La Trivialidad de la Transfiguración

La Generación del Atardecer Presenta: La Trivialidad de la Transfiguración. En esta sublime narración un/a Chaman participe del gran éxodo intenta re-encantar el cosmos atreves del enfrentamiento y la comunión con la Nada.

“The Gods lift up those who lift each other.”
- The Sacred Scrolls

Principio y Fin.

La patrona Juana la Reveladora, Chaman del mundo in-visible, estaba sentada en su camarote escribiendo las memorias de la comuna. Respiraba íntimamente con los ojos cerrados, exhalaba y sentía su aliento recorrer y estar terriblemente en conexión con el resto de los objetos. Coloco su esferográfico encima de su documento en su despacho y se deslumbro observando por la portilla de su camarote aquel silencio y dicha de los objetos inanimados en la negrura sin atmosfera. Recoge los papeles del escritorio y sale de la habitación, caminando por pasillos mohosos pero adornados con flora de todo tipo que germina de zapatos rotos, de latas de aluminio y de las mismas paredes. Se escucha una armonía de campanas, cada vez con más fuerza mientras se acerca con determinación. Juana confraterniza con las personas que cruza en estos callejones de metal y clorofila. Hasta llegar a lo que parece ser un inmenso teatro, repleto de seres, todos susurrando entre el incienso y la ansiedad. De repente Juana Revela su gnosis:

“Monkey killing monkey killing monkey over pieces of the ground.
Silly monkeys give them thumbs, they make a club and beat their brother down.
How they survived so misguided is a mystery.
Repugnant is a creature who would squander the ability
to lift an eye to heaven conscious of his fleeting time here.”

- Tool

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Y me encontraba en la cima de una colina dando cuenta de las infinitas manifestaciones de la energía, de cómo esta se puede configurar y hasta percibirse a si misma, como manifestación de palabra, de sonido que hace vibrar el átomo y lo confecciona a su paladar. Como el aliento de nuestro desertado planeta Acqua se iba diluyendo mezclándose con todo lo demás. ¡Y en Hora buena! Observáis como estos monstruitos invisibles que me conforman abandonan mi ser, y son reemplazados por otros. La entropía, este juego d perdurar se traga mi esencia no esencial, este cuerpo que es Amo y siervo, Dios y hormiga. Veía un jardín de torbellinos reciclar el cosmos, mantenido orden con su atroz menester de destrucción, así veía desaparecer lentamente los colores vivos, y eran reemplazados por violetas, hasta arribar a un color gris explayado entre la basura que orbita la creación y los cuerpos de los que perdieron su chispa de dinamismo, volviendo a ser Uno con el universo, abandonando la pesadilla que es la Connaissance.

“Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para designar algo en el cuerpo… Dices “yo” y estás orgulloso de esa palabra. Pero esa cosa más grande aún, en la que tú no quieres creer, – tu cuerpo y su gran razón: ésa no dice yo, pero hace yo.”

- Friedrich Nietzsche

Nada quedaba de aquellos hermosos verdes y amarillos que daban vida vegetal al planeta, o de los azules cambiantes de los océanos; ya no se advertían los colores multicolores que le daban a todos los sapientes. Los humanos, los centauros, los marauders todos con sus ciudades, torres de intercambio, prostíbulos, almacenes, baños y vestimentas; todo se hacía uniforme, la Acqua, parecía un inmenso desierto que se extendía en el horizonte, solo caracterizado por grandes montañas y enormes cráteres profundos, en los que solo quedaba polvo. El Sol se comprendía, como una terrible esfera de luz, el sistema solar aquel interesante juego de canicas que nadie iba ganar, pero donde todos debían actuar, ser parte del Drama cósmico, la puesta en escena de procesos y millares de lágrimas. Al no haber atmósfera, casi no se distinguían diferencias de gamas, solo matices de un gris desconsolado, como haciendo eco funerario del final de un astro.

