Archivo del Autor

You reap what you Ho

By Caroline Gil on abril 22, 2010

Caroline Gil comenta sobre algunos aspectos de género y sexualidad que trae el lanzamiento del nuevo álbum de Ludacris.

Un hervidero de hormonas  de diplomados blanquitos estadounidense en pleno Acapulco springbreaker embelesados por el recién lanzado sencillo del rapero Ludacris My Chick Bad del álbum Battle of the Sexes (2010) no es nada fuera de este mundo. Después de todo, aquí todos estamos familiarizados con los infomercials de Girls Gone Wild a altas horas de la madrugada y con la programación de excesivo tornilleo para la temporada de Spring Break en MTV. Sin embargo el álbum Battle of the Sexes, quizás de modo aleatorio, pretendía enfrentar grandes disyuntivas en el negocio de la música. Se trata de una colaboración entre Luda y la rapera/protégé Shawnna que nunca logró consumarse y que el Washington Post describe de tal manera:

“There is plenty of fun happening on ‘Battle of the Sexes‘, but still, the fellas clearly run it; the ladies are hardly even given a chance’’

Battle of the Sexes pretendía crear una narrativa basada en la dicotomía aparente de los géneros y termina con un álbum empapado de canciones de discoteca que hablan más directamente a la batalla en el saco pero cae plano y sencillo. El rap ha abierto las puertas a que las mujeres sean más agresivas y francas con su (demandas) sexualidad, como es el caso de Lil’ Kim circa Hardcore (1996) con las rodilleras puestas. Pero, ¿A cambio de qué? ¿Acaso hemos retrocesado al punto donde una rapera debe permanecer bajo el patrocinio y tutelaje de un mucho más exitoso rapero para gozar de la misma notoriedad?

Nadie espera que Ludacris sea el paragón de la nueva frontera de actitudes sexuales y ciertamente es muy grande, incluso hasta más interesante/honesto que Luda se visualice como un gladiador enfrentándose al conservadorismo aparente de las prácticas sexuales mediante sus tweets interrogatorios y de igual temática que Battle of the Sexes.

Agrada y divierte que Ludacris se vanaglorie de las aptitudes de su chica, como entona en el sencillo My Chick Bad: And when we all alone I might just tip her/She slides down da pole like a certified stripper. Pero, como el mismo se pregunta mediante sus tweets ¿Es posible convertir un Ho en un Housewife? Luda implica que favorece una dama en la calle, una puta en la habitación. ¿Serán los únicos roles disponibles para las mujeres los latentes complejos de Madonna/Whore en la mitología de Luda? or even anywhere? Es suficiente para extrañar aquellos tiempos de Lil’ Kim en rodilleras y TLC en pijamas satinadas.

Un Metallic Knocau

By Caroline Gil on febrero 6, 2010

El pasado 15 de diciembre se anunció que Iggy and The Stooges pasarán a ser parte del Rock and Roll Hall of Fame, Caroline Gil nos da el transfondo de esta agrupación.

La reciente noticia de la iniciación de Iggy and The Stooges al Rock and Roll Hall of Fame ha causado un modesto revuelo en los medios; El grupo había sido nominado ya siete veces y vilmente rechazados. Iggy Pop le cuenta a cualquiera que le escuche:

After I got over my sort of “Really? — Yeah really!” I had about two hours of a strong emotional reaction. The same sort I started getting when our group reformed and we started going out and starting playing positive gigs for five, eight, ten thousand people. I don’t know what sort of thoughts go into that — I don’t know if it’s vindication or what. But I went through a couple hours of that and then I kind of scratched my head and thought, “Am I still cool? Or is that over now?” And I’m only successful. But there is the whole angle. There are all these great, great musicians. Everyone I’ve looked up to was included in that. It’s a game and then when all these greats are included and you’re not, it sort of says “You’re not …whatever.” And then when you are included it’s like, “Hey! You’re all right. You made something good. You made some good stuff.” So I think all that is just very human.

