Des-haciendo el mundo

Miguel Santos explora la música en función de la sensualidad y la sexualidad en La Generación del Atardecer Presenta:.

-Got no good plans but a good idea-

“The mediocrity of the human race is the only plausible explanation for sexuality. As the only mode of coming out of ourselves, sexuality is a temporary salvation from animality. For every being, intercourse surpasses its biological function. It is a triumph over animality. Sexuality is the only gate to heaven.”

- E.M. Cioran

Unas sombras se desmoronan en dulce violencia, desintegrándose con cada acto de euforia experimental que se derrite, como tiende a suceder; con mucha fogosidad en un espectro de oportunidad y misterio. Dando el empuje místico que aquí se reconoce, debajo de su falda está un pantalón y debajo de eso no hay más nada. Chocolate, avellanas y fruta fresca por donde quier, porque la noche lo amerita. Una lengua juguetona que recorre cada milímetro de la región de Venus hasta Júpiter entre medio de Alfa Centauri, como tiembla desolado, rum pum pum, mojado, suculento y omnisciente. Hasta el último eje de nuestra valiente fruición. Sin miedo, puñeta, sin miedo. Esa sirena será el final de mí; ese manjar será el que me ultime. Pero a la que debo irrevocadamente, acechar, embrujar y oprimir botones de la maquinaria con todos mis nervios, “como fluye esa cuestión” dice algo. Arráncame esta piel que fabriqué con las hortalizas y aceites de un no-cuerpo que se desborda, añejándose en algún camarote invisible. ¿Qué gracia existencial se le puede sacar a los juegos de ecuaciones que sintetizan, describiendo, explicando, prediciendo amores, odios y datos como si se encontrase a fuera del tiempo, como un ciclo terrible de athazagorafobia, allá a fuera en la atmósfera de los a-normales meta kids? Es mucha y poca. Sospechando que se erigen penitenciarías con cada concepto, con cada muy bien adornado hallazgo saboteador. Olvídense en otr@, olvídense y soplen ese aliento de revitalización a las profundidades. Calcando con saliva, succionando donde es justo y necesario. Y ese cuerpo balbucea ricura, y ese aparato mana rítmicamente en el vaivén, bastante fuera de los parámetros de la sensatez, bendito sea. Dibujen las líneas. Configuren los polígonos. Ese axioma canaliza el fluido perenne, como tres-mil-quinientos-veinticuatro soles ardiendo todos a la vez.

Fotografía por Amarilys Oyola Perez

Fotografía por Amarilys Oyola Perez

“Won’t you take this dance, This dance with me.”

-The Desert Sessions, Powdered Wig Machine

La salsa excede todo encajonamiento y lo devora. Todos recuerdan intensamente a la ciudad, al calzón de castidad, de buenos modales sellando el volcán sensible y abundante que nos llama hacia una colisión. Ahora con toda su madrigal ensalivada y preparada. Y ocurre, el baile colosal de interacción. El ritual busca (des)enchufarte de nuestro drama cósmico, del cual sólo somos un hilo olvidadizo que estalla, se suaviza y se tensa por particularidades del buen vivir. Pero algo pulsa sin permiso, algo busca desencajar, brotar y ensalzar la existencia. Como le comía la crica, con escasos vellos, se nota que se la rasuró hace apenas dos o tres días, para alguna acción que prevenía. Se me va la vida y regresa. Y sólo cuando me encapsulabas en tus carnes, desenterraba consolación, retornando a ti o a la que sea. A cierta esencia perdida, que se desea pero no se recuerda. Como el que se recuerda de sus convicciones pero no de la razón de éstas. Esa taxonomía, de lo que nos debe gustar y nos acaba (dis)gustando. “Masajeo las pantorrillas, luego embarro las rodillas y los muslos, los adobo de hierbas, la receta; el remeneo que rompe las cuevas empolvadas y civilizadas del buen vivir.” Dicen sin palabras. Este final fatal, desestabilización sistémica del bostezo, un inexorable despedazamiento de tus entrañas, que las añoro, esparcidas en los tiestos de mi apetito. Hasta estremecer y transmutar la crema de naturaleza misteriosa, expandiéndose y contrayéndose sobre la oscuridad.

“La predicación de la castidad es una incitación pública a la contra-naturaleza. Todo desprecio de la vida sexual, toda impurificación de la misma con el concepto de “impuro” es el auténtico pecado contra el espíritu santo de la vida.”

- Friedrich Nietzsche

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