En esta entrega, Amaya García nos reseña la nueva producción esta banda, Heart Attack.
Otra acto importado desde Montreal, Canadá, Woodhands es un dúo que toca una vertiente del electro pop poco tradicional. Para ellos, lo que hacen es más que música; sus intereses son crear “emotional, sweaty dancefloors” y música que te haga “cry while you are having sex, and it’ll be the best damn sex of your life”. (En sus propias palabras).
En su música, esta banda, compuesta por Dan Werb (voz, sintetizadores y “drum machine”) y Paul Banwatt (batería y voz), evita a toda costa el sampling y opta por componer canciones con ritmos derivados del pop de los años 80, el new wave, el dance punk y un poco de influencia del electroclash. En sus presentaciones en vivo, armados con un “keytar”, Woodhands mantiene la vibra con sus beats orgánicos en canciones como el súper sexy opener de su primer álbum Heart Attack (2008), Dancer, que evoca la mejor época de Fischerspooner (más específico canciones como Sweetness y Emerge de su disco #1 del 2002) e Into the Woods, que con sus voces, filtradas para tener un sonido metálico (no es Auto Tune a la Kanye West), te invitan a transportarte al espacio y bailar con las estrellas.
A primera vista, el primer sencillo de Heart Attack, I wasn’t made for fighting, pudiera haber salido de alguna producción de los semi one-hit-wonders del new wave revival del 2005, The Bravery. La diferencia es que I wasn’t made for fighting tiene un toque importante que muchas de estas canciones no tenían, es una pieza memorable con letras que no te pesa escuchar. No es que estén vacías de contenido, al contrario, lo que tienen que decir te lo presentan de una manera clara y sin pretensiones de poesía. De una vez se evitan el drama del cual mucho indie bailable a veces peca. No me malinterpreten, no es huirle a las complejidades, pero a veces también se necesita descansar un poco y desbaratarse en la pista. Este álbum logra eso perfectamente.
Además de esto, también se han destacado en la prensa musical por sus covers de I Kissed a Girl de la cantante pop Katy Perry, Nothing de Peter, Bjorn and John y Electric Avenue de Eddie Grant. Las canciones también las puedes encontrar en su MySpace o las puedes bajar aquí .
Una de las pocas debilidades que tiene la producción es la canción Straighten the Curtain, un slow jam, que aunque no está malo, pudieran haber prescindido de él sin ningún remordimiento. A parte de eso, escuchar (y bailar, reitero) Heart Attack es un respiro, no glitz, all glam, all dance. Y cómo dicen Dan Werb y Paul Banwatt en I wasn’t made for fighting: “there’s no rule against doing it one more time. I want to do it one more time”.
En estos momentos Woodhands se encuentra trabajando en su segundo álbum.



Pingback: Woodhands: No Glitz, All Glam, All Dance « Beat the (Expletive)