La Generacion del Atardecer Presenta: “El Espectro de lo Real“, conclusión del cuento, “El Desierto de la Desertización de la Tierra“. Decodificando en sincronicidad, esa ontología virtual que produce al cuerpo enredado en Verdades que siempre son catacumbas.
-Programando un Corto/Circuito -
“Nunca he dicho una verdad y a la misma vez nunca he dicho una mentira,
no creo en la falsedad y no debes creer todo lo que diga.
Soy un cuento de ficción, nunca habrá nada real en mi vida,
una puta alucinación… YO soy el engaño, YO soy la mentira”
- Un Final Fatal, El Engaño y La Mentira
Un buen día en plena hora de recreo, cuando la locura de arena estaba en todo su apogeo, varios de l@s chic@s habían teorizado, gracias a una conspiración previsoramente codificada, la triangulacion de los brazos de silicon que se acercaban a cobrar la cuota del día. La brigada prontamente se aferro de las coyunturas de defensa, consiguiendo mantenerse enganchados lo suficiente como para ascender a niveles superiores. Aquellos que estaban cautivos gritaban e imploraban por ser liberados de las siniestras manos por los vanguardistas del arenal. Estos intentaron separar los miembros de las palancas pero sin ningún efecto. Finalmente los mecanismos de seguridad se detuvieron en un nivel con múltiples vías de jaulas autómatas, allí fueron arrojados y velozmente movilizados. para nunca más ser vistos. Minutos de ascensión mas tarde, las manos se detuvieron y los escapistas, al fin pisando suelo firme, exploraban el territorio donde acaecían, un nuevo nivel de la supra-estructura. Este nivel poseía paredes distintas a las acostumbradas en el sótano, de metales mohosos y cemento fracturado por donde quier. Aquí los paneles, el techo y el piso tenían luces en su interior, emanaban una dulce y pasiva luminosidad. Entre más se internaban en las tripas de este nivel, los pasillos se tornaban en cilindros que de ves en cuando conectaban con almacenes repletos de puertas y portales. Los monstruitos, ya aptos y eficientes en las artes espaciales de la simulación y la di-simulación espacial, analizaban y ponían en marcha métodos de deducción e inducción psico-matemáticos, co-rrelacionando cautelosamente el territorio, aquellos fenómenos físicos chocarreros, con el mapa codificado, la multitud de pasillos, cuartos, almacenes, túneles, escaleras, abismos y trampas. Toda una cosmovisión de saberes fluidos, producciones/tecnologías simbologicas, (con)ciencia-poética del orden establecido en los dispositivos que necesariamente inscribieron en sus neuronas para navegar la Maquina. Así es como el eficiente escuadrón de sobrevivientes se vertían en cada espacio, hábiles agentes foráneos, indagando, calcando y chupando esas inmensas venas del Levitan por un portal de escape.
“Survivor! He knows no prison. They are all over the prison floor, but you never saw them looking melancholy. They kept Cruising. No imprisonment for the cockroach. Life impending drastic survivor through the millenias, through the eruptions of time, past the dinosaurs, witnessing the flight of birds for the first time. Clouds dying, asteroids hitting the earth. No prison for the cockroach. I have such respect for those bastards.”
- Timothy Speed Levitch
26 horas de caminata post-éxodo. Después de haber burlado las defensas del primer circuito de control, la cuadrilla ya sentía la hostilidad de la falta de H2O y nutrientes. Los mismos se aproximaban a una compuerta de hierro reforzado de aproximadamente unos 15 metros de altura y 20 metros de ancho; una puerta lógica. Dieron cuenta de lo que yacía frente a la misma, un surtido de esqueletos empolvados por el camino, seguramente de otros elegidos de otros tiempos ya olvidados. Pasaron los minutos en lo que encontraban algún panel por el cual filtrar sus herramientas en el circuito del portal, y acezar a su orden/programacion simbolic@. Ese juego de binarios, esa señal de 1 – lógico que es afirmar, activar o verdadera, y su gemelo aquel 0 – lógico, es la otra señal de no afirmación, negativa o falsa. Al representar las señales mediante variables lógicas. Como cada compuerta es un diagrama en un diagrama, meros circuitos fractales, pues se representa mediante un símbolo que incluye las entradas y salidas, por donde los monstruitos escapistas calculan su lógica operacional, la gnosis de la bomba heuristica. Finalmente logran su propósito de hackear aquel terminal improvisado y la compuerta comienza a abrirse. Cuando de repente una voz se hace escuchar por todo el complejo y les dijo lo siguiente “¿No quieren jugar mas? ¿Buscan alejarse de esta machina de experiencia? ¿con que fin? Allá afuera no hay nada. Si continúan esta hazaña penosamente morirán. Aquí se les alimenta, se les mantiene vivos bajo estrictas normas de espacio, tiempo y biometría. El juego siempre debe continuar.”
