Miguel Santos nos pone en perspectiva el efecto de ser un animal social sobre la objetividad científica en esta edición de La Generación del Atardecer Presenta:
-And the truth shall set you free-

Ilustración por Adrian
- Glados, Still Alive (del juego Portal)
El Doctor-maestro y profesional del Tecne mira por la ventanilla de cristal que lo separa de su objeto de estudio. Sabe al dedillo que sólo puede elaborar control y predicción sobre las esencias de ese monstrito si se mantiene letalmente alejado como todo científico-filósofo, como todos los vanguardistas. Repasando sus notas auditivas en una útil grabadora: “Solo así se me revelan las líneas geométricas sagradas en este despacho. Solitario pero necesario si creemos en {…} hasta por algún conveniente que traiga consigo {…}. Por lo tanto siempre nos esforzamos para que la humanidad progrese, eso es nuestro objetivo. Sí, nuestro objetivo. Data confiable, data segura son los bloques en los cuales se fundamenta cualquier civilización. Porque al final es la [cosa en si] manifestándose con apéndices de irracionalidad, de a-normalismos que deben someterse a la verdad del átomo, a la verdad histórica. Vivimos en una época de épocas, seguimos el vía hacia algún porvenir. Como tentáculos sensoriales aprehendemos las realidades aquí. Amando la in-confundible imagen, la lejana promesa que me da fuerzas para continuar nuestras investigaciones, nuestra necesaria acción en el mundo Real. A veces uno desea aventarse al experimento y abrazarlo, pasárselo por todas las partes del cuerpo. Pero tal cosa sería contraproducente, todos sabemos que si uno se acerca mucho, no sería posible tal entendimiento, porque me perdería en aquello que defino, trastoco y categorizo, estaría perdido en un silencio de {…}. En realidad no sé qué estaba pensando. Leyeron el paper sobre interacción de nanotecnología con el funcionamiento celular individual que salió en el issue 4 del Naturalistic Science Approach, lo encontré muy estimulante… ‘Con esta técnica, se abre la posibilidad de identificar cambios patológicos dentro de una célula individual e incrementar nuestro conocimiento sobre las funciones celulares…’ (Montgomery, p. 348) Estas gafas de cómo conducirme, y vigilarme para mantenerme en la realidad, alerta con mis números, variables y categorías. Penetrando al mundo. Los productos asegurados, la salvación del cosmos en vanguardia constante, porque todo régimen en poder es sabio; y todo ciudadano racional obedece al sobresaliente manufactor de saberes humanos. Eso es lo lógico y por consiguiente lo bueno. Aquí como soldado contra la ignorancia subjetiva, apéndice ideológico y propagandístico, de tonterías discursivas. Aquí hay neutralidad señores y señoras, helada contemplación hasta el indivisible oblivio, hacia aquel trozo de bizcocho suculento al final de la travesía.”

Ilustración por Paula del Toro
La rana debe ser disectada, ¿no comprenden? Y luego el populus.
Memoria. Secretamente enferma, no hay memorias sanas, son necesariamente un padecimiento, una latencia, una paralización. También son una puerta cerrada, un chiste de un gusto, burdo como él solo… Sólo desolación. La memoria exige que se pudran las montañas hacia la perfección. Un desierto de oportunidad neutral. “…remover of all obstacles, with sweet pudding in hand…”. Un duendesito sub-atómico y juguetón, montado en un ratón, va rayando las puertas con sus garras y sus dientes. ¿Hacia dónde? Vete y huye si tienes miedo y amor, huye de mí. Pero suéltame primero, como los místicos, sal del tiempo, recibe y des-haz al mundo y a sus regalos. Oh-oh effect.
“The problems that science deals with, the ideas that it uses in investigating those problems, even the so-called scientific results that come out of scientific investigation, are all deeply influenced by predispositions that derive from the society in which we live. Scientists do not begin life as scientists after all, but as social beings immersed in a family, a state, a productive structure, and they view nature through a lens that has been molded by their social experience.”
- Richard Lewontin, Biology as Ideology