Sin exagerar su mérito, es entrañable que después de aproximádamente cuarenta años de carrera  Iggy, el bebé alborotado y reanimado de James Brown y Dr. Zaius de Planet of The Apes con hambre canina de drogas y mujeres sea  el perfil ilustre de una carrera longeva y envidiable en el rock and roll. Nick Kent en su libro The Dark Stuff esclarece los hábitos del mítico vocalista con los penetrating bambi eyes, una copa de vino diario, una rutina de estiramientos, t’ai chi, ni un puff de 420 porque le nubla la consciencia, el tan perfecto, la camisa desabotonada con Miami Beach de decorado. Una abismal diferencia de lo salido del ombligo del midwest- Michigan, los Stooges los hermanos Ron y Scott Asheton la viva imagen de una película de gangas de motocicleta de los 60’s con Iggy y el cuarto miembro rotante, en el génesis de la agrupación lo fue Dave Alexander. En Gimme Danger: the story of Iggy Pop. Joe Ambrose también se da cuenta de la divergencia, constantemente se refiere a Pop como un trepador- social climber que asiduamente le huía a su crianza ambulante en trailer parks. En esencia los Stooges comprimen a cuatro perdedores antisociales en contra del mundo que con sus amplificadores desataban una ráfaga de rock prehistórico, barbárico y malcriado; que después de una sesión maratónica de episodios de los tres chiflados, decidieron adoptar la nomenclatura en admiración a el uso de violencia gratuita de Larry, Curly y Moe. ”We loved violence as comedy”. Se merecen un buen tapaboca, la cosa es que si se los fueras a dar, los muy mocosos seguramente te pidieran otro.

Kathy Asheton, hermana menor de Scott y Ron relata como vino a salir el tema T.V. Eye :

TV Eye was my term. It was girl stuff. My friends and I developed a code. It was a way for us to communicate with each other if we thought some guy was staring at us. It meant Twat Vibe Eye. Like, ‘He’s got a TV eye on you’. And if we had it, the of course we’d use, ‘I have…’ Iggy overheard us and thought it was really funny. That’s when he wrote the song ‘TV Eye’.

Kathy básicamente nos pinta el modus operandi de los Stooges, las embravecidas ganas de meter y meterte como motor y como bestia de dos cabezas el grupo era tal espectáculo de derroche y disipación que parafraseando a Ron Asheton en el libro Please, Kill Me- las mujeres se sentaban extasiadas en el camerino del grupo observándolos comiéndose los mocos y rascándose las pelotas. La pura definición de baja pantie. Añádele a eso las acrobacias vocales del Señor Pop de crooner demónico, los riffs totémicos- the stuff legends are made of.

Lo que algunas biografías y perfiles del grupo fallan en mencionar es que debajo del semblante salvaje, relucía un curioso enjambre de raros obsesionados con la música,una membrana mucosa de experimentación; eran de los nuestros para nosotros, nuestro pequeño secreto. What was life about? Basically, it was no fun and nothing to do. So I wrote about that. Para el ’67 Iggy había dejado el grupo de blues de modesto renombre,The Prime Movers, en el cual ejercía como baterista para unirse casi magneticamente con los Asheton, con quienes pasaba veladas hablando sobre la música, teoría de relación entre audiencia/performer y los instrumentos makeshift de Harry Partch, las rock operas de Pete Townshend y un activo gusto por la música clásica, figúrate. El resto es historia, una de las mas fenomenales e intrigantes que ha visto el rock.

Enhorabuena en Marzo 10 serán iniciados en conjunto con ABBA (!), Jimmy Cliff, Genesis y The Hollies. Aunque estos eventos suelen ser masivas pajas mentales, Los Stooges se lo merecen y tal vez sea un buen espectáculo a no juzgar por el chiste ese de Lou Reed con Metallica (le perdonamos todo) y a propósito de vigilia para el recién fallecido Ron Asheton. Los chicos damnificados al fin serán reconocidos por su industria- you lucky old dogs.

