer; have to get some stuff done.”  He kept looking at me like, not being able to define who I was; just dangling on his stool defying some fundamental law of physics. My colleague finally nodded and I quickly ordered another round for us and some other fellas around the bar, the sort of gent that just pops out the night when drinks are on some foreign tab. “I’ll be back in an hour or so” I told my acquaintance, I left the grove at Mary’s café in haste, how could I had forgotten my sole task in this town, then again how could I had remembered, so many toxins in such a small period of time so much life on every melody. And the ever expanding market place of the hungry, natural and un-natural machinations to enhance the spirit, the brain, the psyche, so much greatness necessarily puts a halt to all pathological architectures, such as memories. Silly narratives, silly games and mysterious roles, they all raveled in it, you, me and I, they all conjured up their diagrams to develop and pinch in a little bit of more zas. That special salsa that comes off the good players, the savory son’s of bitches that for some reason are obliged to transgress, as an instinct, as a protocol, when intoxication opens up a highway of opportunity, mischief and pleasure.

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“Not me, bullshit, fuck you, up yours, get laid, eat shit, drop dead, jack me off, suck this, I don’t need parts that badly, I’m not that sick!”

- George Carlin

Now onto the navigation of the underground cavern, this tremendous nest for sapients. The nighttime is enthusiastic indeed the streets are packed on some establishments, but at least I don’t feel like a goddamn red salmon on a can, floating on its own processed and fermented juices until some citizen of the good old colonies sinks its teeth into it. But I wasn’t gonna let them bite be, not this time. Neon fucking lights, influencing on many buildings, enticing the will of the dead titan, telling you where to walk, when to stop, mingle, but fuck n shit; hotness, aromas and steam in you face as I light another cigarette. And as I sit here looking at building’s smoky texture and the raving monsters all around me, I was lost, standing in front of what used to be a navigational point, which is now a home-made electricity dispenser for a near by cat- pinchos and fried rice on a plastic cup mobile kiosk . While I ventured into the intestines of the belly of the beast the signs became less obvious and rampant, literally there was less communication with the streets on a basic transit level, the directories and coordinates of the State seem to disappear, law mutates and living quarters follow this dispassion, its just the way to be, its just the way its survives nothing more nothing less. “Excuse me fella”, I said to this tall white dirty red headed guy attending the kiosk, “this way to Dillie-Sewter alleyway?” The bloke eyed me and pointed towards the end of the street, an antechamber made of zinc and cement, a few potted plants in the corners, rugs and jugs. I gave a protocolar salute to the gent and went in with a will of a bull in order to get the solicited goods.

“The eye cannot see itself  — Everybody knew the times were rotten, bitten and mauled. We were not selected, we were not chosen, you were just classified by invisible hands, you as a seed of sapiency, ‘you Truth giver you’ were dropped in a garden beyond good and evil, and they really let the juices flow in and out, and the commotion took hold. The fluid ,sensory vitality watching and constantly undulating perception though to it self, “this is so”. Begin the mass age of mass constructs.  And the complexity took us in, sipping in universe and  collecting it, appalling it, creating landmasses in that oceanic monster that will devour us for sure. But we, as mere and very real hallucinations,  monks of some lost age, we drove forth into the abyss laid by our fore fathers. Their morality was just, seductive and decadent enough to work us into and out the belly of the great Maya. And from here we make our Journey, resilient to acknowledge and let go of our symbolic mythologies organized as the private eye, Ātman.”

- xerxer’s log

2:57

This place is a huge forgotten pipeline, buildings have been erected even here on the remoteness of the abyss, even after the purges of the habiru wars, the great ghendi storms and the regional gravitational cataclysms… the sapient virus lingers on. For oh jolly! this city is but a series of excruciating perceptions, oscillating, consuming all the kinetic crisis, all around, learning itself by repetitions, by mandatory schizophrenia, a phantom merely resisting itself… and each other with this useless device we call a self, the inexorable fragmentation, the cognitive monsoon that is loss and alienation, where spectacular satisfactions are guaranteed if you’re willing.

