TRANVÍA DE LUNAS

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    En esta entrada para La Generación del AtardecerDaniel Pommers narra una breve conversación entre dos espías.

    La Última Guerra eliminó las fronteras entre los mundos y sus habitantes.

    An intriguing young-looking dwarf galaxy

     

    Breve conversación de espías

    Cubil viene a mí con una fotografía, antes de mirarla noto que sus brazos están tajeados: Me mataron a Arla, dice Cubil, él la mató, le cortó el cuello. . . Esta es la foto de Gustaf, fue él quien la mató.

    .          .          .

    En el informe climatológico de región dijeron que hoy podremos ver el último ciclo satelital por el noreste de las lunas rojas, así es, después pasarán cuatro décadas hasta el próximo alineamiento. Voy a sentarme frente a los espejos de Yu Opp a grabar el movimiento de las ocho lunas; no sé si usted conoce la tradición de mi región pero este evento lunar es algo maravilloso para nosotros, definitivamente vale la pena el viaje hasta la Pecera, de eso no tengo duda. En mi satélite, los curiosos se reúnen en un lugar similar a los espejos de este lugar, la diferencia de la ocasión estriba en los preparativos, por ejemplo, ustedes le dan bastante cobertura a las coordenadas en donde estarán las ocho lunas al final de la temporada, es cierto, el enfoque de la Mes en la región es crear  el interés necesario para que los habitantes vayan a observar la movida lunar por lo menos una vez, de esa manera, invitándolos a explorar a Yu Opp, despiertan el sentimiento de aventura en algunos; así fomentan que los habitantes piensen en moverse, en invertir recursos en la zona. Me parece una maniobra cultural efectiva pero si trabajaran el ciclo lunar como lo hemos hecho en mi región desde siempre podrían atraer la atención de más visitantes.

    Los líderes mi zona implementan un plan de trabajo que sugiere la importancia de que todos pueden participar en los comités para el desarrollo de recursos, así como ustedes, la única diferencia es que nosotros celebramos fiestas durante el ciclo completo. Esto ha funcionado siempre y al momento continúa siendo la norma. Pero no quiero hablar solamente de mí, dígame, ¿de dónde es usted?

    Soy habitante categoría dos. Es un placer, ¿usted, cómo se llama?

    O sea que nació aquí. . . A ver, si tiene esa clasificación es porque nació en el Distrito Im, ¿correcto?

    Sí.

    En Im conocí a los jefes de zona. A pesar de los comentarios de la disidencia puedo decir que los jefes son personas comprometidas con la estabilidad de la región.

    Estoy de acuerdo con usted. Le confieso que mi abuelo fundó la IMP.

    Qué interesante. . . ¿Usted es miembro activo?

    Sí, desde que cumplí los catorce años de edad. ¿Cuál es su nombre?

    Lo felicito por eso, la organización IMP es lo más parecido al congreso que tenemos allá en mi hogar.

    ¿Qué opina de las ordenanzas que la Mes ha hecho últimamente?

    Estoy seguro de que usted y yo compartimos los mismos resentimientos contra la Mes. Me han informado acerca de la última ordenanza, la Mes no entiende los problemas de la región, están equivocados.

    Lo sé.

     

    Un hombre joven interrumpió la conversación tropezándose conmigo; miró hacia la nada mientras pedía disculpas para continuar su marcha borracha por el pasillo del tren.

    Dígame, ¿cuál es el nombre que su abuelo utiliza como miembro de la IMP?

    Agosto Reprís Diego.

    Entonces eres Gustaf.

    Sí, es mi nombre. Me alegra que alguien todavía conozca nuestra historia. Pero no me ha dicho el suyo, dígame ¿cuál es su nombre?

    El fantasma de una pulga por William Blake

    El fantasma de una pulga por William Blake 

     

    La conductora del tren anunció que estábamos en el poblado de Yu Opp. Gustaf quiso ponerse de pie pero resbaló cayendo encima de una señora que viajaba con dos niños, deduje que eran sus nietos rápidamente. La abuela permaneció en silencio mirándonos endiablada; Gustaf le hizo caso omiso a la anciana pero se puso bastante incomodo, imagino que por el hecho de haber perdido el equilibrio delante de los niños, lo sé porque al balancear su cuerpo evitó tener contacto visual con la anciana, limitándose a sonreírle a los niños.