Imagen de previsualización de YouTube

The Dead Weather

By Caroline Gil on diciembre 16, 2009

Caroline Gil nos da su opinión sobre la primera producción del supergrupo The Dead Weather.

tmlym_promo04-thumb-588x391

Time Magazine ha descrito estos míseros diez años pasados como la década del infierno- the decade from hell; en una de sus portadas un bebe en pleno llanto con sombrero de año nuevo, en parte por las grandes cagadas de Bush, el 9-11 etcétera, pero para muchos otros la década del infiero fue aquella que cementó la inhabilidad de escuchar música contemporánea por desmañado y acuosa que sean y lo son, las propuestas musicales.

De las cenizas de la cultura de la porquería nace The Dead Weather paladines del rock and roll condecorados con correas de puyitas y Ray- Bans, súper grupo por una parte (en la vena de Monsters of Folk, Audioslave, Velvet Revolver etc) compuesto por Jack White (The White Stripes, The Raconteurs), Alison Mosshart (The Kills), Dean Fertita (Queens of the Stone Age) y Jack Lawrence (The Raconteurs) y por otra protagonistas de una versión ultra estilizada y lustrosa del rock, no es por menos que su debutante video musical fue dirigido por portador de all things that ooze cool- Jonathan Glazer. The Dead Weather parecen vivir en una ficticia serie de fotografías de Terry Richardson y Harmony Korine dedicadas a practicantes del Wicca. En 2009 el álbum Horehound se dedica al criadero de cuervos, en 2011 todo el colectivo musical de festivales y MTV estará copiando el sonido de este disco, no por prolífico si no porque si hay algo que queda muy presente en el álbum es el dominio de trends. Que te encoje y te avergüenza en temas como en los aullidos y la letra ridícula de Treat Me Like Your Mother pero luego compensa, en lo que para mí es el mejor tema de todo el disco, curiosamente netamente instrumental, 3 Birds un interesante arroz con culo/pollo que logra invocar a Korn (en serio) en fracciones de segundos y arrastrar de las pailas del infierno a Jefferson Airplane. En Will There Be Enough Water otro triunfante tema son evidentes y se exhiben los arcos buenos de este álbum y de agrupaciones como esta, echa un primitivo (por no decir crudo) hibrido de blues-rock bañado de Jack Daniels- fuma Parliament, al caldero, y por mas quiméricos que sean en este grupo hace falta un poco más de muerte en el pronóstico de la música. Guess who might be carrying that gun?

Imagen de previsualización de YouTube

November Rain

By Caroline Gil on noviembre 29, 2009

Caroline Gil se percata que estamos en Noviembre y no para de llover…

guns-n-roses-november-rain_imagengrande11

Porque es Noviembre y está lloviendo en demasía, aquí una colección de canciones con la lluvia como eje temático central para que agregues a tu playlist para hacerte compañía en lo que estás en el tapón, tocando bocina o si te quedas en tu casa, para que no quedarse pegado pensando en lo maravilloso que es, como instrumento, un rainstick.

Aunque no necesariamente de lluvia, ¿quién diablos sabe de qué va este tema? Con líneas como: “In the ocean or in a glass, cool water is such a gas!” Cool, cool water de los Beach Boys es absurdamente tranquilizante gracias a sus recursos harmónicos y por qué si decir  drip, drip, drip, drip, drip cada verso no es hipnotizante suficiente para ti, entonces no estás prestando suficiente atención, o posiblemente no estás suficientemente arrebatado. Solo mira los atuendos y las barbas de los chicos como evidencia avanzada de mi pequeña teoría. Tambien, Mike Love es un ridículo y este vídeo lo prueba.

Imagen de previsualización de YouTube

Luego están los Temptations con I wish it would rain donde David Ruffin canta de tal manera tan desgarradora y dolida, que es natural que use la imagen de la lluvia para añadir dramatismo y esconder las lágrimas que se deslizan por su pálida mejilla.

Imagen de previsualización de YouTube

Pero si de dramatismo se trata, pues obvio, los Dramatics le ganan a cualquiera, en especial en este vídeo de un recital en Soul Train completo con relámpagos y efectos sonoros de lluvia y vaya con unas melodías en guitarra que más gente deberían copiar.

