Bernardo Pérez comparte con nosotros dos reseñas de trabajos discográficos maduros y pesados.

Coalesce Ox (Relapse, 2009)
Coalesce: Una década de espera que no paso en vano
Catalogado como el “disco del año”, Coalesce regresa con su primer trabajo discográfico en una década titulado Ox, un album similar a su antecesor, 0:12 Revolution in Just Listening (1999), pero también muy diverso ya que incorporan elementos “Spagetti Western-Ennio Morricone-ish” en algunos segmentos durante o entre canciones pero sin perder ese toque intenso, desenfrenado, fuera de tiempo y caótico que siempre los distingue. Igualmente la inquietante voz de Sean Ingram se mantiene bajo un patrón rítmico-constante que te obliga a leer las líricas que van directo al higado por su contenido sarcástico y personal. Es todo un reto para pacientes con sindrome A.D.D. se los aseguro. Producido nuevamente por Ed Rose, Ox es un banquete para los fans de la banda ya que reúne (y a veces supera) los altos estándares de sus trabajos anteriores. Además, es una gran oportunidad para aquellos no tan familiarizados a descubrir esta extremadamente talentosa banda. No hay banda igual. Que no se me olvide: saldrá al mercado otro material inédito titulado Ox -EP a finales de año.
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Obituary Darkest Day (Candlelight, 2009)
Obituary: madurez=solidez
En esta nueva propuesta, Obituary mantiene la misma dinámica que los ha caracterizado: un ambiente bien influenciado por Celtic Frost con ataques agresivos en la batería, guitarras intensamente hostiles pero bien moderados (y sencillos) y los torturadores gritos de su cantante John Tardy. La calidad de sonido es relativamente la misma que conocemos aunque el disco contiene un mejor balance en los grooves; algo que faltó en la pasada producción Xecutioner’s Return (2007). Los temas más sobresalientes lo son el toque tribal de Blood to Give y Payback. Este último contiene su clásico obi-riff estampado en los 4:29 minutos de duración. El album no es un trabajo estelar como lo fue Cause of Death (1990) pero al igual que The End Complete (1992) es una producción consistente y sólida, hecha para fans del puro death metal clásico. Producido por Mark Prator y la banda.
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