SouthEastern District, Charmes.

“As an expert in disenchantment, I would have riddled the new zeals with all the arrows of dissolute wisdom — with courtesans, in skeptical brothels, or in circuses with lavish forms of cruelty. I would have filled my thinking with vice and blood to stretch logic to unheard of dimensions, as large as worlds that are dying.”

- Emil Cioran

Down at Vekman Boulevard, taking this a trip quite seriously, strategically stabilizing with breathing exercises, calming this insidious melting factor down the rumbling of my head; doubting with style. Outsiders, players and go-getters glide to get what it’s theirs, to and fro beyond the tissue of the town. For we long for the performative tasks, for the daily rituals flowing, flaming developing a recognizable patter for some unknown ghostly father. I arrive at some unnamed bar, the bartender comes my way with the general outlines of a bulldog, the man is clearly angry. But why I pondered many times over, but why indeed? “Is Ms. Scarlet available?” I asked the fuming bartender, “You’re late… go to the back stair case” he replied. “aye aye”. I walk alone into this dark passage, in betwixt two buildings, no windows towards the door that laid inexorably ahead. The door suddenly opens, a man comes of the portal at the end, it seems he was just kicked out, he’s cursing and spitting at the door, I make my way near him and he becomes startled, “motherfucker… I thought you were one of them…” he said. “No, not me, im just an ordinary citizen as yourself” I answered. I couldn’t notice it before, cause of all the somberness of the atypical moonlight passage way on the city’s liver, but the fella resembles a scarecrow, thin as a hose with a twisted pilgrims hat. “A man can’t get no drink anymore on his land without the intervention of horses like that!” He said while trembling and spiting in himself a little “Down wit the scum brother, now in the name of the spirits, move out of the way” I go inside and slam the door behind me. I reckon the man must be on a death wish, that recurrent questioning of all that is good and holy within the metaphors we strive for. But we have to survive. Inside the scent of cigarettes and loud conversations caught my attention. A gent was sitting by the sofa; he goes by the name of Ricky Le Plat, 4 other men are in the room, which 2 of them are visibly armed. “Your late” he said and business began.

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Pit stop

Commerce adjourned, I got the packages from Mr. Le Plat, and quickly I found myself navigating tunnels and macabre roads at top speed, I have a deranged gorilla with an open wallet waiting to acquire more drinks and in no condition to be left alone, as he so without doubt was. My pace is quick but my muscles are failing me, my mood is going down I reckon, nothing a good sniff of  some commanding dust wont alleviate. I spot an intranet booth and hop in there closing the door behind me, a small shelter from the vicious chaos and disarrangements of the night. Then I remembered a joke Marcelo one of Le plats guys told me happened to him a few hours earlier, down at El Paraiso motel, “I couldn’t fuck her man, the odor of her stanky taco filled the fucking room and brought tears to my eyes”. ‘Amazing’ I though then, how the  body transgresses civilization, then again I wonder what was occurring within those lavia menora, in between the labia mayora, the cherry, and the hole, coming from with in her? This smell of bad news and viral uneasiness. Maybe his cognitive nose was the problem altogether, not willingly accepting that trick or treat pussy as it was dripping and served. To the task at hand I pour powder on the touch screen, and as I work my craft, dividing the chemical input. Absorbing the enhancers into the tissue; the screen goes awal receiving incoherent commands from my straw, and nose, and tongue by the twitching and spasms of joy and urgency. The booth takes shapes like never before, I can see the squares and the zeros, I can focus on infinity. The show goes on, I exit the booth onto the night

“Pressurize, neutralize
Deep fried, gimme some more
, Space flunky, four on the floor
Fortified with the liquor store
This one’s down, gimme some more
Gimme toro, gimme some more.”