Imagen de previsualización de YouTube

Finalmente, porque le da nombre a esta entrada y porque es Guns N’ Roses y porque ya no se hacen vídeos musicales como este y porque no hay mejor metáfora para los alocados, pasionales y atormentantes solos de Slash.

Imagen de previsualización de YouTube

Sleazy Listening

By Caroline Gil on noviembre 18, 2009

Caroline Gil nos lleva dar un vistazo a la riqueza de la música “stock” que acompaña a otros medios.

BarbaraNitke_1

Aventúrate un día a echarle un oído a la música de fondo de cualquier reality show, serie de comedia (específicamente pensando en la cautivante música de 30 Rock o el uso de stock music en It’s always sunny in Philadelphia), Dateline, el anuncio mal doblado de Frebreeze; el riff que anuncia la llegada del villano, las campanas justicieras, la percusión suspensiva. Production Music has come a long way, baby or has it?

Las suntuosas y compactas composiciones de Syd Dale, Laurie Johnson (compositor de la Banda Sonora de Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb), John Barry (de la fama de Midnight Cowboy), Raymond Scott entre otros tenían, en su tiempo la función a principios y durante sus carreras de evocar locales exóticos, impulsar la compra y venta de artículos, vender el cocktail shaker para el mai-tai y sazonar el dinner party. Estos enigmáticos y desconocidos compositores trabajaban en esencia desde los 1950 hasta los 1970 para lo que es conocido como Music Libraries como lo son la KPM y Amphonic que para la fecha persisten en el negocio de proveer las patentes de uso de estos temas en cine, televisión y radio bajo la suposición de que estos temas estaban bajo el mandato de que fueran pegajosos, atemporales, modesta y precisamente confeccionados- the bare essentials of pop music.

Efectivamente causando implosiones en nuestro subconsciente, estas piezas instrumentales nutrían y se nutrían de movimientos musicales de vanguardia de la época sin necesidad de ser tan ásperos y agresivos que sus homólogos más arriesgados. Compilaciones algo recientes como Music for TV Dinners (1997), Music for a bachelor’s den (1995), re- issues de el mítico Music to be murdered by y antologías de la gama de programas televisivos como Ren & Stimpy hechas por fans revelan que en estos tiempos difíciles, amigos, ese elemento de escapismo en la música, la fascinación con el otro a lo lejos, las implicaciones de la tiki manía proveen un carismático alivio, dado por la familiaridad de los temas instrumentales, en los medios de comunicación.

En álbumes como Music for TV Dinners (1997) podemos percibir matices de crime jazz en temas llamados, what else?: Chase that Car de Laurie Johnson, en Beauty Parade de Syd Dale uno es literalmente transportado a un camerino en soft- focus- provided by Leg Avenue hosiery abombado de Aqua Net, Disc a Go Go se confunde en una ocasión con It’s not unusual de Tom Jones y hasta lo supera, Shopping Centre imagina el espectáculo de la elástica banda transportadora encaminándose a la caja registradora en el supermercado .

Every one is perfectly, splendidly evocative of memories that may not even be our own. If you buy the notion that we have a collective unconscious, this is what our collective unconscious whistles when it’s doing the laundry.

Estos pequeños milagritos de música pop, el humor tongue in cheek, la orquestración grandilocuente recuerda a una era dorada donde grandes composiciones eran dispensables y los Neptunes no existían, lo único que podemos hacer es escuchar atentamente y soñar que estamos meciéndonos en el pecho de Anita Ekberg zumbando dee dee dah dee dee dah mientras la música de Syd Dale te toca el órgano.

Imagen de previsualización de YouTube

A propósito de Halloween, Caroline Gil nos presenta una pequeña colección de los temas y compositores que nos hechizan a diario.

