
A continuación el señor Jose “Cheo” Fernandez comparte con nostros sus impresiones sobre la primera noche de las presentaciones de Superaquello este pasado fin de semana en La Respuesta.
La noche del 3 de abril de 2009, en el local La Respuesta de la Avenida Fernández Juncos fue el momento y lugar, respectivamente, que escogió Superaquello para retornar al escenario a dar un recital y estrenar en publico el material de su mas reciente producción “Superaquello Interpreta Latarde”. Y, damas y caballeros, que noche esa noche…
La primera de lo que fueron dos intensas funciones ofrecidas por la banda el pasado fin de semana comenzó con la sobria apertura del proyecto musical de Kristian Prieto, (mejor conocido como Harry Rag) hombre y su guitarra en plan contemplativo, poniéndole el toque inicial a una noche que estaba diseñada para atraer tanto a recientes conversos (como lo seria vuestro servidor), como a los fieles feligreses de siempre, recordando espectáculos legendarios como los que ofrecieron a finales de los 90 y principios del 2000 en sitios como La Pregunta, Don Pablo y Café Matisse.
Acompañados por los nuevos miembros Doel Delgado, (bajista original de la ahora fenecida banda Rituales) y Eduardo Martinez (baterista del también fenecido proyecto Trapnel), Eduardo Alegria, Francis Perez, Patricia Davila y Jorge Castro reafirmaron su condición de vara medidora en el ambiente musical puertorriqueño, interpretando un escogido de canciones que recorrió la totalidad de mas de diez años de su historia, comenzando con “Zahori” y “Cuerdo”, dos de las nuevas adiciones a su cancionero, y pasando por temas de sus producciones Mu-Psiqui-Ta, La Emergencia y Bien Gorgeous, cuyo tema homónimo logro hacer que La Respuesta estallará en un frenesí de baile y celebración por el hecho de que Superaquello existe y se encuentra entre nosotros.
La banda también se encontró apoyada visualmente por un juego de luces tenue y un colorido tapiz confeccionado por la artista visual Chaveli Sifre que junto a la experta mano del Nicolas Linares en la mezcla de sonido, ayudaron a los presentes a entrar en la melancolia tecnicolor que permea la experiencia de lo que es un recital de Superaquello.