     

    Venga Gustaf, le ayudaré.

    Gracias por eso. . . Todavía no sé cuál es su nombre.

    Verdaderamente, disculpe, hemos conversado por más de dos horas y no me he presentado. Bur, esa es la manera más sencilla de escribir y de pronunciar mi nombre. Voy a mostrarle cómo se escribe. . . Aquí tiene, verifique mi identificación, se dará cuenta de por qué en este satélite los habitantes solo usan las primeras tres letras para hablar conmigo. . . Mi nombre es BurailliVients Ens Toit, ¿entendió? Ahora sí, oficialmente podemos decirnos «Mucho gusto».

    Es un placer conocerlo Bur.

    Igualmente, usted ha sido un buen compañero de viaje.

    Bien, Bur, debo irme. Cuídese, me bajo en la próxima estación.

    Que tenga un buen día.

     

    Apreté su mano despidiéndome con una sonrisa. Mientras observaba su espalda encorvada alejarse por el pasillo quise saber por qué uno de los miembros más importantes de la IMP viajaba a Yu Opp sin acompañantes, más si la razón era celebrar el ciclo de las lunas rojas; Gustaf estaba solo desde la primera plataforma, en ningún momento pude ver representantes del grupo al cual pertenece. Según lo dictan las reglas, los habitantes de su zona deben viajar en tren acompañados por no menos de dos escoltas de la IMP. Pero ese no es mi problema, soy de un mundo desconocido en donde siempre llevamos a cabo la misión que nos han encomendado. Mi deber es meter la mano en la boca del paciente y hurgar en su garganta para buscar organismos que no hayan sido clasificados en mi región. La tarea no es sencilla pero la verdad es que después de dos décadas en servicio puedo decir que me agrada lo que hago, me pagan buen dinero, a tiempo y siempre, ¿qué más puedo pedir, no? La foto que guardo en mi chaleco fue tomada el día que el congreso nos licenció como soldados. Soy uno de los diez viajeros comisionados para investigar las formas de vida que han florecido en los satélites enemigos.

    Han pasado bastantes años desde que las guerras acabaron pero regresar a mi satélite no es posible, todavía somos nueve soldados que continuamos las movidas de combate. Si la soledad me visita miro la foto, así puedo recordar nuestra hermandad y las estrategias de nuestro amor; entonces el calor de un mejor lugar rehabilita mi sangre. Mientras viajo a otros planetas sé que voy alejándome de lo que conozco es mío; pero con el simple acto de mirar la foto por algunos segundos logro calmar mis ansiedades. Es el remedio para vivir tranquilamente aun cuando la realidad de nuestra encomienda sea portar invisible la violencia de nuestro secreto. Esa es la victoria; el sentimiento de combatir al enemigo abrazándome a la paz lejana de mis compañeros.

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      Autor de la entrada

      Esta entrada fue escrita por quien ha escrito 39 entradas en Frecuencias Alternas.

      Daniel Pommers (Ceiba, 1985). Estudió bachillerato en Sociología en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras y en el Programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón en Santurce. Es autor del libro El esqueleto presenta (Ríos Piedras. Editorial Bacanal, 2009) y Que así sea: Poemas 2005-2011 (Trujillo Alto. Gato Malo Editores, 2013); asimismo, ha colaborado en revistas y periódicos nacionales como la Revista Bacanal (varios volúmenes), La Polis, Hotel Abismo (volumen #6), Periódico El Rehén, TeknoKultura, Letras Salvajes, Revista Digital Voces Subversivas a la vez que continúa su labor cultural en chocarreras.blogspot.com publicando relatos, poemas, crónicas y ensayos. Actualmente forma parte de Generación del Atardecer Presenta y es presidente de la editorial puertorriqueña e independiente Gato Malo Editores.