6a00e39827f7108833010535c7d2e4970b

Contrario a las deducciones iniciales, hay muchísima tela (o cesos o vientres o lo que sea) por cortar en la música que extrañamente está fijada a lo oculto, más allá y con mas implicaciones del Monster Mash. Es llamativo como las imágenes violentas que nos hemos visto acostumbrados a ver usualmente  traen consigo un soundtrack que toma prestado elementos del  rock en su uso más ambiguo, como en la criminología se intenta empañetar el rol de la música como motivo para asesinatos y crímenes, Trench Coat Mafia, Death Metal Murders en Italia, los asesinatos en Noruega vinculados a un cantante de un grupo de Black Metal (aquí un fascinante exposé de la escena de música y sus personajes clave a través de The Believer), los ejemplos no se agotan.

Motley Crüe’s Save our Souls, Saxon, Billy Idol guturalmente exorcizando en películas como Demons,  el keyboard agota-paciencia de Goblin en la filmografía de Dario Argento, la atormentante música que acompaña las películas de Herschell Gordon Lewis, donde el mismo figura como principal compositor de la banda sonora de sus festines de sangre y vísceras de bajo presupuesto. Combinando en la sublime banda sonora de Blood Feast, timbales que funcionan como el corazón de las melodías, violines y un órgano requeté deprimido. Hay que preguntarse, ¿cuál es el empeño de apiñar lo oculto, tenebroso, violento a la música? Why does rock n roll speak to our thrill- seeking badassss perverse side? Es la temática de las canciones aisladamente, como en el caso del grupo Deadbolt,

Imagen de previsualización de YouTube

Los referentes constantes caricaturescos de grupos como Messer Chups,

Imagen de previsualización de YouTube

Los numeritos teatrales de Black Sabbath aquí con el fabuloso Ronnie James Dio:

Imagen de previsualización de YouTube

Nada malo con dosis saludables de transgresión y fantasía, después de todo, el mal imaginado es romántico e intoxicante. Habla de nuestra dualidad, los panteones de nuestra mente, en el mejor de los casos de una manera catártica y como decía el grande Klaus Kinski:  “One should judge a man mainly from his depravities. Virtues can be faked. Depravities are real.” Y seguramente, the kids are going to be alright, right?

Imagen de previsualización de YouTube

Música para cine silente

By Caroline Gil on octubre 31, 2009

Caroline Gil comenta sobre dos artículos que tratan la unión de la música contemporánea con el cine de antaño.

tom_verlaine060209-011

La  bestia de Tom Verlaine en conjunto con Jimmy Rip y en asociación con Kino Video han sacado un DVD titulado Music for experimental film y en el sitio web de apreciación a la actriz Pola Negri hay dos excelentes artículos de música contemporánea acompañando proyecciones de cine mudo o mejor dicho, de a principios de siglo.

Imagen de previsualización de YouTube

Queda exaltada la música acompañante de cine, puesto a que la población en general se cree que el cine mudo consiste en imágenes arrítmicas e inestables que parpadean mientras un caballero solitario juguetea en un piano down in their pit. Y es natural, con cada vez menos personas asistiendo a salas de cine y un ilimitado número de personas que apuestan por bajar películas al simplemente no querer estar subordinados a los programas de grandes cadenas de cine- léase Caribbean Cinemas localmente; mucha gente olvida que en cuanto al cine de la época muda y parafraseando al director Henry King, la música compone un 40-50% del valor de entretenimiento de una película.

Lo difícil, para muchos es determinar cuándo es válido fundir música contemporánea con películas de la era silente, y cuando como en el nefasto ejemplo de Giorgio Moroder- productor notablemente de la banda sonora de Scarface, que en 1984 financió la restauración, un nuevo montaje (de153 minutos a 24 imágenes por segundo a 80 minutos) y adhesión de una nueva banda sonora a Metropolis con temas de Pat Benatar, Bonnie Tyler, Adam Ant, Loverboy y Freddy Mercury; a mantener la precisión cronológica del tiempo en el cual se hizo la película. En lo que sí se puede estar de acuerdo es que la música de acompañamiento debe armonizar con la película, You try to underscore it so that it doesn’t overpower the film, but [rather] gives it the correct feel. Ciertamente existen casos donde compositores contemporáneos traen a la atención clásicos del cine al fijarles nuevos acompañamientos musicales, desde Phillip Glass con la versión de Tod Browning de Dracula (1931) al Cinematic Orchestra y su rendición músical de Man with a movie camera (1929) de Dziga Vertov hasta cabe el esfuerzo de Johnny Greenwood, guitarrista de Radiohead con el recopilatorio de imágenes de filmotecas, Bodysong (2003).