58 horas post-éxodo. El terror, la incertidumbre, la frustración jugaban con su reserva y determinación de la gran huida de aquella estructura. Pasaban las horas y se disminuía la energía de sus organismos, con la misma se desvanecía su eficiencia cognitiva. La voz, ese protocolo invisible de seguridad del cual no habían prevenido los seguía con su temible omnipresencia. “¿Donde esta el mundo que buscan? ya no queda lugar alguno al que huir, los peligros y los miedos también tienen consistencia, y claro la seguridad, el fantasma de la vulnerabilidad habita en ustedes, planea como un furioso virus sobre todos los planetas. Todos estamos en peligro y todos somos un peligro para los demás, solo hay tres roles posibles que representar: el de perpetradores, el de victimas y el de daño colateral. Las victimas claman venganza y cambiar de rol y los que no son victimas tiemblan en la noche, en la soledad que solo la mortalidad les ofrece de que en cualquier momento pueda llegarles su turno, como sin duda llegara”. El escuadrón de bestias sapientes, de aquellas criaturas atrevidas continúo transitando cuartos tras cansado cuarto, de diferentes tamaños, algunos bien alumbrados, otros en total oscuridad, con numerosas puertas y portones en cada uno, pero todos repletos desperdicios orgánicos, libros, maniquíes, muebles e inmensas maquinas muertas. Transcurrían los espacios y los tiempos, comprendiendo que si desean tomar espacio en el universo como seres multicelulares tendrían que ser mas veloces, su tiempo se agota.
“Hoy atraparon a otro hoy, aparece en todos los periódicos: ‘Joven arrestado por delito informático’, ‘Hacker arrestado por irrumpir en un sistema bancario, ‘Malditos críos, son todos iguales’… O nos gobiernan los sádicos o nos ignoran los apáticos. Los pocos que tienen algo que enseñarnos encontraron en nosotros alumnos dispuestos, pero esos pocos son como gotas de agua en el desierto. Este mundo es nuestro, el mundo de los electrones y los interruptores; la belleza del baudio. Pueden eliminar a algunos de nosotros, pero no a todos… después de todo, somos todos iguales.”
- Ultima transmisión del Mentor, La Conciencia de un Hacker
93 horas post-éxodo. Así fueron cayendo uno a uno, deshidratados y enloquecidos; inútiles cuerpos aquellos que no se movían ya. Y la voz acompañaba a los 3 residuos monstruosos sapientitos en su travesía. “Ya veo que perdieron otro recurso, que penoso. Pero prueba mi punto, la perversión no es una burda y anticuada psicopatología, sino todo lo contrario, posibilita y produce, designa una actitud subjetiva muy precisa que es una actitud de auto-instrumentalización. Considerando que el miedo histérico típico es volverse una herramienta del otro, por mera solidaridad o elaboración material. Así el componente cardinal de la subjetividad es histeria, ustedes piensan… Yo no sé lo que yo soy para el otro.”
“Siento una voz que me dice agúzate que te están velando. Siento una voz que me dice agáchate que te están tirando. y yo pasaría de tonto si no supiera que uno debe estar mosca por donde quiera y es por eso que yo digo de esta manera, que ese individuo no sabe en que se metió”
- Ricardo Ray & Bobby Cruz, Aguzate
-¿?- Con el agotamiento crítico de cada extremidad y facultad hábil de su organismo perdieron la capacidad de navegar. Reposaban mudos y aturdidos observando las sombras grises de este cuarto sintiendo la pesadez de su cuerpo y la fuerza que ejerce contra la todo poderosa gravedad. Cuando de repente, uno de los chicos siente un curioso y sutil movimiento en su rodilla, que se traslada al muslo y velozmente a su estomago. Sin energía casi para inspeccionarse, alza la cabeza del piso y da cuenta de algo que hace años no veía, un par de antenas miniatura ondulando. Una cucaracha imprevista siempre rastreando y caminando por su reinado. La misma continua su ruta através del cuarto y los monstruitos velozmente se incorporan y siguen la ruta de la bendita aparición callejera. La cucaracha se detenía y transitaba el laberinto (y sus dispositivos), siguiendo trayectos que parecían un terrible azar, como todo eficiente y adaptado agregado de proteínas, hasta arribar a una habitación con una bañera, un lavamanos y un toilettes. Justo en el techo de la misma había una escotilla desde donde irradiaba luminiscencia. Afanosamente los monstruitos reían entre gemidos secos y abrazos cansados; abriendo el portal hacia la perenne libertad siempre incógnita. “¡Jajajajajajajaja!” vociferaba la voz.
“El elemento del pensar mismo, el elemento de la exteriorización vital del pensamiento, el lenguaje, es naturaleza sensible. La realidad social de la naturaleza y la Ciencia natural humana… son expresiones idénticas… No sólo el material de mi actividad me es dado como producto social (como lo es inclusive el lenguaje por el cual el pensador esta activo), sino que mi propia existencia es actividad social, por eso lo que yo hago, lo hago de mi mismo para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.”
- Karl Marx





