A propósito de Halloween, Caroline Gil nos presenta una pequeña colección de los temas y compositores que nos hechizan a diario.

Contrario a las deducciones iniciales, hay muchísima tela (o cesos o vientres o lo que sea) por cortar en la música que extrañamente está fijada a lo oculto, más allá y con mas implicaciones del Monster Mash. Es llamativo como las imágenes violentas que nos hemos visto acostumbrados a ver usualmente traen consigo un soundtrack que toma prestado elementos del rock en su uso más ambiguo, como en la criminología se intenta empañetar el rol de la música como motivo para asesinatos y crímenes, Trench Coat Mafia, Death Metal Murders en Italia, los asesinatos en Noruega vinculados a un cantante de un grupo de Black Metal (aquí un fascinante exposé de la escena de música y sus personajes clave a través de The Believer), los ejemplos no se agotan.
Motley Crüe’s Save our Souls, Saxon, Billy Idol guturalmente exorcizando en películas como Demons, el keyboard agota-paciencia de Goblin en la filmografía de Dario Argento, la atormentante música que acompaña las películas de Herschell Gordon Lewis, donde el mismo figura como principal compositor de la banda sonora de sus festines de sangre y vísceras de bajo presupuesto. Combinando en la sublime banda sonora de Blood Feast, timbales que funcionan como el corazón de las melodías, violines y un órgano requeté deprimido. Hay que preguntarse, ¿cuál es el empeño de apiñar lo oculto, tenebroso, violento a la música? Why does rock n roll speak to our thrill- seeking badassss perverse side? Es la temática de las canciones aisladamente, como en el caso del grupo Deadbolt,
Los referentes constantes caricaturescos de grupos como Messer Chups,
Los numeritos teatrales de Black Sabbath aquí con el fabuloso Ronnie James Dio:
Nada malo con dosis saludables de transgresión y fantasía, después de todo, el mal imaginado es romántico e intoxicante. Habla de nuestra dualidad, los panteones de nuestra mente, en el mejor de los casos de una manera catártica y como decía el grande Klaus Kinski: “One should judge a man mainly from his depravities. Virtues can be faked. Depravities are real.” Y seguramente, the kids are going to be alright, right?