En este caso, el acompañamiento de Tom Verlaine y Jimmy Rip escoltando a L’étoile de mer, Emak-Bakia de Man Ray, The fall of the house of Usher de James Watson y Melville Webber, The life and death of 9413 a Hollywood extra de Slavko Vorkapich and Robert Florey, Rhythmus 21 de Hans Richter, Brumes d’automne de Dimitri Kirsanoff y Ballet Mécanique de Fernand Léger conducen sensiblemente a estas películas de corte experimental de a unos pocos minutos cada uno  a través la sutileza del lead guitar de Verlaine y la guitarra rítmica de Rip. Son extremadamente buenos cuando imitan los sonidos de la lluvia, la caída de un martillo, un tren que pasa con sus instrumentos y cuando hacen eco de algún motif como es el caso del intertítulo de la colección Raymond Rohauer, quien, a través de su curador fue responsable por coordinar este DVD y sus recitales, un hook ascendiente que garantizado se te pega en la cabeza (por reconocimiento del autor David Gasten). Es un placer cuando las cosas se hacen bien, a precios de oferta según amazon y contrarrestan la incongruencia de ver El gabinete del Dr. Caligari o cualquier otra en un antro de segunda, donde ni la música ni la película entran en convergencia, a donde podamos presenciar que la unión de la música y el cine es una infinita.

Aquí una entrevista nítida con Tom Verlaine y Jimmy Rip sobre este proyecto

Tell the world!

By Caroline Gil on octubre 21, 2009

Caroline Gil nos ofrece un comentario sobre lo que rodea al grupo neoyorquino Vivian Girls antes de su visita a Puerto Rico.

da07

Las protagonistas de las pinturas y la narrativa que acompaña el voluminoso trabajo del friki por excelencia Henry Darger; The Story of the Vivian Girls, in What is known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinnian War Storm, Caused by the Child Slave Rebellion, en esencia las chicas Vivian, unas chicas, aunque en ocasión representadas como hermafroditas, que luchan y prevalecen en contra de las hazañas maléficas de los adultos.

Las míticas hermanas le dan nombre al trío neoyorquino Vivian Girls que se presentarán en la isla la semana próxima. La dulce pero siniestra imagen de las chicas retumban en la música de las Vivian Girls que cosecha wall of sound-esque, lo-fi garage contagiado de un prudente feedback embozado.

Lo cierto es que parte del online jangle que gira alrededor del grupo consiste en sus muchos referentes, que no son ni rechazados ni adoptados por las mismas chicas, que si el cassette C86 de NME, que si Black Tambourine etcétera que no es más que promoción para el grupo, que en consecuencia ha estallado de la noche a la mañana y que según un perfil del New York Times, ha impulsado al perfeccionamiento de su shtick en su nuevo álbum Everything goes wrong (2009). En el articulo Cassie Ramone, guitarrista/ vocalista confiesa: “I don’t really feel comfortable sharing what the songs are about,” even with band members, she said. “It’s a trust exercise.” Y resulta extrañamente entrañable y tierna a pesar de contradecirse por completo: ultra humano.

A su vez en unas mini entrevistas en uncensoredinterview.com describen la falta de la experiencia fish out of water al viajar con la banda porque siempre les espera una comunidad con brazos abiertos y kindred spirits. Si nos fuéramos dejar llevar por el perfil del Times, la acreciente popularidad del grupo y el promotor Todd P; You probably won’t get another chance to see V.G.’s play a small space like this again, sans V.I.P. lists & online R.S.V.P.ing & all that. A lo que Cassie Ramone responde: Those are our favorite kinds of venues to play. A menos que te de frío olímpico.

viviangirlsflyer

Independientemente

By Caroline Gil on octubre 7, 2009

Caroline Gil reacciona y comenta sobre el termino “indie.”

