Ars Erotica

por Miguel Santos escrito el Domingo 17 de Enero de 2010

La Generación del Atardecer Presenta: Ars Erotica, desenlace de Corpora Commiscere. Este texto escrito por Miguel Santos sugiere vertientes de comunión con el/la otr@ más allá y acá de los limites que nos impone ese cosmos y esa psique.

-Fugitivos en dinámica-

Ilustración por Adrian.

Doce horas después de haberse iniciado este coito, respiro una permutación en la polis poliforme, ya a estas horas sus manifestaciones comienzan un paloteo distinto, más explayado, estirado, cruel y utilitario, pero lo ignoro y continúo mi deleite en esta habitación tan económica.  Con mi empuje de percibir, de obtener gnosis, inmaculada experiencia de sentir y aplicar calor, caldo y fuerzas micro cognitivas en una serie de carnes, ligamentos, huesos y glándulas artificiales. Secretan hormonas por donde quier, adornando los cuartos que nos prometemos, la cocina con la estufa y el micro-hondas que tiene uno de los caracteres descompuestos; en el baño que se le fundió la luz hace como dos semanas y siempre olvidamos comprar la bombilla nueva; en una cerradura que se abre y se cierra, segmentando; ese gozo que se hincha con plenitud bajo los cañones crecientes del piano y el bajo. ¿Será una infección de teoría musical en todo mí ser? ¿Será una incurable entrega?

"To infinity and beyond!"

“Let me see your beauty when the witnesses are gone. Let me feel you moving like they do in Babylon. Show me slowly what I only know the limits of.”

- Madeleine Peyroux, Dance me to the end of Love

Adentrándome a la materia mediante esta transformación de saberes. Donde el gusano, aquella identidad que produce el cuerpo estalla. El A-M-O-R. Esa secuencia de letresitas desata un horror, un totalitarismo, un dato lleno de prejuicios… y ala vez nuestra única y más útil herramienta para desenfrenarnos, adecuándonos a los agujeros, a los troncos, una geometría que se inventa mientras la elaboramos con infinitos significados. En ese momento un manantial de emancipación baja por mis tuberías. Agarro tus antenas para balancearme, las froto y le paso los bembes húmedos.  Tus gemidos  hacían levitar objetos en la residencia, varias veces fui golpeado por el abanico y una lámpara violeta neon, que dibujaban espirales sobre nosotros. Tantas capas de ricura, de células danzando, fusionando las pieles de lo que somos, de lo que éramos. Mis músculos se moldean y se hunden en su corporeidad, el gusto de frotar los exoesqueletos, “Usted…” balbucié entripado en sudor, “mágica cucubana!” en eso me dedique a frotar mis alas delanteras una contra la otra, y contra tu pelvis, produciendo música con el traqueteo, como un violín suministrando su conveniente emisión luminosa, desde el abdomen, que late y oscila entre resonancias de delectación. Una y otra vez propagándose hasta el perenne agujero hambriento y luego enchapándose hasta el sempiterno pirata que no reconoce la falta. Tonalidades verdecitas en el atardecer, según la hora terrestre. Aquí hay una comunión orgánica. Somos una bestia transmutadora de soles y riachuelos micro atómicos de reabastecimiento integral; te desembucha, ya sin tiempo.

...

“Todos los cuerpos están rodeados por otros, y determinados los unos por los otros a existir y a obrar de forma precisa y determinada, y siempre al servicio de una misma relación entre movimiento y reposo en todos ellos a la vez, es decir, en todo el universo. Se sigue de aquí que todo cuerpo, en tanto que existe modificado según un cierto modo, debe considerarse como parte del universo entero, convenir con el todo y estar en cohesión con el resto de los cuerpos…”

- B. Spinoza, Carta a H. Oldenburg

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