La Generacion del Atardecer Presenta: El Desierto de la Desertización de la Tierra. Camina, obra y sobrevive el complejo método bio-métrico de la seca era Moderna.
-Bienvenido al Mundo-
Neil Young – Dead Man soundtrack
Los niños que viven en la fábrica realizaban labores a través de todo el magno edificio. Vertían metales derretidos en moldes inmensos, soldaban los ángulos y las coyunturas necesarias de la edificación. Eran diestros y siniestros en la elaboración de circuitos integrados y la minuciosa instalación y regulación de redes. Cámaras vigilaban cada movimiento, cada respiro, cada función neuronal. A los chiquitines que no siguieran las instrucciones ilustradas claramente por colores en el manual del buen vivir, se los llevaban en la noche de los aposentos. El protocolo de extracción era bien conocido por todos en la comunidad de metal. Unas entidades robóticas de cuatro patas se materializaban en nuestro nivel y emprendían a tragarse el cuerpo del blanco, de un bocado si era posible y luego desaparecían, según se rumora, a los niveles superiores, que estaban fuera de alcance por razones de autorización y de distancia. En el recreo todos suspendían sus labores y corrían gritando y riendo al patio interno del complejo. Era un gran cuadrado repleto de arena, las paredes que enmarcaban el arenal eran al menos de una milla de altura y no poseía techo, así que se podía divisar una luminiscencia en la lejanía.
“Por qué un cordero que había sido salvado de la muerte acabó muriendo oveja, cuestión tan estúpida como cualquiera puede ver, pero que se comprende mejor si la traducimos así, ninguna salvación es suficiente, cualquier condena es definitiva”
- Jose Saramago
Dunas entre dunas recorrían el corral, donde todos corrían y hacían núcleos de charla y vacilon. Discutían, gruñían, se empujaban, se tocaban. Aunque existían muchos sistemas centinelas, monitoreando por el bien de la facilidad, este era el único momento del día cuando no era posible cuantificar la totalidad de las funciones anatómicas de los monstruitos. De repente una ensordecedora y furiosa sirena se escucho por todo el rectángulo, los chicos instantáneamente se descontrolaron, su conducta trastocada por el estimulo sonoro. Unos aullaban y se arrancaban el pelo, otros brincaban vomitando, algunos se laceraban con las tuberías y maquinaria que brotaba de las paredes, otros golpeaban a puñetazo limpio la arena. La sirena debió haber durado unos 30 segundos, desatando todo un ordenamiento de caos. En la secuela de los hechos solo se podían discernir gemidos y suspiros en el silencio, y cientos de cuerpos jadeantes. Según leyendas virtuales distribuidas por l@s xuan-xue, aquel clan de nómadas que subsiste comprometiendo y descifrando dispositivos, engranes y circuitos desde una etérea periferia, el protocolo de la exaltación colectiva tenía un propósito específico. El trauma y la angustia post-estimulo era de tal magnitud que la conducta de los monstruitos aun buscaba reproducir ese éxtasis. En sincronía, todos se movilizaron, unos buscaban en sus bolsillos objetos cortantes, otros corrían a las esquinas y comenzaban a desenterrar envases, unos otros arrancaban trozos de la fábrica en si, para usarlos como artefactos. Velozmente los llenaban de arena y los lanzaban con toda su fuerza a algún pobre diablo en esa inmensa caja de arena. De vez en cuando se formaban cortas alianzas para exhumar objetos enormes entre las partículas. Lámparas, baldes, cráneos, botas; todas muy útiles para verter arena en su interior y hacerlos volar por los aires dejando rastros entre rastros de polvo que se entremezclaban en nubes. La arena se pegaba a sus cuerpos húmedos gracias al sudor, la sangre, las lágrimas, el excremento y la orina que emergía de sus organismos en acción y crisis, todo era parte del juego. En estos momentos se activaban protocolos de seguridad en el cuadrilátero de la Maquina. Entre la confusión de la conmoción, brazos mecánicos de silicón emergían de los niveles superiores y extraían a varias de las criaturas, se dice que para estudios adicionales sobre su anatomía o porque estaban en la lista de posible escapistas o insurgentes. Pero no se sabía a ciencia cierta donde los llevaban porque nadie regresaba. En cada ciclo de juego y desencadenamiento moría al menos un 10% de la población. Ya sea por contusiones, por sofocación o hemorragias. Más de una vez observe a alguno caer y ser pisoteado o enterrado vivos bajo toneladas esa arena compuesta de trocitos minúsculos de metales triturados, caracoles, rocas, hueso y plástico. Luego de una hora de juego sonaba nuevamente la sirena, inmovilizándolos para anunciar la clausura del tiempo de recreo.

"The ancient tradition that the world will be consumed in fire at the end of six thousand years is true, as I have heard from Hell." - William Blake
Cada 15 días una nueva cosecha era suministrada a la fábrica como por arte de ingenio del diseño. Vagones reventando de monstruitos descendían a facilitarlos através del espacio luminoso superior de la arca de arena. Muchas veces no se atrevían o no querían salir de los transportes, por lo tanto unas esferas flotantes entraban a las mismas y los electrocutaban sus extremidades de plata. Prontamente comprendían y corrían a sus nuevos espacios de dormitar, laborar y recrearse en este complejo de hierro. El dolor y el placer configuran el lenguaje universal.
“La cuota diaria de ocio, de las subjetividades de los internados, es necesariamente objetivizada para hacer funcionar el sistema. La población expresa sus impulsos, sus apetitos, sus deseos através de los símbolos que consumen diariamente. Como una válvula de escape que externaliza y cosifica a los sujetos en su totalidad; la máquina externa, experimenta através de los sujetos. Con el tiempo, se solidifica la domesticación simbólica, y la sirena es experimentada por los sujetos como un reflejo natural. En fin, los más íntimos sentimientos sapientes pueden ser radicalmente externalizados.”- Comunicación de l@s Xuan-xue
Continuara…