173554__campus_l

En una celebración de esta parcialmente concluida década, Pitchfork nos trae un artículo sobre uno de los temas más exasperantes y tal vez más debatidos de estos tiempos-  la música indie.

Tan vago y esquivo como su raíz etimológica, la música indie es eso mismo, música confeccionada independientemente most commonly associated with unsigned or minor label bands that have a folk/alt/rock/electronic sound de eso a lo banal y quebrantadas que han quedado nuestras percepciones de la música indie es un salto. Nitsuh Abebe ilustra:

Soon enough any film, book, or cultural product that came anywhere near a certain sensibility– anything anyone would describe as “quirky” or cleverish or tender– fell in the indie bucket, too: Garden State with its hilarious Shins scene (donde Natalie Portman afirma que escuchar The Shins le cambiará la vida a Zach Braff), Wes Anderson movies, Dave Eggers (??), Juno, Zooey Deschanel’s general existence, private colleges, button shirts, the Internet, IKEA, Miracle Whip, literacy[…]

Abebe ofrece una pequeña narrativa de los comienzos de la musica indie, comenzando desde 90’s alternative rock (otro termino retorcido y capcioso) que con su inmensa popularidad de día a noche cargado de emblemas deslenguados, enérgicos e irónicos promocionó un movimiento de placas a posicionamientos más twee y lo-fi. Luego, al tiempo la audiencia indie se re-agruparía; surgen grupos como Elliott Smith, Belle & Sebastian, Air, Cat Power- shit most people like.

There were things about the songs that were comfortable and traditional, which was how consensus got built around them: They were easy to like. But there were also things about them that, in the context of their time, seemed rare and special and worth getting behind.

Esa cualidad de que la música vive contigo en tu claustro y comparte tu miseria, soft-spoken and intimately. De momento, a principios de la década, la música se torno predecible, everything tried to be so clever and cerebral and nice, el uso habitual del internet y foros de música favorecieron la queja y la búsqueda apuntando sus miradas a sensibilidades fuera de la orbe indie.

It’s funny how umbrellas work, though. Because the more some people wanted to dig down toward something fresher and rowdier– noise, metal, club music, weirdo back-shed clangers– the more they left that other indie sensibility, the allegedly polite and earnest and po-faced one, to sail its course. And its course was to get really, really popular. It became the kind of thing an average American teenager might casually listen to without feeling there was too much meaningful or different about that choice: It’s just guitar-pop, right?

It’s only rock and roll, but I like it. La sombrilla de la cual habla Abebe no pudo sostener el flujo abrumador de información e influencias, que nos ha modificado en una especie de confederate cool hunters, escarbando en los confines más ocultos de la red un boosting peak y luego revelarlo en el status de facebook o myspace o twitter o lo que venga próximo.

More and more, we define ourselves– or pride ourselves, or at least “express” ourselves– via our skills in picking interesting things out of that cloud of options. We probably shouldn’t be surprised that somewhere in this process, “indie” completed its trip from being the province of freaks and geeks to something with cachet– something that appeals to people’s sense of themselves as discerning. Something that is, in some quarters, enough of a staple of “cool” that people begin to feel oppressed by it, to the point where some people’s defense of liking it is no longer a defense against being weird, but a defense against being trendy.

Creando una tensión entre una audiencia cautiva y complaciente con la música indie –as is y luego una audiencia aburrida con ansias de de un boost de energía punk, más desconocido, más ruido. Y ciertamente lo positivo de esta tensión es que despierta una pasión enardecedora; I keep seeing that old punks-versus-wavers type of tension surrounding things– a real tension, a real desire for things to go in opposite directions. El autor finalmente lleno de positivismo prevé un espasmo avecinando de la tensión.