- QOTSA

4:21

Back at Mary’s Cafe, Im sweating, just got back from the procedure, Jyoti is talking to some women. “A wicked messenger breathes at your chamber door with the the sorrows of the dream you all had, you buffoons, you collaborators of the invisible crime, you misled children, retarded kings and queens of loss and doom!” I can see the girls are terrified, must I do something? perhaps intervene and order another round. “Its love, Its love” he yells at them. I quickly put myself between him and the women. “Who whoa there Jyoty you devil you, play nice” I say while putting my arm around him. “Is he ok?” one of the ladies asks, “He’s just practicing a performance, incorporating theater into the public, It’s his thesis”  I replied “oh whoa” I heard them gasping “He’s really good” another one of them said. We left to another bar, I think Jyoty old boy here had over stepped our welcome somehow, I could sense monsters eyeing us all over the establishment, how many réglementations had Jyoty broken as I danced around the city? “I wanted to save them!” Jyoti kept insisting. “Those ladies can take care of themselves I reckon. Now we need to keep moving, because there’s a lot of karma to burn up tonight” I told him. Values transgress physics. Solid melts into air. The City of God burns (eternally?) to the ground at last; its institutions are on the rim of ruin. Or so we thought. All hail. The pressures of discharge my acquaintance officer Jyoty is feeling. Well we might riddle the riddle out of its head. Moral indignation will not suffice, the political landscape is omnipresent, pervades all, we are drenches in it, we revel in this, born into this as we are and the demon and the angels’ approach, to argue the rightful prey along the boundaries of despair and sound eloquence, this is a town of survivors and half breeds. Complex consumption at an alarming rate, will the body survive?, we roared, we were alive. And that was good enough for tonight.

“The pillars of our societies laid bared, starving, depleted in endless agony. The collateral damage splashes cheap perfume in our faces, while we continue to grip and put forth teleological games. The oh oh factor, that is, our indisposition to understand reality as residue of history and language within the study and creation of knowledge vis a vi of truths. The cannons take aim at a foundational epistemology and thus the specters, those truly sickened by the will to flee into concepts. Models of reality stemming from historical processes of belief systems rather than from “an ultimate vantage point”, be it rational, empirical, pragmatic, holy, misc or all of the above.”

- The Book of Re-Enchantment, chapter two, verse sixty six

El granuja contamina

By Daniel Pommers on Martes, 30 de marzo del 2010

En esta entrada de Daniel Pommers para La Generación del Atardecer, observamos la burbuja intocable de Canterburri y la trama que sufre, más allá del engaño, este relato sirve como una bofetada.

“There was a wicked messenger
From Eli he did come,
With a mind that multiplied
The smallest matter.
When questioned who had sent for him,
He answered with his thumb,
For his tongue it could not speak, but only flatter.”

–Bob Dylan-

En el poblado de Canterburri habita una criatura peculiar.  Cuentan los viajeros que por el paso del río Herminio, y en los alrededores de la poza que hospeda recónditamente el cauce del quilométrico Herminio, se ha visto –fugazmente– la silueta de una bestia. La criatura tiene proporciones disparatadas, con una extraña economía técnica que, a pesar de la escasez de pruebas que vinculen directamente los artefactos en cuestión, todo parece cavilar sin norte, encomendándonos.  Unos relojes de arena llevan apareciendo hace tiempo, todos a orilla del Río; haciéndose camino ente la maleza hasta llegar al puente.

Lo curioso no gravita enteramente en su extraña fisonomía.  Cuentan muchos que debajo del Puente Herminio, unas maderas y raíces fuertes, han sido instaladas –no se sabe por quién– aún cuando esta construcción arcaica parece intensificar los encuentros fantasmales; el dato que nos hace cavilar sin norte (redundo), son unos relojes de arena.

El último ser vivo en tener un encuentro inesperado con el misterio, el navegante Sibilo Sibarita, juramentó frente al Consejo la veracidad de la criatura, gestión que podía ser anticipada por parte del oceánico aventurero.  La vocación de Sibilo lo había expuesto a una extensa lista de aventuras, todas, por supuesto, en los confines del mar:

“He stayed behind the assembly hall,
It was there he made his bed,
Oftentimes he could be seen returning.
Until one day he just appeared
With a note in his hand which read,
“The soles of my feet, I swear they’re burning.”

