Caroline Gil comenta sobre algunos aspectos de género y sexualidad que trae el lanzamiento del nuevo álbum de Ludacris.
Un hervidero de hormonas de diplomados blanquitos estadounidense en pleno Acapulco springbreaker embelesados por el recién lanzado sencillo del rapero Ludacris My Chick Bad del álbum Battle of the Sexes (2010) no es nada fuera de este mundo. Después de todo, aquí todos estamos familiarizados con los infomercials de Girls Gone Wild a altas horas de la madrugada y con la programación de excesivo tornilleo para la temporada de Spring Break en MTV. Sin embargo el álbum Battle of the Sexes, quizás de modo aleatorio, pretendía enfrentar grandes disyuntivas en el negocio de la música. Se trata de una colaboración entre Luda y la rapera/protégé Shawnna que nunca logró consumarse y que el Washington Post describe de tal manera:
“There is plenty of fun happening on ‘Battle of the Sexes‘, but still, the fellas clearly run it; the ladies are hardly even given a chance’’
Battle of the Sexes pretendía crear una narrativa basada en la dicotomía aparente de los géneros y termina con un álbum empapado de canciones de discoteca que hablan más directamente a la batalla en el saco pero cae plano y sencillo. El rap ha abierto las puertas a que las mujeres sean más agresivas y francas con su (demandas) sexualidad, como es el caso de Lil’ Kim circa Hardcore (1996) con las rodilleras puestas. Pero, ¿A cambio de qué? ¿Acaso hemos retrocesado al punto donde una rapera debe permanecer bajo el patrocinio y tutelaje de un mucho más exitoso rapero para gozar de la misma notoriedad?
Nadie espera que Ludacris sea el paragón de la nueva frontera de actitudes sexuales y ciertamente es muy grande, incluso hasta más interesante/honesto que Luda se visualice como un gladiador enfrentándose al conservadorismo aparente de las prácticas sexuales mediante sus tweets interrogatorios y de igual temática que Battle of the Sexes.
Agrada y divierte que Ludacris se vanaglorie de las aptitudes de su chica, como entona en el sencillo My Chick Bad: And when we all alone I might just tip her/She slides down da pole like a certified stripper. Pero, como el mismo se pregunta mediante sus tweets ¿Es posible convertir un Ho en un Housewife? Luda implica que favorece una dama en la calle, una puta en la habitación. ¿Serán los únicos roles disponibles para las mujeres los latentes complejos de Madonna/Whore en la mitología de Luda? or even anywhere? Es suficiente para extrañar aquellos tiempos de Lil’ Kim en rodilleras y TLC en pijamas satinadas.


























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