I don’t know what, precisely, to expect, but I can’t think of another time in my life this “indie” world has looked quite so ripe for shaking itself up. I’m excited for it– I think we’ll all enjoy it. It’ll be awesome. I promise. You’ll be there.

Al ser autor de Pitchfork, claro, es fácil darse ese lujo de ser tan positivo y a su vez lucido, pero algunos otros vemos el futuro de la música un tanto mas apocalíptico.

Tras el obvio desinterés por el desarrollo cultural de esta administración, Caroline Gil comenta la prohibición de varios libros de gran valor cultural por el DE, entre estos El entierro de Cortijo.

yque

En mi colegio de princesitas güaynabitas, nos dieron un snippet de El entierro de Cortijo de Edgardo Rodríguez Juliá, subordinada a una desaprobación clasista, con cuyo operativo, estoy segura que Luis Fortuño está muy cómodo y consciente.  Los éxitos y logros musicales de Rafael Cortijo y sus ramificaciones en la cultura popular puertorriqueña, emergente de sectores histórica y perpetuamente empobrecidos se estrellan y retumban en el evento masivo de Cortijo’s Wake (tomado de la traducción al Inglés,  con la aprobación de Rodríguez Juliá, que añade significado de awakening y a su vez se entremezcla con El Velorio (‘The Wake’) de Francisco Oller).

Claro, en mi salón de clases éramos puras nenas, que no debíamos preocuparnos por el mensaje de Cortijo saliendo del caserío Lloréns; solo debíamos aspirar a ser primeras damas y aparecer en la versión de In Style del Nuevo Día- ser fabulosas en todo.  Irregardless, al son de sus ritmos, originados en el puro instinto y sin partituras, bailó toda una generación de puertorriqueños y El entierro de Cortijo hace alusión a una de las herencias musicales más ricas que tenemos como puertorriqueños; el quitarlo del currículo de las escuelas como pretende hacer el Departamento de Educación como si se tratase de un procesador de palabras donde cualquier texto con teta, culo, mierda y bicho es erradicado sin tener en cuenta contexto, contenido y relevancia, como tratando de esconder la bemba, la mancha de plátano sólo nos sirve de cómo lección de que vivimos en un sick, sad, world donde personas en altos rangos ejecutivos vienen a por la cultura y música tradicional afroantillana.

Haciendo eco de un prejuicio y desdén por parte de Rodríguez Julia a la cultura del caserío-léase afroantillana,  en general Guillermo Irrizary apunta (pero no dispara) en La dinámica racial y el discurso antropológico en El entierro de Cortijo:

Se ve un intento por significar a la masa como índices del desorden, de la falta de modales propios, del descalabro moral y para recalcar la crisis de esta comunidad se utilizan, como ejemplo individuos que son narrados y enjuiciados a partir de unos prejuicios [.. ] (que) demarcan la crónica no como un texto que problematice la cultura puertorriqueña sino como un texto que petrifica unos prejuicios reinantes en la isla.

Prejuicios y valores tangibles tan evidentes desde la decisión del Departamento de Educación, a ostentar de pedigrees europeos y gringos con estickers en la mini-van a reducir a un músico extraordinario por su africanidad a censurar a un autor por atentar a describir su entierro sin evidente tapujo a Talento de Barrio y su glamour de bajo mundo derivado de una sub-cultura hip-hop afincada  en el lujo, brand names y comemierdería.

The account consistently focuses on the highly charged encounter between the “ordinary” people who have turned out to pay homage to their cultural hero and the self-conscious, white, middle-class, intellectual for whom this “people people” (of whom black, working class women are seen to be re seen to be emblematic) remain “Other”.

Que hemos llegado a un punto donde la cultura se ha reventado en mil pedazos,  pero igual que a más de 20 años desde el Entierro de Cortijo este permanece como un texto clave en el constante debate alrededor de la cultura popular, raza, clase e identidad nacional en Puerto Rico y su diáspora.

Una justicia poética, of sorts.


/