Caroline Gil comenta sobre dos artículos que tratan la unión de la música contemporánea con el cine de antaño.

La bestia de Tom Verlaine en conjunto con Jimmy Rip y en asociación con Kino Video han sacado un DVD titulado Music for experimental film y en el sitio web de apreciación a la actriz Pola Negri hay dos excelentes artículos de música contemporánea acompañando proyecciones de cine mudo o mejor dicho, de a principios de siglo.
Queda exaltada la música acompañante de cine, puesto a que la población en general se cree que el cine mudo consiste en imágenes arrítmicas e inestables que parpadean mientras un caballero solitario juguetea en un piano down in their pit. Y es natural, con cada vez menos personas asistiendo a salas de cine y un ilimitado número de personas que apuestan por bajar películas al simplemente no querer estar subordinados a los programas de grandes cadenas de cine- léase Caribbean Cinemas localmente; mucha gente olvida que en cuanto al cine de la época muda y parafraseando al director Henry King, la música compone un 40-50% del valor de entretenimiento de una película.
Lo difícil, para muchos es determinar cuándo es válido fundir música contemporánea con películas de la era silente, y cuando como en el nefasto ejemplo de Giorgio Moroder- productor notablemente de la banda sonora de Scarface, que en 1984 financió la restauración, un nuevo montaje (de153 minutos a 24 imágenes por segundo a 80 minutos) y adhesión de una nueva banda sonora a Metropolis con temas de Pat Benatar, Bonnie Tyler, Adam Ant, Loverboy y Freddy Mercury; a mantener la precisión cronológica del tiempo en el cual se hizo la película. En lo que sí se puede estar de acuerdo es que la música de acompañamiento debe armonizar con la película, You try to underscore it so that it doesn’t overpower the film, but [rather] gives it the correct feel. Ciertamente existen casos donde compositores contemporáneos traen a la atención clásicos del cine al fijarles nuevos acompañamientos musicales, desde Phillip Glass con la versión de Tod Browning de Dracula (1931) al Cinematic Orchestra y su rendición músical de Man with a movie camera (1929) de Dziga Vertov hasta cabe el esfuerzo de Johnny Greenwood, guitarrista de Radiohead con el recopilatorio de imágenes de filmotecas, Bodysong (2003).
En este caso, el acompañamiento de Tom Verlaine y Jimmy Rip escoltando a L’étoile de mer, Emak-Bakia de Man Ray, The fall of the house of Usher de James Watson y Melville Webber, The life and death of 9413 a Hollywood extra de Slavko Vorkapich and Robert Florey, Rhythmus 21 de Hans Richter, Brumes d’automne de Dimitri Kirsanoff y Ballet Mécanique de Fernand Léger conducen sensiblemente a estas películas de corte experimental de a unos pocos minutos cada uno a través la sutileza del lead guitar de Verlaine y la guitarra rítmica de Rip. Son extremadamente buenos cuando imitan los sonidos de la lluvia, la caída de un martillo, un tren que pasa con sus instrumentos y cuando hacen eco de algún motif como es el caso del intertítulo de la colección Raymond Rohauer, quien, a través de su curador fue responsable por coordinar este DVD y sus recitales, un hook ascendiente que garantizado se te pega en la cabeza (por reconocimiento del autor David Gasten). Es un placer cuando las cosas se hacen bien, a precios de oferta según amazon y contrarrestan la incongruencia de ver El gabinete del Dr. Caligari o cualquier otra en un antro de segunda, donde ni la música ni la película entran en convergencia, a donde podamos presenciar que la unión de la música y el cine es una infinita.
Aquí una entrevista nítida con Tom Verlaine y Jimmy Rip sobre este proyecto