-Bob Dylan-


–Nunca, en terreno trastocado por huella humana, ha existido bestia imposible –decía Sibilo Sibarita modestamente.

Navegante de toda la vida, tenía la sensibilidad para enganchar a cualquiera en la rigidez de sus historias, que a razón de tres por año, le proporcionaron el singular prestigio de caza aventuras.

–No existe monstruo en los mares con la calaña para vencer o escapar a mis entrampamientos – Sibilo recalcaba balbuceando para sí cada vez que podía.  Fumaba de una pipa confeccionada con los colmillos de las bestias más salvajes; entre ellas, tiburones gigantescos y dragones de aguas lejanas.

Colocaba las manos en la nuca y tumbaba sus robustas piernas sobre la mesa del Consejo.  Parecía conocerse de rabo a cabo el régimen de los mítines pueblerinos; esto debido a la pulcritud con la que pronunciaba cada palabra.  Sibilo podía ser risueño en ocasiones pero el rostro, más técnico que honesto, revelaba múltiples cicatrices.  La oreja izquierda estaba arrancada justo por la mitad –cosa que– sin ridiculizar al navegante, le hacía parecer un duende sombrío.  Al observar con paciencia y al notar su perfil contrario, una enredadera de pelos rojizos y castaños cubría por completo la boca, la quijada, y el cuello de Sibilo.

–No hay manera de probar la existencia del animal misterioso  –gritaba furioso el primer mandatario.

“Oh, the leaves began to fallin’
And the seas began to part,
And the people that confronted him were many.
And he was told but these few words,
Which opened up his heart,
“If ye cannot bring good news, then don’t bring any.”

-Bob Dylan-

Sus esfuerzos eran enmudecidos a la prontitud con la que se formulaban, “como ráfagas torcidas de dirección” –eran los comentarios del mandatario, pensaba la mayoría del pueblo.  Los presentes, entendían las palabras del Consejo: Tan sucias como el agua del río Herminio mis queridos, mal olientes y oscuras.  Al cabo de unas horas los asistentes goteaban monótonamente las posibles soluciones del enigma.  Todos tenían, estratégicamente, una silla o mesa secuestrada.  El poblado de Canterburri estaba listo para la batalla, cuando la voz imponente de Sibilo Sibarita puso un alto a la contienda:

“Enchanti el oreya,

“I chillenzio, tos chillenzio;

Sus corazones a mis pies

Enchanti el oreya,

I chillenzio, tos chillenzio;

Sus corazones a mis pies”

Al terminar de pronunciar el hechizo, la reyerta del mitin había cesado.  Los cuerpos estaban paralizados, convertidos en esculturas de hielo y de carne; los ojos de todos parecían enchufados a una dimensión al margen del silencio.

Entonces Sibilo Sibarita sacó del bolsillo un diminuto reloj de arena, y –con la sonrisa de un niño travieso- colocando el reloj sobre la mesa central, despejó de sus pertenencias a todos los residentes de Canterburri.  Hurgando en los recovecos de las casas, no quedó una sola habitación ilesa.  No hubo resistencia, cómo puede resistirse una momia, un panteón.

Para cuando el reloj de arena dejó colar el último segundo, no existía rastro del entrampador.

El poblado de Canterburri se vio despertar, “de un instante ennegrecido” –pensaron simultáneamente todos.  Pero el asombro, la trampa más horrenda de todas, fue despertar y mirarse sin una sola prenda o ropa o calzado.  El disgusto de haber sido robados dejó de importar y, precavidos de no vulnerar sus pensamientos, el poblado de Canterburri corrió a esconderse.

– ¡Miren! –gritó el mandatario, señalando el tejado del salón de reuniones.  Al dirigirse los ojos hacia lo alto, se leían claramente las siguientes palabras:

Han sido burlados por Sibilo Sibarita.  Pueden dar por sentado que no quedará ser viviente en estas tierras ajeno a mi estupenda travesura. Les deseo una exquisita resignación y con el corazón en la mano, me despido.  Adelante con su cacería de brujas mis queridos.  ¡Adelante!


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