Jardines de Tolyman

El universo es una multiplicidad, un rugido, una avalancha de oportunidad, un monstruo de energía. Constituye ficciones tales como principios y fines, como identidades y simulacros. Todo atrapado dentro de este inmenso espacio de potencial infinito. Pero hermanas y hermanos, se preguntaran aquí en este tan familiar conflicto entre conflictos de sapientes, como es que Dios permite la desgracia, ¿como Dios arremete contra los que aparentan ser puros y deliciosos, amorosos y candentes? Pues en realidad es que la bienaventuranza no requiere ninguna salvación. Dios esta perdido sin nosotros, un mero aliento entre alientos abandonado como cualquiera en el medio del horizonte en la oscuridad de este asentamiento en Tolyman. Aquí, también creció ese apetito, se solidifico. Aquello sin forma busco establecerse como Amo y Dios, como un río de Panóptico que fluían para las nuevas ciudadelas, para los nuevos sistemas de comercios, en las sus sacros templos. La vida con letras mataba al Verbo, lo ahogaba en regulaciones, lo canalizaba hacia la enajenación, hacia una terrible contrariedad. Gracias a la conciencia los antagonismos resurgen, y nosotros los sapientes nos confundimos en esencias, en modus operandi que creemos son univeralisables, nuestra percepción naturaliza chistes arbitrarios que se condensan en identidades irrevocablemente conflictivas. Eso es vida y muerte, eso es día y noche, eso es la historia del mundo. Y a la vez no. Ahora, ninguna de nosotras peca de  la ignorancia, sabemos que se acercan las autoridades a reclamar los globos de agricultura híper-espacial, los centros gravitacionales, los inmensos recicladores de agua y hasta los centros que construimos para educar a los chiquitines. Vienen a domesticar nuestras estructuras de producción y comunidad, que a su ves nosotros tomamos de ellos cuando divisamos que nos esclavizaban. Se acercan ahora mismo mientras nos encontramos aquí en comunión. Bien entrenados para sobrevivir haciendo la voluntad del Mercado intergaláctico, del Magistrado y de la Eklesia dogmática siguiendo dicciones que dicen ser la Verdad, instituciones que antes nos protegían, que antes significaban lo que ahora buscan controlar y devastar.

Hunde todo mi ser en la nada de Dios ¡Húndete en el caudal sin fondo! Si salgo de ti, tú vienes a mí, si yo me pierdo, a ti te encuentro. ¡Oh Bien más allá del ser!

- Maestro Eckart

Nosotros los suficientemente viejos como para recordar el viaje hasta estos parajes del cosmos sospechamos de este nuevo comienzo, vimos en el las semillas de la dominación, pero necesitábamos sobrevivir en un ambiente hostil, así que accedimos al llamado. Este nuevo conflicto con las autoridades no es ajeno, llevo mucho tiempo intentando averiguar el paradero de l@s desaparecid@s, y por esto mi congregación ha sufrido. Pero reitero ni la campaña de hostilidades, ni los ciudadanos y monjas en prisión, ni las advertencias de la Capital en Maurachi, consiguieron desviarnos de nuestros propósitos. Mi misión como onda de esta comuna es de defender a los atormentados del nuevo orden, colocando nuestra formidable voluntad y organización al servicio de los perseguidos. Tanto la policía política como los cuerpos de seguridad del estado mantienen una férrea vigilancia, pero se habían dado órdenes de evitar todo tipo de conflicto con la iglesia.

“Tell me who’s that writin’, John the Revelator…
You know I thought I was a policeman, an officer of the Law
But then I had a revelation because of what I saw
The air was always so gloomy; every day was dull and grey
But now I see very clearly; O’ o’ o’ o’ happy day.”

- John the Revelator, Blues Brothers

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Pero queridísimas hermanas, queridísimos hermanos, ¿que es todo esto para nosotros estas divisiones, estas identidades, estas categorías por las cuales se instaura toda una jauría entre nosotros los sapientes, los apalabrados? Aun doy cuenta del eterno renacer, esa voluntad del presente, en ser verbo, en dar cuenta de su metabolismo, y no instaurar el  terror del pasado ni la ansiedad del futuro como una identidad sólida. Entre nosotros hay varios expolicías, inclusive estos dieron cuenta se la posibilidad de comenzar de nuevo, vieron el Vacío de Dios, ese bello vacío que lo llena todo, y optaron por abandonar sus batallones y unirse a la causa, se desintegraron psíquicamente y abandonaron sus pertenencias, y su cementada personalidad. Recordáis, la causa solo sirve de algo, cuando no se solidifica en partícula de planeta, de palabra y de Dogma. ¡Ahora hacia las compuertas, hacia el deslumbrante azar que es pan de todos los días! ¡A la pendencia perenne en dulce cántico!

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